La guerra arancelaria de EE. UU. complicará su industria porque sólo ellos compran sus autos (y cada vez menos)
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La guerra arancelaria de EE. UU. complicará su industria porque sólo ellos compran sus autos (y cada vez menos)

La llegada de Donald Trump al poder supuso un reto para las finanzas de algunas empresas que importan sus productos a Estados Unidos. La imposición de aranceles altos nace desde la intención de fomentar la inversión en el sector manufacturero del país, sin embargo, el mundo ha comenzado a responder a Estados Unidos con la misma medida. Un incremento arancelario por parte de China y de la Unión Europea pondrá una posición incómoda al sector automotor estadounidense.

En la actualidad, Estados Unidos recibe de la Unión Europea un volumen de autos mucho mayor que el que exporta. De acuerdo con nuestros colegas de JATO Dynamics, el mercado estadounidense está recibiendo un total de 37.4 mil millones de euros en valor de autos, contra sólo 6.2 mil millones de exportación.

F 150

Si revisamos cuánto se paga de aranceles, la balanza tampoco favorece mucho a Estados Unidos, y es que el país norteamericano tiene establecida una cuota de sólo el 2.5% para vehículos provenientes de la Unión Europea —25% si se trata de pick-ups— mientras que el Viejo Continente impone un arancel del 10% para cualquier vehículo fabricado en Estados Unidos.

La intención de Donald Trump es equilibrar la balanza con un arancel del 20% a los vehículos ensamblados en Europa. La medida, en principio, suena razonable, sin embargo, la raíz del problema no es cuánto cobra cada región por recibir productos foráneos, sino que a los europeos simplemente no les gustan los vehículos estadounidenses, y ante eso Trump puede hacer muy poco.

Mustang En Francia

A los europeos no les gustan los coches yanquis y Trump no puede hacer nada al respecto

Europa siempre ha sido un mercado de hatchbacks con motores pequeños; Estados Unidos es todo lo contrario: un país de sedanes y camioneta grandes con cilindradas altas. Fabricantes como Ford, Chrysler o General Motors no ofrecen en el Viejo Continente los mismos modelos que en América porque a Europa simplemente no le interesa tener Explorer, Malibu o Pacifica en sus calles; a Estados Unidos, en cambio, sí le gustan los BMW Serie 5, Audi A6 o Mercedes-Benz Clase E hechos en Europa.

Por eso es que marcas como Ford o Jeep siguen una estrategia específica para Europa, en la que sólo el 1% y el 7% de lo que venden en el Viejo Continente, respectivamente, es importado de Estados Unidos. De enero a mayo de este año, casi el 8% de los autos vendidos en territorio yanqui provienen de Europa, mientras que a la inversa la relación es de sólo el 1.1%.

Bmw 5 Series

El mercado de lujo sería el más afectado por el incremento de precios. El 47% de los premium vendidos en EE. UU. llegan desde Europa.

Si Donald Trump eleva los aranceles, las repercusiones en las ventas de los fabricantes estadounidenses en Europa serían bajas por las pocas unidades exportadas, sin embargo, los consumidores yanquis notarían un incremento importante en el precio de algunos modelos, sobre todo los pertenecientes al mercado premium.

Audi, Mercedes-Benz, BMW, Porsche, Volvo, MINI, Jaguar y Land Rover envían la mayor parte de sus modelos desde Europa. Podría pensarse que la medida ayudaría a que marcas que fabrican localmente —como Cadillac o Lincoln— vendieran más, sin embargo, la oferta de estas firmas es mucho más limitada que sus competidoras europeas. ¿El resultado? Clientes que no encontrarán lo que buscan en marcas estadounidenses y que sí terminarán pagando más por llevarse a casa el coche que quieren.

Cadillac Xt5

Los estadounidenses compran cada vez menos coches hechos localmente

Si los productos importados suben tanto de precio, la lógica invita a pensar que todo lo fabricado localmente subirá sus ventas, sin embargo, la tendencia en los últimos años pone en evidencia que a los estadounidenses les interesan cada vez menos los vehículos fabricados localmente.

Una estadística publicada por JATO Dynamics muestra que en los últimos 17 años, los estadounidenses han comprado un 11% menos de autos fabricados en su país, y que sólo de 2017 a 2018, la caída fue del 3%. Con incremento en aranceles, el mercado estadounidense se encarecerá y a los fabricantes locales les será más difícil vender en el extranjero.

Malibu

Un caso sonado en los últimos días fue el de Tesla. Tras haberse elevado los aranceles hacia los productos chinos, el gigante asiático respondió con la misma medida y la firma californiana se vio obligada a incrementar un 20% el precio del Model S en China, pasando de 107,000 dólares a 127,000 dólares por el modelo base.

Al ser una región prolífica para el vehículo eléctrico, muchas marcas han buscado invertir en dicho territorio, asociándose con fabricantes locales. De hecho, Tesla recién confirmó la construcción de una nueva fábrica en China para abastecer el mercado local y conseguir así su meta de producción de medio millón de coches al año.

Vw Arteon

Menos oferta y costos mayores: las ventas de autos peligran en EE. UU.

El Gobierno de Estados Unidos ya ha impuesto un arancel del 25% al acero y del 10% al aluminio. Con la llegada de tarifas superiores para vehículos importados, todos los modelos que no se fabriquen localmente sufrirán un incremento importante y eso podría tener una repercusión negativa en las ventas de autos nuevos.

En el caso de la Unión Europea, con aranceles del 20%, algunos fabricantes se verán obligados a dejar de comercializar determinado tipo de modelos en Estados Unidos, sobre todo aquellos que representen un volumen de ventas bajo, como lo son los deportivos o los hatchbacks. Al final, con esta medida, el más afectado será el consumidor estadounidense con una menor oferta y precios mayores en casi la mitad de los modelos disponibles en su mercado.

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