Te tenemos dos noticias importantes, una buena y mala. La buena es que en el futuro muy probablemente no tendrás que preocuparte más por multas de exceso de velocidad. La mala es que será tu propio coche no te dejará acelerar y la tecnología que lo hará posible ya esté escondida detrás del tablero.
El GPS, las cámaras a bordo, el control electrónico del acelerador y las actualizaciones de software por aire ahora son características comunes en muchos coches nuevos, lo que significa que el mayor obstáculo para los límites de velocidad aplicados electrónicamente probablemente no sea la tecnología, sino conseguir que los conductores lo acepten.
Ese es el futuro que imagina el profesor Marco te Brömmelstroet, catedrático sobre Futuros de Movilidad Urbana en la Universidad de Ámsterdam. En una entrevista con Q&A durante una visita a Nueva Zelanda, sugirió que la geocerca podría acabar impidiendo que los conductores excedan los límites de velocidad en zonas urbanas.
"Mi sueño es que, dentro de 20 años, miremos atrás y nos resulte increíble que alguna vez permitiéramos que los humanos condujeran vehículos de 2,000 kilos tan rápido como quisieran en nuestras ciudades", dijo el especialista, sugiriendo que lo veremos como ahora vemos la práctica prohibida de fumar en aviones. "La tecnología ya está aquí, podemos geocercar coches para ayudar a [los conductores] a no ser un peligro para otras personas en las calles”, agregó.
Suena futurista, pero muchos de los cimientos ya están aquí, pues Mercedes-Benz, BMW, Toyota y Ford utilizan geocercas en algunos vehículos híbridos enchufables para cambiar automáticamente a modo eléctrico al entrar en zonas de bajas emisiones. Además, Volvo ha utilizado esta tecnología para limitar las velocidades en vehículos comerciales que circulan dentro de áreas designadas.
Europa también ha dado un paso en esa dirección con el Intelligent Speed Assist. A diferencia de la geocerca, la ISA no impide que los conductores excedan la velocidad, pero sí puede reconocer cambios en los límites de velocidad usando cámaras y datos GPS antes de advertir a los conductores de que han ido demasiado rápido.
Un sistema totalmente geocercado llevaría las cosas mucho más allá. En lugar de simplemente advertirte, el vehículo podría negarse a acelerar más allá del límite local de velocidad mientras circula por zonas predefinidas, antes de volver a la normalidad en otro lugar.
Los partidarios argumentan que eso podría reducir los accidentes de tránsito, mejorar la seguridad de los peatones y hacer respetar los límites de velocidad de forma mucho más constante que las cámaras en carretera. Los críticos ven algo muy diferente, cuestionando si los gobiernos o los fabricantes deberían tener la capacidad de dictar electrónicamente cómo se conducen los vehículos, que son propiedad privada.
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