Seguramente te ha pasado que, cuando visitas la zona centro de algún estado o municipio, te encuentras sobre las banquetas o el propio camino una serie de bolas de cemento las cuales, más allá de dar un toque estético al entorno, tienen una funcionalidad específica.
En lo personal he visto estas bolas en sitios como Avenida Paseo de la Reforma en Ciudad de México, e inclusive en algunas calles del centro histórico, como avenida Juárez, mismas que son aprovechadas por la gente para sentarse y tomar un descanso, aunque también existen otro tipo de elementos, como los postes o cilindros.
Te sorprendería saber que en realidad, estas esferas de concreto ni son para darle un mejor toque visual al entorno ni son espacios para descansar, pues cumplen una función para la seguridad de los peatones y la organización del espacio publico. En esencia, se colocan para delimitar la vialidad de las zonas peatonales.
La misión principal de estas bolas de cemento, que también pueden ser de piedra, es impedir que los vehículos se suban o estacionen en la acera, protegiendo de esta forma a los peatones y delimitando el espacio en zonas de mucho tránsito, como escuelas, pasos peatonales, plazas públicas y entradas de edificios públicos.
Estas estructuras, presentes en muchos países, casi siempre en los centros urbanos, se denominan bolardos, término que originalmente se refería a los bolardos de amarre instalados en los puertos, para asegurar los barcos. Posteriormente, se adoptó para designar estos elementos urbanos que cumplen una función similar de delimitación y protección, en este caso para asegurar las calles.
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