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Hyundai Grand i10, prueba (parte 1)

Hyundai Grand i10, prueba (parte 1)
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Tener un sedán grande en el garaje tiene sus ventajas, pero no todo es color de rosa. El mero hecho de imaginarlo en calles donde los autos abundan y los espacios para estacionarse escasean ha puesto en un lugar privilegiado a los vehículos urbanos. El integrante más reciente del segmento es el Hyundai Grand i10, un urbanita que sabe bien que la gasolina sube mes con mes y que sometimos a prueba para ver qué tan talentoso es para moverse en la ciudad.

¿Recuerdas al "Dodge" Atos? El Hyundai Grand i10 es su bisnieto. Hasta hace todavía unos meses, algunos vehículos de Hyundai eran comercializados en México a través de Dodge. A principios del milenio conocimos al Atos, mismo que evolucionó como i10 hace algunos años aún bajo el cobijo del gigante norteamericano. Ahora es el momento del Grand i10, directamente de Hyundai y proveniente de la India, pero mostrando el talento que tienen los coreanos para fabricar autos.

Diseño: ¿Enseñando el cobre?

Hyundai Grand i10

Un problema común de muchos autos de bajo costo es que no importa de dónde los mires, de alguna manera pondrán en evidencia que son baratos. Algo que nos agradó mucho del Hyundai Grand i10 es que resultó ser la excepción a la regla gracias a lo bien consolidado de su diseño exterior. Más allá de recurrir al cromo para esconder su naturaleza low-cost, el Grand i10 evita caer en este vicio al apoyarse en trazos dinámicos a lo largo de la carrocería. De hecho, si se mira con atención, sólo se encontrarán detalles cromados en la parrilla; el resto del crédito es para los diseñadores de la casa.

Sabemos que hacer juicios de valor acerca del diseño de un auto es completamente subjetivo. No estamos afirmando que el Grand i10 sea bonito o feo, para eso cada quien cree lo que le dicen sus ojos, pero es de reconocerse la labor que realizó Hyundai en la fase de diseño del Grand i10. Al frente encontramos líneas dinámicas, donde los faros de niebla y la parrilla trapezoidal se llevan el papel protagónico. Visto de perfil luce más sólido que sus predecesores gracias a la nervadura cerca de las ventanas y la inclinación del medallón, dando más apariencia de hatchback que de monovolumen diminuto. En la parte posterior se albergan calaveras pequeñas, defensa con reflectores y algunas curvas para darle estilo a este urbano de 3.7 metros.

Interior: Uso inteligente del espacio

Hyundai Grand i10
La versión GLS monta rines de aluminio de 14", los demás llevan tapones.

Una de las principales diferencias del Grand i10 con respecto al i10 fabricado en la India (además de los cambios estéticos menores) es la ganancia de 10 centímetros en la longitud del auto, de ahí que el modelo que se comercializa en México reciba el apellido 'Grand'. Mide 3,765 mm de defensa a defensa, lo que representa una buena noticia al moverse en el denso tráfico de la ciudad, pero que podría poner en juego la habitabilidad... y sí, en realidad el Grand i10 no es un gigante, pero los ingenieros de Hyundai supieron combatirlo.

Bien dicen que todo cabe en un jarrito carrito sabiéndolo acomodar. A pesar de que el auto está homologado para 5 personas, en realidad son cuatro las que viajarán cómodas; la quinta plaza podría cansar a los ocupantes de la banca trasera en viajes largos... aunque, claro, el Hyundai Grand i10 no fue concebido para hacer viajes en familia, es un urbano de nacimiento. El espacio interior está muy bien aprovechado, y aunque el espacio para piernas no sobra, las grandes ventanas dan la sensación de estar a bordo de un auto más amplio de lo que en realidad es.

Hyundai Grand i10: Calidad y equipamiento

Hyundai Grand i10 Interior

Desde el puesto de conducción sobresalen dos cosas. La primera es la correcta ubicación de la mayoría de los mandos: tanto la palanca de velocidades como los controles del aire acondicionado y del equipo de sonido se encuentran en el lugar adecuado para evitar grandes distracciones, aunque reprochamos la ausencia de controles de audio al volante en un auto que ronda los 170 mil pesos. La segunda es la gran cantidad de huecos para guardar objetos; encontramos dos portavasos en la consola central, amplios revisteros en las puertas, una bandeja justo debajo del asiento del copiloto, bolsas en los respaldos y un espacio frente a la palanca de velocidades para guardar todo tipo de cosas, desde el teléfono cuando está conectado al equipo de sonido, hasta monedas o la tarjeta del estacionamiento.

La versión que probamos corresponde al más equipado de la gama: Hyundai Grand i10 GLS. Entre sus amenidades encontramos seguros eléctricos, aire acondicionado, computadora de viaje, seguros eléctricos (pero no automáticos), equipo de sonido con puerto USB, compatibilidad con iPod, entrada auxiliar y Bluetooth para manos libres y streaming de música; también cuenta con vidrios eléctricos, aunque el único de un toque es el del conductor y sólo para bajar. Adicional a lo anterior, esta versión es la única que cuenta con rines de aluminio, faros de niebla, frenos ABS y doble bolsa de aire. Echamos de menos un control remoto para abrir el auto. Aunque todas las puertas se abren al girar la llave en la cerradura del conductor, es incómodo tener que meter la llave cuando sólo se quiere abrir la cajuela. También agradeceríamos, como ya se mencionó, mandos de audio al volante y, ¿Por qué no? Bolsas de aire y ABS en todas las versiones, algo que ni Nissan ni Ford ni Chevrolet han hecho (ni parecen tener la intención).

Hyundai Grand i10
La calidad general deja muy buen sabor de boca.

En cuestiones de calidad, el Hyundai Grand i10 nos dejó muy buen sabor de boca, incluso lo calificaríamos como el referente del segmento en este sentido. Los plásticos del tablero se muestran de buena manufactura; no son brillosos, aunque sí duros (algo común en el segmento). La mezcla de negro con naranja ladrillo tanto en tablero como en asientos rompen con la monotonía, y se agradece. Como dato curioso, el reflejo naranja del tablero puede ser incómodo a la hora de mirar los espejos retrovisores con las ventanas arriba. Lo que consideramos que podría mejorar es la calidad de ensambles; si bien a la vista todo se nota sólido y con muy pocos espacios entre uniones, a la hora de circular por calles maltratadas se llegan a escuchar ligeros ruidos provenientes de los páneles de las puertas y de la cajuela.

Continuará... Continúa.

Fotografía | Gerardo García

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