En la actualidad, los coches cuentan con tanta electrónica, que ya se puede regular prácticamente todo su comportamiento a través de ella y un gran ejemplo de ello es los ajustes que se pueden realizar en el auto a nivel de tren motriz, a través de funciones como los famosos modos de manejo.
Los fabricantes de autos han desarrollado varias opciones, dependiendo de dónde se desenvuelva el coche, pero esencialmente podemos encontrar modos básicos de manejo que podemos regular desde alguna opción colocada en el sistema de infoentretenimiento o por medio de botones físicos en la consola central o incluso en el volante: modo Eco, Normal y Sport.
En el modo Sport, lo que hace la electrónica a grandes rasgos es ajustar la transmisión para que los cambios de velocidad se realicen en un mayor intervalo de revoluciones por minuto del motor, esto con el objetivo de mantener el motor en un régimen medio-alto de RPM y que su respuesta sea más directa al toque del acelerador, aunque eso conlleva un incremento en el consumo de combustible.
En aplicaciones más sofisticadas, además de los ajustes de la transmisión, el sonido del motor se amplifica, la dirección se vuelve ligeramente más pesada e incluso la suspensión ajusta su nivel de rigidez, para garantizar un balanceo mínimo de la carrocería al enfrentar una curva rápida o un cambio brusco de dirección.
Pero si nos vamos al otro extremo de la balanza, donde se encuentra el modo Eco, sucede todo lo contrario. Aquí la electrónica reduce el intervalo de RPM para que la transmisión ejecute los cambios, es decir, el objetivo es que el motor no supere las 2,000 RPM para que el consumo de combustible sea el menor posible.
De hecho, cuando este modo de manejo está activo, se siente y se escucha como la caja realiza los cambios de velocidad con rapidez. Aemás, la potencia del compresor del aire acondicionado se reduce, esto para quitar carga de trabajo al motor. A esto se suman otras variaciones como una aceleración progresiva y menor exigencia del motor.
Desde luego que funciona, más si a este modo se suma la función Star-Stop, que apaga el motor cuando estamos en un alto total, a la espera del cambio de luz en un semáforo, pero lo cierto es que el buen desempeño del modo Eco muchas veces se ve comprometido por nosotros mismos como conductores, ya que da la sensación de que perdió potencia.
Ante ello, nuestra reacción es presionar aún más el acelerador para compensar, momento exacto en el que el modo Eco pierde su eficacia. Y ya ni hablar cuando nos toca un ascenso pronunciado.
Finalmente, el modo ECO resulta útil cuando no necesitas aceleraciones rápidas ni un alto rendimiento del motor, así que conviene que lo utilices en situaciones como una conducción en tráfico urbano, trayectos diarios hacia el trabajo o la universidad, viajes largos con velocidad constante y recorridos tranquilos donde buscas reducir el consumo de combustible.
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