No es ningún secreto que las regulaciones ambientales cada vez son más estrictas en Europa y aunque muchos clientes aún prefieren los vehículos con motor 100% a gasolina, los fabricantes comienzan a hacer a un lado las inversiones para el desarrollo de nuevas generaciones de propulsores térmicos.
El objetivo de las autoridades europeas es llegar a un punto en el que ya no se necesiten autos con motor a gasolina, por lo que surge una duda que aún no tiene una respuesta clara ¿qué ocurrirá con los modelos a gasolina que aún venden bien?
Si lo trasladamos al contexto latinoamericano o mexicano, esta pregunta se vuelve aún más relevante, ya que en esta parte del mundo aún no hay una prohibición como tal a los autos a gasolina y aunque los marcos regulatorios de la región podrían volverse más exigentes en los siguientes años, difícilmente llegaremos al punto en el que ya no se puedan vender vehículos no electrificados.
Algo que podemos descartar es un desarrollo exclusivo para estos mercados, ya que crear y poner en marcha un nuevo motor requiere de una inversión de millones de dólares, lo que dificulta la rentabilidad del proyecto, pues generalmente las cifras de ventas no justifican un gasto tan grande.
Pero esto no significa que los motores a gasolina también desaparecerán aquí, porque una estrategia que se puede poner en marcha (actualmente algunos fabricantes ya lo hacen), es tomar como base un motor existente y seguirlo ofreciendo en los productos regionales, e incluso algunas marcas comienzan a optimizarlos para cumplir con las normas locales, sin tener que gastar tanto dinero en nuevas tecnologías.
También existe la posibilidad de que algunas empresas automotrices apuesten prácticamente por completo a los automóviles híbridos, que a pesar de ser considerados como una tecnología de transición, son sistemas que funcionan perfectamente en Latinoamérica, ya que mejoran el consumo de combustible y en los HEV no se requiere de una fuente de energía externa, eliminando el problema de la infraestructura de carga.
Hay que tomar en cuenta que a pesar de que las normas en México/LATAM son más flexibles que en otras partes del mundo, esto no quiere decir que las marcas están obligadas a seguir fabricando sus vehículos a gasolina, así que varios modelos podrían desaparecer en esta parte del mundo a pesar de tener buena aceptación y no tener ningún tipo de restricción.
Un ejemplo es el Suzuki Swift Sport, que no tiene una nueva generación por las normativas ambientales tan estrictas y aparentemente la marca considera que no es rentable desarrollarlo únicamente para algunos mercados fuera de Europa. Adaptarle un sistema híbrido que conserve su carácter deportivo podría alterar la fórmula de auto divertido y accesible, así que tampoco es viable.
Estos casos se podrían repetir una y otra vez (por desgracia los automóviles para entusiastas son los principales afectados), pero al final no podemos decir con total certeza que ocurrirá tal o cual cosa, pues las estrategias de producto de cada automotriz dependen de múltiples factores, que van desde lo económico y la demanda, hasta las regulaciones de cada mercado.
Al menos en México los motores a gasolina aún tienen muchos años de vida por delante, aunque sí veremos una transformación más grande, con múltiples alternativas de mecánicas electrificadas que coexistirán con motores tradicionales, pero justamente serán una opción y no una obligación.
Ver 0 comentarios