Ni estadounidense ni alemán: el diseñador del Chevy fue un japonés que dibujaba autos en clase y un día se los mandó a GM

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Gerardo García

Mi mamá tuvo un Chevy, después un Corsa. Como suele suceder con muchos fanáticos de los autos, mi gusto por los coches no nació a partir de un superdeportivo (el póster del SLR McLaren llegaría varios años después), sino por el auto de la familia . Hoy, en un golpe de nostalgia, me detuve a recodar aquel Chevy azul y me pregunté: ¿quién lo diseñó? Para mi sorpresa, no fue un alemán ni un estadounidense como quizá cabría pensar. Fue un japonés cuya historia me llegó muy dentro.

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Se llama Hideo Kodama y no me pudo dar más gusto haber descubierto su historia. Él, como yo y como muchos otros fanáticos de los autos, los dibujaba sin dedicarse profesionalmente a ello. Yo lo hacía en mis ratos libres (y a veces entre clases aburridas), él además en la escuela de arte. 

Nació en Yokohama en 1944. En una entrevista cuenta que su padre tenía un Citroën 11CV Traction Avant, aunque lo común en Japón eran los autos sencillos, los de tres ruedas. Por eso él estaba fascinado con lo imponente de los coches americanos de la época. Ahí se sembró la semilla de su pasión por los autos. 

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Se inscribió en la Universidad de Arte de Tama, pero en los años 60 no había mucho relacionado con el diseño automotriz en Japón. En la escuela aprendió las bases de diseño en general, pero lo relacionado con vehículos lo investigó por su cuenta en revistas americanas. 

Él lo tenía claro: quería dedicarse a diseñar autos. Con una actitud de el no ya lo tienes, envió una carta a General Motors diciéndoles que quería ser diseñador. La marca le pidió que les enviara sus dibujos y, tras recibirlos, la respuesta fue "Ok, vente" (palabras más, palabras menos). 

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El problema es que en aquellos años, obtener un permiso de trabajo en Estados Unidos podía ser complicado. General Motors le ofreció una alternativa: irse a Alemania para trabajar en Opel, una de sus marcas. Él no se había planteado trabajar ni vivir en Alemania, pero aceptó. 

Entre una mezcla de idiomas y una empresa que recién estructuraba el área de diseño, Hideo fue participando en más y más proyectos, hasta que, pasado el tiempo, quedó a cargo de uno de los modelos más importantes para la marca y para el grupo: el Opel Corsa de segunda generación, aquel que llegó a México bajo el nombre de Chevrolet Chevy y que se vendió con distintos nombres y bajo diferentes marcas alrededor del mundo. 

El Chevy (Corsa) es una de las grandes historias de éxito de General Motors en México y en el mundo. En nuestro país fue capaz de desbancar al icónico Vocho y lo consiguió no sólo por su ingeniería más moderna, sino por un diseño carismático. Ese Chevy vivió tiempo extra con dos rediseños posteriores (los Chevys C2 y C3); mantuvieron algunos de los trazos maestros de Hideo Kodama, pero también recibieron nuevas líneas de diseñadores mexicanos. 

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El Chevy se vendió por millones alrededor del mundo. Aquí es donde me pregunto: ¿qué le puede hacer más ilusión a un diseñador? ¿Crear un auto considerado obra de arte, del que sólo se vendan un puñado en el mundo, o hacer uno tan popular que no haya día en que no te lo encuentres por la calle? A mí me haría más ilusión lo segundo, la verdad. Ver un Chevy y decir "yo lo diseñé". 

Dentro de General Motors, Kodama no sólo diseñó el Chevy, sino también a su sucesor, que a México ya llegó bajo el nombre de Corsa. Entre sus manos también tuvo proyectos como el Tigra (ese "deportivo" con un diseño muy llamativo, pero que no era más que un Chevy maquillado) y un concept-car muy noventero. 

Opel Corsa 2 También tuvo a su cargo el diseño del sucesor del Chevy, el modelo que en México se vendió como Corsa.

Hideo ha vivido su vida entre Alemania y Japón. Ya está retirado y pasa sus días escribiendo para algunas revistas. En una entrevista que leí, confiesa que le gustaría aplicar su conocimiento a quien quiera escucharlo. Tengo dos o tres ejemplos de marcas a las que en pleno 2026 les vendría muy bien, y es que una de las claves del éxito del Chevy (sobre todo en México) fue su diseño: dejó atrás a los coches cuadrados y sencillos, en favor de un auto que, aun siendo barato, rompía el molde con líneas redondas. Nada extravagante, simplemente curvo y equilibrado. 

Ahora sólo me queda una duda, si con el Chevy y con el Corsa nació mi pasión por los autos (y mira a dónde me ha traído), ¿por qué tardé tanto tiempo en averiguar quién los había diseñado?

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