De acuerdo con la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, las ventas de vehículos electrificados, es decir, modelos eléctricos de batería, híbridos convencionales e híbridos enchufables aumentaron considerablemente en toda Europa el año pasado, mientras que la demanda de vehículos de gasolina y a diesel continuó disminuyendo.
El cambio adquirió un verdadero impulso en diciembre pasado, cuando las ventas de vehículos eléctricos superaron a las de los automóviles a gasolina por primera vez en la Unión Europea, incluso cuando los responsables políticos estaban haciendo planes para flexibilizar las normas sobre emisiones.
Durante ese mes, los vehículos eléctricos de batería representaron el 22.6% del mercado, justo por delante de los coches de gasolina, con un 22.5%. Los híbridos ocuparon la mayor cuota de mercado, con un 33.7%, seguidos de los híbridos enchufables, con un 10.7%. El diésel descendió aún más, hasta el 72%.
Por otro lado, en la Unión Europea, el Reino Unido y los países miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio, como Islandia, Noruega y Suiza, se vendieron un total de 13,271,270 vehículos nuevos a lo largo de 2025, lo que supone un modesto pero notable aumento del 2.4% con respecto al año anterior. De ese total, los vehículos eléctricos representaron 2,585,187 ventas, un significativo aumento del 29.7% respecto a los 1.9 millones vendidos en 2024.
Pero no debemos confundirnos, pues a pesar del auge de los vehículos eléctricos, los híbridos convencionales se convirtieron en el tren motriz más vendido del continente el año pasado, con un total de 4,566,850 unidades, lo que representa un aumento del 12.4%, superando por primera vez a los vehículos de gasolina.
En 2024, los modelos de gasolina mantuvieron una estrecha ventaja con 4,273,880 unidades vendidas, pero en 2025, esa cifra cayó drásticamente un 18.9%, hasta 3,467,041 unidades. De igual manera, la demanda de vehículos diésel se redujo considerablemente, lo que permitió que los híbridos enchufables superaran a los diésel, con un total de 1,272,901 unidades vendidas, lo que representa un aumento del 33.4% con respecto a 2024.
Si bien es fácil concluir que los vehículos eléctricos superaron por completo las ventas de vehículos de gasolina en diciembre, esto no es del todo cierto. Estas cifras de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles incluyen los híbridos completos y suaves en la categoría de "híbridos eléctricos", que lideraron las ventas del sector.
La gran mayoría de los híbridos completos y semihíbridos a la venta utilizan motores de combustión de gasolina, ya sea para impulsar las ruedas, cargar la batería o una combinación de ambos, por lo que quizás sería más preciso agrupar los vehículos híbridos eléctricos y de gasolina en la misma categoría. De ser así, quedarían muy por delante de los vehículos eléctricos de batería.
Cambio en la estrategia
Por otro lado, los cambios en las políticas de varios gobiernos, la baja demanda de autos eléctricos por parte del público y los costos que implicó una transición acelerada a la tecnología sustentable, están pagando caro en las estrategias que algunas empresas automotrices implementaron hace algunos años.
Es así como diversos grupos automotores siguieron los pasos de Volvo, que el año pasado puso freno de mano a su plan de hacer eléctrica toda su gama de modelos, manteniendo el desarrollo de híbridos enchufables y mild-hybrid, así como de marcas de lujo como Mercedes-Benz y Jaguar Land Rover, cuyos cambios se hicieron en 2024.
Algunos casos incluyen a General Motors, que anunció en 2019 su plan para eliminar las emisiones de escape de su gama de autos para 2035 e, incluso, que 40% de sus modelos serían eléctricos para fin de este año. Si bien su directora Mary Barra insiste en que la compañía sigue en esta ruta, el quitarse la meta de producir 400 mil unidades de este tipo por año en 2023 y una inversión de 888 millones de dólares para fabricar motores V8 a gasolina que se lanzarán en varios modelos a partir de 2027.
Ford ha realizado una cantidad numerosa de ajustes en sus planes para Norteamérica. En diciembre pasado confirmó que dejará de fabricar la camioneta F-150 Lightning en su versión eléctrica, para centrarse en un modelo eléctrico de autonomía extendida, pero se ayudará de su Plataforma Universal EV para producir vehículos de gran volumen, pequeños y de bajo costo.
En lugar de centrarse en los 100% eléctricos, la firma del óvalo azul se propone que la mitad de todas sus ventas sean de modelos electrificados (no sólo eléctricos), en lugar del 17% actual.
Stellantis, con un nuevo mandamás y tras verse obligada a detener de forma intermitente la producción en varias fábricas, desistió de la meta de comercializar coches eléctricos de pasajeros en Europa para 2030 y reinició la producción del motor HEMI V8 para Jeep en Norteamérica, aunque en ambas regiones, está balanceando su oferta con tecnología electrificada. Prueba de ello es que la Cherokee de nueva generación, a lanzarse en 2026, tendrá una versión híbrida.
En Grupo Volkswagen, septiembre de 2025 fue particular para Porsche, al pasar de un plan lanzado en 2017, que buscaba que la producción de coches eléctricos fuera de 50% para 2023, a lanzar modelos electrificados, para luego posponer el desarrollo de una nueva plataforma para vehículos totalmente eléctricos, que estaba prevista para la década de 2030, ante la lenta demanda de coches de este tipo.
La marca Volkswagen, aunque recientemente, su director Thomas Schäfer insistió en que el futuro será completamente eléctrico para el segmento de entrada e instó a que vuelva a poner en marcha la transición a la movilidad eléctrica.
Incluso, en marzo de 2025, Mazda había advertido que se mantendría abierta a modificar su oferta de autos con motores de combustión interna, híbridos o totalmente eléctricos. La marca con sede en Hiroshima redujo la inversión en baterías y otras áreas relacionadas con la electrificación.
La cereza del pastel apareció en diciembre de 2025, cuando la Unión Europea cedió ante la presión de los fabricantes y, en lo práctico, no prohibirá la venta de modelos con motor de combustión en 2035.
Sin embargo, las dudas sobre la implementación de reglas más flexibles para seguir con la transición a la electromovilidad permanecen, por lo que la reacción del mercado y los gobiernos a escala internacional seguirán dictando el destino de lo que parecían buenas intenciones, pero quedaron en promesas que no alcanzaron a cumplirse.
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