El Mazda 6 está de vuelta y ahora es de tracción trasera, pero no te levantes tan rápido de tu asiento. Antes hay dos cosas que debes saber: su ADN no es 100% Mazda y por sus venas no corre gasolina. Los japoneses revivieron su sedán más grande en formato eléctrico y el resultado es bastante convincente a simple vista, pero ¿lo tiene todo para triunfar o es sólo una cara bonita? ¿Lo veremos en México? Nos fuimos de ruta con él en España para responder estas preguntas.
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El auto más bonito del mundo
No lo digo yo, lo dice la ciencia el jurado de World Car Awards, los premios más importantes del mundo del motor (algo así como los Oscar de los autos). El Mazda 6e ganó el reconocimiento de World Car Design of the Year 2026. Sé que todo lo relacionado con diseño puede ser subjetivo, pero aquí hay algo digno de reconocer: la manera en que la gente de Mazda "decoró la piñata". Me explico: antes de ser un Mazda 6e, este auto era un Deepal L07. Aun tomando un modelo de otra marca como punto de partida, los diseñadores de Mazda consiguieron adaptarlo perfectamente a su estilo.
El resultado lo tienes enfrente. Un auto con un frente largo, con faros delgados y la clásica parrilla de Mazda que, además, va iluminada. La silueta es bastante limpia y oculta las manijas para mejorar la aerodinámica, mientras la trasera opta por un concepto fastback: una cajuela muy corta y que abre con el medallón. Calza rines de 19" y está disponible en los colores más icónicos de Mazda, desde el Soul Red Crystal hasta el Polymetal Grey.
El interior es lo mejor y lo peor de este auto
Abro las puertas del Mazda 6e y el interior me despierta sentimientos encontrados. Por un lado, la selección de materiales y la impresión de calidad me parece simplemente extraordinaria. Es, quizá, el Mazda mejor ejecutado en la historia de la marca. La cabina mezcla tapicería en piel Nappa, muchísimas zonas forradas en gamuza, detalles decorativos tipo aluminio cepillado e iluminación ambiental. Sé lo polémico que puede ser decir que Mazda es premium (prefiero decir que es la premium de las no-premium), pero el interior del Mazda 6e es superior al de algunos Audi o Mercedes.
Mi conflicto con este interior tan exquisito no está en la calidad, sino en su diseño. Y no hablo de estética. Mazda solía ser una marca que lo apostaba todo a la ergonomía. Mientras todos migraban a pantallas táctiles, ellos priorizaban botones físicos y perillas para controlarla. El Mazda 6e se va al extremo opuesto y elimina absolutamente todos los botones. Incluso los espejos laterales se tienen que ajustar desde la pantalla.
Luce moderno, sí, y varios ajustes admiten comandos de voz, pero la puesta a punto de su asistente aún no es perfecta. Ahí es cuando comienzas a extrañar los botones. La interfaz de la pantalla de 14.6" es bastante intuitiva, aunque su diseño luce algo genérico, como un teléfono Android sin un skin instalado. Los menús se ven iguales a la interfaz de BYD, Geely y muchas otras marcas chinas. Digitalmente es más Changan que Mazda.
El equipamiento apunta alto. Lleva asientos delanteros con ventilación y calefacción, head-up display, todas las asistencias de conducción habidas y por haber, cámara de visión de 360º, sistema de sonido Sony de 14 bocinas, techo panorámico (no abre; es fijo), faros Matrix LED y portón trasero eléctrico.
Hasta 258 hp o 552 km de autonomía
Hay dos configuraciones disponibles para el Mazda 6e: de 245 a 258 hp y con batería de 68.8 a 80 kWh. Es bastante curioso: la batería pequeña va con el motor más potente y soporta mejor carga continua (hasta 165 kW), pero su autonomía queda en hasta 479 km. El motor de menor potencia va con la batería más grande y recibe el apellido Long Range. Soporta menos carga continua (hasta 90 kW), pero su autonomía llega hasta 552 km. Además, al ser de Níquel Cobalto Manganeso, su vida útil es menor que la batería pequeña, que es de Litio Ferrofosfato.
Toda esta tecnología proviene del socio chino de Mazda, Changan. Lo que hay que reconocer es que, tal y como sucede con el exterior, Mazda también revisó meticulosamente la plataforma para adaptarla a su estilo. Darle su sazón. Eso se nota principalmente en la suspensión, que no es blanda como sucede en la mayoría de los autos eléctricos chinos; tiene el grado de firmeza típico de Mazda, sin penalizar la comodidad. Su puesta a punto recuerda al Mazda 3 e incluso a la del Mazda 6 anterior, el de gasolina.
El chasis es, sin duda, uno de sus mejores argumentos frente a competidores como un BYD Seal o un Tesla Model 3, que por precios similares pueden ofrecer más potencia o mayor autonomía.
Mazda aún no ve claro si lo venderá en México, pero hay intención
Mazda está haciendo cuentas. Quiere vender el Mazda 6e en México, pero se enfrenta a dos retos: conseguir el precio correcto (en España va de 43,000 a 45,000 euros, es decir, entre 860,000 y 900,000 pesos) y regresar a la categoría de los sedanes medianos, que en México están prácticamente extintos. Llegar con un sedán de esta talla y en formato eléctrico puede ser un desafío a nivel comercial, y por eso Mazda ya tiene un plan B: Mazda CX-6e.
Durante el evento del Mazda 6e, la firma japonesa nos mostró su nueva camioneta eléctrica. Utiliza la misma plataforma que el sedán, pero la ejecución es todavía superior: un diseño que roba miradas, una sólida apuesta por la tecnología y un interior espectacular. Si tuviera que apostar por cuál de estos dos modelos llegarán a México, le apuesto a la CX-6e. Tiene más sentido a nivel comercial y, acá entre nos, creo que hasta Mazda le tiene más fe que al sedán.
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