Que los fabricantes automotrices produzcan armamento militar no es nada nuevo y tenemos grandes ejemplos en la historia, como Volkswagen, que fabricó vehículos militares clave como el Kübelwagen y el Schwimmwagen durante la Segunda Guerra Mundial, utilizando la base del escarabajo para producir vehículos utilitarios y anfibios para el ejército alemán.
BMW hizo lo propio con la fabricación de componentes clave para armas durante la Segunda Guerra Mundial, principalmente motores de aviación para aviones de la Luftwaffe, como los radiales BMW 801 y reacción BMW 003, además de producir motocicletas y autos para el ejército alemán y la lista sigue.
De manera más reciente, en concreto, el año pasado, se anunció la colaboración entre Renault y una pyme francesa del sector defensa para producir drones de combate en suelo ucraniano, un movimiento que marcó un giro radical en la estrategia industrial de París.
Tal y como explicó el ministro de Defensa, Sébastien Lecornu, se trata de un acuerdo “win-win” con Ucrania, en el que el grupo automotriz pretendía unirse a una firma especializada, para establecer líneas de ensamble dentro del país en guerra.
Ahora, según Reuters, Renault dio a conocer su asociación con Turgis Gaillard, con el objetivo para desarrollar y producir drones militares en sus fábricas de Le Mans y Cléon, bajo supervisión de la Dirección General de Armamento del país galo, lo que marca su participación en el área de defensa para el fabricante de automóviles francés, para ayudar a aumentar la producción para el ejército francés.
Los esfuerzos militares vinculados a la invasión rusa de Ucrania y las nuevas necesidades identificadas por Europa en respuesta a la evolución de la política exterior estadounidense han creado nuevos requisitos de armas y equipos militares que los sectores de defensa tradicionales tendrán dificultades para satisfacer en el corto plazo.
Según el periódico francés La Tribune, tanto Renault como Turgis Gaillard podrían fabricar un dron táctico de unos diez metros de envergadura "a un precio extremadamente competitivo", con una capacidad de producción de hasta 600 unidades al mes al final del primer año de actividad.
El ensamble de la estructura de los drones se realizará en Le Mans, tarea que involucrará a entre 100 y 200 de los 1,800 empleados que actualmente diseñan y fabrican chasis de automóviles, mientras que en Cléon se fabricarán los motores de combustión interna.
El proyecto prevé desarrollar un vehículo no tripulado de largo alcance, que también puede utilizarse para misiones de observación e inteligencia. Se estima que su producción podría situarse en hasta 600 unidades al mes. No obstante, inicialmente se planea entregar unos diez drones para el verano de este año para validar el concepto.
Si la prueba tiene éxito, las empresas firmarían un acuerdo de diez años con el Ministerio de Defensa francés. El valor del contrato se estimaría en aproximadamente 1,000 millones de euros durante ese período. En los últimos meses, la industria automotriz francesa y europea ha sido llamada a colaborar en el diseño y la producción en masa de equipos y armamento militar, ya sea en su totalidad o en parte.
Desde 2025, Rheinmetall, el mayor contratista de defensa de Alemania, está en proceso de reconvertir dos plantas automotrices en este país a para la producción de equipamiento militar, reflejando el impacto del aumento del gasto en defensa en la región, y una de ellas es la de Osnabrück de Volkswagen.
Si bien hasta el momento el CEO de Rheinmetall, Armin Papperger, ha indicado que todavía no se ha cerrado, sí ha hablado de utilizar la planta para fabricar tanques y otros sistemas militares, evitando así los costos de construir una nueva instalación.
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