La red de carreteras de Estados Unidos es la más grande del mundo. Cuando se comenzó a dar forma, por allá en los años 50, transformó la economía y la sociedad estadounidense. Desde entonces, se ha dicho que estas carreteras se construyeron para que pudieran aterrizar aviones cada cinco millas en plena Guerra Fría, pero eso es un mito.
La red de autopistas de la Unión Americana es muy característica, porque tiene kilómetros y kilómetros de tramos completamente rectos. Durante décadas, se ha dicho que el diseño original de la red exigía que una de cada cinco millas fuera completamente recta y llana, para que los aviones militares pudieran aterrizar en caso de guerra o emergencia nacional, por ley.
Se trata de un mito que surgió en plena Guerra Fría, por lo que tenía bastante sentido, tomando en cuenta el enfrentamiento que había en esa época entre Estados Unidos y la Unión Soviética, sin embargo, siempre fue solo eso: un mito. Eso sí, la historia real es mejor que la leyenda.
Si bien es verdad que en 1944, en un debate que tuvo lugar en el Congreso de Estados Unidos para aprobar el sistema de autopistas definitivo para el país (Ley de Carreteras de Ayuda Federal), una de las propuestas consistía en levantar “flight strips” (pistas de aterrizaje de emergencia) a los lados de las carreteras principales.
Estados Unidos estaba luchando en la Segunda Guerra Mundial y, en ese momento, la estrategia bélica lo condicionaba todo, pero la propuesta fue descartada por ser demasiado cara y práctica: tenía más sentido que el ejército construyera bases aéreas específicas por todo el país.
Años más tarde, en 1956, se aprobó la ley que permitió construir la infraestructura de carreteras estadounidense que ha llegado hasta nuestros días. Se llamó Dwight D. Eisenhower National System of Interstate and Defense Highways, aunque popularmente se conocía (y se conoce) como Sistema de Autopistas Interestatales de Estados Unidos.
Su impulsor fue el entonces presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower y fue una de las obras de infraestructuras más grandes de la historia de la humanidad: hoy en día, la red supera los 78,000 km.
Desde el primer momento transformó la economía de Estados Unidos, porque fomentó el transporte por camiones a gran escala, impulsó el crecimiento de los suburbios y dio lugar a la cultura del automóvil estadounidense, que surgió a finales de los años 50 y a lo largo de la década de los 60 (y que tanto hemos visto en el cine).
Con respecto al mito de la Guerra Fría y las pistas de aterrizaje, pues la Guerra Fría una de las razones por las que se decidió crear la mayor red de autopistas de la historia, pero no fue la única y no fue para que aterrizaran aviones.
Con la Guerra Fría en mente, Einsenhower quiso que esta red estuviera preparada para la defensa del país, es decir, que tuviera fines militares ocultos, permitiendo el rápido movimiento de tropas, vehículos militares y suministros entre bases y ciudades.
El presidente tenía esto en mente desde que participó en el convoy del Cuerpo de Transporte Motorizado de 1919, para mover vehículos militares a lo largo de Estados Unidos y utilizarlos en la Primera Guerra Mundial.
Más de dos décadas después, durante la Segunda Guerra Mundial, Eisenhower comprobó la eficacia de las autobahn alemanas para este tipo de objetivos, por lo que quiso algo similar para su país.
De paso, la idea de la defensa fue importante para convencer al congreso y conseguir financiamiento Federal, para levantar esta infraestructura. De hecho, el propio nombre de la ley hace alusión a las Autopistas de Defensa, de manera que la realidad es más potente que el mito.
Como la población era consciente de que estas carreteras debían servir para mover tropas o evacuar ciudades de forma ágil y ordenada en caso de amenaza nuclear, mucha gente asumió que entre las funciones militares de esta red también estaba la posibilidad de que aterrizaran aviones.
El mito se hizo tan fuerte que el propio Gobierno de Estados Unidos lo ha tenido que desmentir oficialmente varias veces, a través de la Federal Highway Administration (Administración Federal de Aupistas).
“Uno de cada cinco kilómetros del Sistema de Autopistas Interestatales es recto para que los aviones puedan aterrizar en caso de emergencia. Este mito está muy extendido en internet y en fuentes de referencia, pero carece de fundamento legal, normativo, de manual de diseño o de hechos.
"Los aviones aterrizan ocasionalmente en las autopistas interestatales cuando no hay otra alternativa disponible en caso de emergencia, no porque estén diseñadas para ese propósito”.
Estados Unidos hace referencia a los aterrizajes de emergencia que han tenido lugar en alguna ocasión en sus autopistas, siempre protagonizados por avionetas civiles, normalmente por motivos de avería mecánica.
Para un avión de combate moderno, aterrizar en estas autopistas sería muy complicado porque la anchura de los carriles es insuficiente, el asfalto no está pensado para soportar el peso y el calor que genera un caza militar, hay vehículos civiles, cables de alta tensión y señales.
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