Cuando un coche es nuevo, todo funciona de maravilla, sin embargo, dada la naturaleza de alto desgaste de su motor, es normal que, con el paso del tiempo, se vaya perdiendo potencia, sobre todo si no se realizan los servicios de mantenimiento en tiempo y forma.
Quizá no lo notes de la noche a la mañana, pues la pérdida de poder es algo que va sucediendo paulatinamente, pero definitivamente habrá un punto en el que ya no sientas ese mismo empuje al pisar el acelerador, o por lo menos no con la misma contundencia a la que estabas acostumbrado.
Esencialmente, para que un motor de combustión interna funcione correctamente requiere aire, combustible y la chispa eléctrica, de modo que si algún componente que interviene directamente en que esos tres ingredientes se integren de manera eficiente, entonces su funcionamiento se verá afectado. A continuación, te presentamos una lista con las principales causas que provocan este fenómeno.
Fallas en el sistema de admisión de aire
- Obstrucción del filtro de aire. Una de las causas más comunes de un filtro sucio es que obstruye el flujo de aire hacia la cámara de combustión, lo que altera la proporción de la mezcla (aire y combustible) y debilita la aceleración, especialmente cuando el pedal está completamente pisado, y en algunos casos el flujo de aire puede reducirse en más de un 30%.
- Sensor de masa de aire sucio o dañado. Provoca lecturas inexactas de la computadora que gestiona el motor, lo que resulta en una inyección de combustible desequilibrada y una respuesta del motor reducida.
- Fugas de vacío. Son provocadas por la grieta o desintegración de las mangueras de aire, lo que permite la entrada de cantidades no calculadas de aire, alterando el equilibrio de la mezcla y causando fluctuaciones en la rotación del motor y mala aceleración.
- Depósito de carbono. Se acumula en las válvulas de admisión, especialmente en motores de inyección directa (GDI), taponeando las vías respiratorias y limitando el rendimiento.
Falla del sistema de suministro de combustible
- Bloqueo del filtro de combustible. Limita el flujo de la gasolina al motor.
- Bomba de combustible débil. Cuando este componente está dañado es incapaz de proporcionar la presión de funcionamiento requerida. Si dicha presión es baja no suministra suficiente combustible al motor.
- Pulverizaciones de combustible sucias o dañadas. Dificultan el proceso de pulverización uniforme y precisa del combustible, lo que resulta en una aceleración pobre y falla en el funcionamiento.
- Uso de combustible contaminado o de bajo octanaje. Resulta en una combustión incompleta y una lenta respuesta del motor.
Problemas con el sistema de encendido
- Bujías desgastadas. Es la principal causa de falla del motor al acelerar. Cuando la distancia entre la separación de electrodo en la punta de la bujía se amplía más de 1.1 mm, la energía de la chispa disminuye significativamente.
- Daños a las bobinas de encendido o a sus cables. Dificulta la generación del alto voltaje necesario para las bujías, lo que debilita la chispa y provoca falla de encendido.
Bloqueo del sistema de escape
- Obstrucción del catalizador. Obstruye los gases de escape y aumenta la contrapresión del escape, lo que acelera el motor y debilita su potencia. Esto puede ir acompañado de un olor a azufre similar al de huevos podridos.
Fallas en sensores y sistemas electrónicos
- Daño al sensor de posición del acelerador. Envía señales falsas al controlador sobre la relación de apertura del acelerador, lo que afecta negativamente al cálculo de la cantidad de combustible necesaria.
- Daño en el sensor de O2. Confunde las señales de corrección de inyección de combustible, formando una mezcla de combustible rica o pobre desequilibrada.
- Perturbación de la computadora. Puede emitir lecturas falsas debido a una falla de uno de sus sensores asociados, o puede activar automáticamente un modo para limitar la potencia del motor y protegerlo de daños.
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