No, no basta con leer la ficha técnica de un auto para conocerlo
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No, no basta con leer la ficha técnica de un auto para conocerlo

Hay películas que he visto unas 50 veces, como Chicas Pesadas —no me juzgues— u Ocho Apellidos Vascos. Hasta me sé los diálogos. Por azares del destino, hay otras películas de las que me sé el director, la productora, el reparto o la duración aproximada, aunque nunca las haya visto. Lo mismo sucede con algunos autos, ¿hasta qué punto podemos decir que los conocemos si sólo hemos leído sus fichas técnicas?

Por supuesto que no se puede comparar la ficha técnica de una película con la de un auto. En ambos casos tendremos suficiente información para saber qué esperar, pero en la ficha de un auto hay datos tan específicos que nos pueden dar una clara idea del perfil del modelo o intuir cómo puede funcionar en tal o cual circunstancia.

Torque

Podemos conocer mucho del auto con su ficha... si sabemos leerla

Pensemos en algo práctico. Cuando vemos las especificaciones de un motor, es fácil intuir su comportamiento, pero hay que saber cruzar datos. Dos coches pueden tener exactamente la misma cantidad de potencia y de torque; supongamos que 184 hp y 192 lb-pie. Si uno de esos autos es más pesado o desarrolla su máximo poder a más altas revoluciones, muy probablemente sea más lento. También pueden influir factores como el tipo de la transmisión, si el motor es de 8 o 16 válvulas o si cuenta con alguna sobrealimentación (como un turbo).

En este caso las cifras nos ayudan a entender mucho de la respuesta en aceleraciones. Y si estás acostumbrado a sumergirte en los datos duros, seguro que sabrás leer fácilmente cualquier ficha técnica y lo anterior te parece una obviedad, pero la mayoría de las personas que adquieren un auto no lo saben, y ahí radica la importancia de realizar una prueba de manejo antes de darle tu dinero a cualquier marca.

Vw Golf

Saber cómo responde un motor es relativamente sencillo. Lo difícil es "adivinar" cómo se conduce el auto con sólo leer la ficha técnica.

Información como esquema de suspensión, tipo de frenos, asistencia de la dirección, medidas de las llantas e incluso relación de los cambios de la transmisión también nos pueden dar una idea del comportamiento del auto, aunque con menos efectividad que a la hora de conocer el motor. Decir, por ejemplo, que un auto tiene "frenos de potencia" (término usualmente utilizado para coches sin frenos ABS) no nos dice qué tan mal puede frenar.

Es más fácil deducir el comportamiento de un motor leyendo una ficha técnica detallada —que incluya curvas de potencia y torque, por ejemplo— que el comportamiento del auto en el día a día, principalmente porque no indica la dureza de la suspensión, la firmeza de los resortes, el reparto de pesos, la altura respecto al piso ni la efectividad de las asistencias. Eso sólo se conoce al conducir el auto en escenarios que permitan "catarlo", por así decirlo. O en palabras aún más coloquiales: es dejar de pensar que conoces a una persona porque has visto su Facebook, y salir con ella en realidad. Mucho puede cambiar... para bien o para mal.

Astra

Otro factor que puede distorsionar lo que leemos en la ficha es que las pruebas que realizan los fabricantes son llevadas a cabo en laboratorios, que muchas veces no replican las condiciones de las calles o carreteras. En un dinamómetro un auto puede ofrecer determinado número de caballos, pero en una ciudad a 2,500 msnm, la potencia puede ser distinta. Y ni qué decir de las cifras de emisiones y consumos. Sólo Dios sabe cómo consiguen tal rendimiento.

Puede parecer obvio, y en parte lo es, pero existe gente convencida de conocer autos por sólo leer su ficha técnica y omiten la prueba de manejo antes de adquirir un coche.
Spark

La lista de equipamiento te dice qué trae, pero no cómo funciona

Ahora bien, cuando toca hablar de equipamiento, una ficha técnica es mucho más sensata. Te dice, básicamente, que sí y qué no tiene un auto. El problema es que no te explica cómo funciona. Por ejemplo, la primera velocidad del aire acondicionado del Fiat Mobi sopla demasiado, como si fuera la segunda o tercera velocidad de otro auto. O el Honda Fit básico y sus bocinas que suenan como las de un auto de los años 90. O el control de velocidad crucero del Renault Duster, que está abajo del freno de mano. Sí, súper cómodo. (?)

En resumen, no podemos asegurar que conocemos un auto por sólo haber leído su ficha técnica. Sí hay mucha información útil que nos da una idea más o menos clara, pero nunca tan detallada como conducirlo. Cuando escribimos reseñas, justamente queremos hacer eso: llevar la experiencia del volante al teclado, para ofrecer información más allá de lo que simples números nos pueden contar.

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