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Comparativa: Suzuki Swift Sport vs Renault Clio RS vs Volkswagen Golf GTI (Parte 2)

Comparativa: Suzuki Swift Sport vs Renault Clio RS vs Volkswagen Golf GTI (Parte 2)
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Cuando en la redacción de Motorpasión México nos planteamos realizar un comparativo con tres de los hot-hatches más interesantes del mercado, no pude menos que emocionarme, sobre todo por la posibilidad de estar al volante de uno de mis autos favoritos: el Suzuki Swift Sport.

No crean que lo anterior es sólo para guiñarle un ojo a la marca, no. Considero que el pequeño hatchback japonés es una de las mejores ofertas que hay actualmente en nuestro país y que realmente vale cada centavo de lo que cuesta, sobre todo si se le mira como un deportivo que sí está pensado para la ciudad.

Cuando llegó al garaje de Motorpasión, tuve la oportunidad de verlo de cerca; esa primera impresión fue definitiva: es un auto atractivo, pese a que nuestra unidad de pruebas fue de color rojo y no el típico amarillo que uno caracteriza a esta versión Sport. Luego de firmar los correspondientes papeles en los que uno vende su alma en caso de no cuidar aquella unidad prestada por la marca, me subí, cerré la puerta y… la aventura inició.

Apenas ocupo mi lugar, me encuentro con un volante de buen tamaño y costuras rojas, controles a la mano y una posición de manejo ligeramente más alta que lo esperado en un deportivo, pero luego de algunos ajustes —altura y profundidad en volante y asientos— fue fácil encontrar la posición correcta. ¡Aquello iba a ser divertido!

Frente a frente con sus no-rivales

Suzuki Swift Sport 2

De esta forma llegó la madrugada de aquel viernes. Puntuales como ingleses, Gerardo y Bruno arribaron a bordo de los no-rivales de mi Suzuki Swift Sport: Renault Clio RS y Golf GTI. Cuando los vi estacionarse, el primer pensamiento que acudió a mi mente fue: “¿Esta es una competencia realmente justa? ¿134 caballos contra 200 y 220, respectivamente?”

La respuesta es no. Para nada es una competencia justa. No obstante la meta era demostrar la valía del Swift Sport contra su rival francés y su rival alemán (Made in Mexico), sobre todo considerando que el 80% de los viajes —como mínimo— se realizan en ciudad, donde a veces da lo mismo tener 134 o 220 o 550 hp. Bajo ese panorama comenzamos nuestro viaje, cuando las sombras de la noche aún cubrían a la Ciudad de México. Oprimí el botón de encendido e iniciamos nuestra peregrinación hot-hatch que nos llevaría hasta Puebla, donde nos encontraríamos con Salvador.

Suzuki Swift Sport Sumario1
El Swift Sport es el débil de la pandilla. No vino a ganar, vino a ser el deportivo más sensato de la comparativa.

La diferencia está en el manejo

Prácticamente desde que arrancamos me di cuenta que el punto fuerte del Swift Sport frente a sus rivales sería el manejo en la ciudad. Su buen balance le permite conducirse bastante bien, tanto en cambio de carriles, como en otras situaciones —digamos más extremas— como en la congestionada salida a Puebla, donde las inacabables obras de pavimentación nos hacían movernos de un lado a otro para esquivar baches, hoyos y a los siempre amables conductores del transporte público que avientan lámina con tal de impedir el paso de cualquier conductor.

El volante del Swift tiene el tamaño ideal para poder maniobrar, sin necesidad de mover de más los brazos y eso lo pude comprobar más de una ocasión mientras trataba de esquivar unas señales luminosas que alguien había aventado sobre la cinta asfáltica.

Seamos sinceros, los pequeños detalles son los que hacen las grandes diferencias. Ahí, donde el Clio RS y el Golf GTI tenían que detenerse casi por completo para pasar un bache por miedo a dañar alguno de los costosos rines de gran diámetro, el Swift Sport pasaba sin problemas. Fue en ese momento cuando agradecí que este hot-hatch utilizara rines de 16” y no de 17 ó 18 como correspondería a un deportivo de otra categoría.

Suzuki Swift Sport 3

Su razón de ser

No es explosivo como un GTI ni picante como un Clio RS, pero es ágil y mucho más práctico en ciudad. Ahí su razón de ser.
Ni blanda ni dura. La suspensión del Swift Sport está en el punto entre deportividad y confort en ciudad.

Las luces de xenón iluminaban perfectamente la aún oscura artería, mejor que el Renault Clio RS que únicamente llevaba faros de halógeno. El resto del trayecto transcurrió sin problemas con algún eventual camión o pesero que se cruzaba intempestivamente en nuestro camino y nos obligaba a poner a prueba el sistema de frenos de los tres vehículos. En todo momento el Swift Sport se comportó a la altura, aún con el pedal de freno a fondo la trayectoria de frenado permanecía recta, aunque al hacerlo a más altas velocidades la parte trasera del coche se percibía alegre, pero controlable. El sistema ABS y el asistente de frenado hicieron bien su labor. Además, es el único Swift de la gama en ofrecer control de estabilidad.

Asimismo, la hasta entonces poco sport altura del asiento reveló su verdadero objetivo: proveer mejor visión y descubrir a tiempo aquella piedra que pudiera haber dañado el rin o la parte baja del auto. Un rápido vistazo al espejo retrovisor de buen tamaño me permitió comprobar la excelente visibilidad que ofrece el medallón. ¡Qué alivio! Gerardo y Bruno también detectaron a tiempo la roca y con sendos volantazos la lograron esquivar.

Suzuki Swift Sport Sumario 2

Hasta el momento, el auto se había comportado como yo había pensado: buena respuesta del volante y del acelerador y una perfecta visibilidad gracias a sus amplias zonas acristaladas. Pese a que los laterales posteriores son notoriamente más pequeños que los delanteros, no te dejes engañar, en el Suzuki Swift los puntos ciegos son casi inexistentes. Claro, tampoco hay que olvidar la labor de los espejos laterales, de muy buen tamaño. Finalmente, no con pocos trabajos logramos salvar la zona problemática y finalmente llegamos a la caseta.

En carretera es otro cantar

Pagué los correspondientes cien pesos de cuota, pasé los vibradores y me dispuse a demostrarles a Bruno y Gerardo que mi auto de prueba estaba a la altura de los de ellos.

Primera, segunda, tercera, cuarta y en menos de 12 segundos el auto había alcanzado los 130 km/h. Recorría alegremente la empinada carretera. Miré por el espejo retrovisor y disfruté la vista que ofrecía el centelleante mar de luces de la décima ciudad más aglomerada del mundo.

Ciertamente me sentí satisfecho al ver que el Swift Sport subía a más de 150 km/h, sin aparente esfuerzo. Las luces del Clio RS y del Golf GTI seguían detrás de mí. Animado por mi fugaz triunfo inserté una SD Card en la unidad principal y me preparé para disfrutar aquel paseo. Preferí hacer todo desde la pantalla, ya que los controles del volante no fueron demasiado prácticos para mí. Pequeños y pegados a la superficie; sólo es cuestión de acostumbrarse a usarlos.

Suzuki Swift Sport 4

Aspiración natural

Al no ofrecer turbocargadores, la entrega de par es muy lineal. Lo mejor comienza a partir de las 4,000 rpm.

De pronto, como salido de quién sabe dónde, el Clio RS pasó como una exhalación a mi lado derecho. Los cristales oscurecidos me impidieron ver la sonrisa burlona de Gerardo ¡Pero podría jurar que se estaba riendo de mí y del Swift Sport!

Menos de cinco segundos después, Bruno me rebasó de igual forma presumiendo los 220 caballos de fuerza del GTI. Entonces ¿sólo se habían contenido? No, eso no podía estar pasando. Cambié de velocidad, el motor 1.6 rugió y salí disparado detrás de ellos. Al ser un motor de aspiración natural, los 134 hp y 110 lb-pie de torque le hacen justicia a la ligereza del coche apenas acercándose a las 4,000 revoluciones.

El Swift hizo su mejor esfuerzo, pero nunca pude acercarme a menos de cien metros. Con el acelerador a fondo, los autos seguían alejándose irremediablemente, pero aclaremos algo: El Suzuki Swift Sport no es, ni por mucho, un auto lento, al contrario, responde instantáneamente a la menor presión del acelerador y alcanza una velocidad considerable en relativamente poco tiempo.

Es lento si lo ponemos a competir contra autos como los de esta comparativa, los cuales, pese a ser más pesados, tienen más potencia y torque bajo el cofre, además de turbocargador. A final de cuentas, mis esfuerzos por ser más veloz se vieron reflejados en el bolsillo: el gasto de gasolina fue notorio. La conclusión es contundente: el Suzuki Swift Sport es un excelente auto para ciudad y para disfrutar en carreteras, sin tratar de ser una saeta sobre cuatro llantas.

Las torque de 110 lb-pie, sin ser mucho, es aprovechado por la ligereza del Swift Sport: 1,065 kg.

Su comportamiento en curvas

Suzuki Swift Sport 5

Cansado de aquella loca carrera, quité la presión del acelerador y la aguja bajó de 150 a 120 km/h. La subida estaba llegando a su fin y al ver en el tablero que la temperatura había descendido a 2 grados encendí la calefacción para disfrutar los siguientes kilómetros repletos de curvas y descensos.

El primer trazado fue hacia la izquierda, llegó el cambio de velocidad y el hot-hatch demostró uno de sus puntos fuertes: el agarre en curvas. Fue un placer sentir como responde en esta situación. Literalmente se maneja como una avalancha, la dirección electrónicamente asistida me transmitió seguridad durante todo el trayecto.

Curva hacia la derecha y la situación se mantuvo en control, nada de subviraje. En todo momento las llantas estuvieron en contacto con el piso, es claro el buen trabajo que hizo Suzuki al seleccionar los componentes de la suspensión y de rodaje, que actúan en sinfonía con las asistencias de conducción.

Luego de las curvas, la calma... y las rectas

Suzuki Swift Sport 6

Finalmente salimos de las curvas y nos encontramos con la autopista recta que lleva, primero a San Martín Texmelucan y luego a Puebla. La oscuridad estaba dejando paso a un resplandeciente sol y en ese momento decidimos “orillarnos a la orilla” para que Gerardo se diera vuelo con las fotos.

Dos grados sobre cero me hicieron recordar que había dejado la chamarra en la cajuela, la abrí y recordé uno de los puntos débiles de aquel auto: el reducido espacio de la cajuela, demasiado pequeña. El espacio para almacenar cosas es muy limitado, a menos que levantes la tapa y utilices el espacio inferior o bien, yéndote de mochilazo. Para quien lleva equipaje —pero no pasajeros— la solución es abatir los respaldos traseros. Pero ¿qué sentido tiene transformar tu auto si puedes incluir una cajuela amplia desde el principio?

Suspensión a prueba de baches

Suzuki Swift Sport 7

Una salida mal tomada nos llevó a los alrededores de San Martin Texmelucan, a una zona que no podía ser más adecuada para poner a prueba la suspensión del auto: baches, hoyos, baches con complejo de cráteres y la suspensión nunca mando señales raras al volante.

Esa comodidad en terrenos minados se debe a los componentes McPherson instalados en la parte delantera y a la barra tipo H que se ubica en la zona posterior. Claro tampoco debemos olvidar una vez más el diámetro del sistema de rodaje. Al colocar llantas con cama más grande es más difícil que las imperfecciones del camino se perciban en el volante.

Finalmente salimos de aquella zona y luego de la consabida parada en un Starbucks llegamos a la tierra prometida. Los tres autos se estacionaron y de esta forma descendí y Espresso Descafeinado en la mano me puse a observar detenidamente a mi compañero de viaje.

Los rines de 16 pulgadas y el perfil de llantas no tan bajo como el de sus no-rivales es una ventaja en ciudad.

Guapo, el muchachito

Suzuki Swift Sport 8
Juego de prioridades: ¿Quiero un deportivo equipado, uno explosivo o uno que pueda usar en ciudad?

Lo primero que hice fue disculparme con él, por lo que comenté cuando lo conocí: “¡¿Rines de dieciséis pulgadas en la versión tope de gama?! La verdad eso se agradece. Pero no vayamos tan rápido.

Uno de los escasos puntos en contra del auto es su aspecto exterior. Sí, es decididamente atractivo, como lo son todos los Swift pero ¿acaso Suzuki no podía haber hecho algo más para diferenciar sus modelos?

El ojo poco entrenado podría confundir el Sport con el GLX y es que aunque los elementos exteriores marcan la diferencia —la parrilla, el escape con doble salida deportiva, los grupos ópticos delanteros con doble lupa de xenón—, al interior los cambios se notan apenas en asientos deportivos y costuras rojas.

Y que conste que no trato de hacerlos menos, no. Lo que trato de decir es que cuando se hace un producto enfocado a amantes de la velocidad, se debería poner un poco más de atención a los detalles que marcan la diferencia. Elementos que provoquen un ambiente premium en el habitáculo, que el usuario diga: “¡Hey, estoy al volante de Suzuki Swift Sport, inconfundible!”

Pero en realidad, considerando la calidad de manejo en ciudad y las prestaciones racionales, no podemos decir menos que: ¡Bien hecho, Suzuki!. El Swift Sport, sin ser el ganador de la comparativa, es claramente el del mantenimiento más barato, el que menos gasolina gasta y, además, el que mejor se comporta en ciudad sin demeritar su capacidad de aceleración. No es explosivo, tampoco picante, pero nadie NECESITA más. Es el racional de los deportivos.

Ficha técnica

Versión probada Sport
Cilindrada 1,586 cc Tracción Delantera
Bloque motor 4 cilindros Capacidad del depósito 42 litros
Potencia máxima (hp @ rpm) 134 hp @ 6,900 rpm Consumo urbano 16.3 km/l
Par máximo (lb-pie @ rpm) 110 lb-pie @ 4,500 rpm Consumo en carretera 21.4 km/l
Masa en vacío 1,065 kg Consumo mixto 18.9 km/l
Velocidad máxima 195 km/h* Emisiones de CO2 201 g/km
Aceleración 0-100 km/h 10.5 seg Capacidad de la cajuela 210 litros
Transmisión Manual de 6 velocidades Precio $259,000

* Datos del fabricante

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El coche para esta prueba ha sido prestado por Suzuki. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas

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