Miquel, mecánico: “para alargar la vida del turbo hay que hacer el mantenimiento a los 10,000 km”

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Pablo Monroy

Si eres observador, probablemente hayas notado que, al soplar con fuerza directo a las brasas de una fogata, éstas no sólo liberan una mayor cantidad de energía calorífica por la suma de oxígeno que agregamos a la combustión, sino que, además, se mantiene durante el tiempo que soplemos.

Algo similar sucede con el turbocompresor en un motor al presionar el pedal del acelerador, pues cuando dicho componente entra en acción, sobrealimenta la mezcla de oxígeno, y la gasolina libera una mayor cantidad de calor; en consecuencia empuja con mayor fuerza los pistones, es decir, incrementa la potencia.

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En la actualidad, el uso de turbocargadores en los motores de los automóviles es más común, pues permite reducir el tamaño de los cilindros de un motor, es decir, reducir el tamaño del propulsor en sí y. En consecuencia, reducir el consumo de combustible y la emisión de gases contaminantes, en otras palabras, puedes tener el mismo o incluso mejor desempeño de un motor V6 de 3.5 litros pero en un formato de cuatro cilindros, con desplazamientos de entre 1.5 y 2.0 litros.

Pero como todo, necesita un poco de cariño para que su desgaste no sea prematuro. Miquel es mecánico y a través de su cuenta de TikTok, brinda consejos y trucos sobre cómo alargar la vida del turbo: "La vida de un turbo se alarga cuando arrancamos y esperamos a que se caliente un poco el aceite".

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Hay una serie de rutinas que, si las interiorizamos, pueden evitar fallas y visitas la taller. "La vida de un turbo se alarga cuando arrancamos y esperamos a que se caliente un poco el aceite y cuando venimos de un manejo enérgico y esperamos un rato para pararlo", detalla Miquel. Y añade: "Y lo que la alarga muchísimo no es hacer los mantenimientos a los 30,000 km, sino a los 10,000 o 15,000, para evitar que se taponen de residuos los engrases".

El primer error se comete justo al final de un trayecto largo o exigente, sobre todo tras un viaje por autopista o a régimen alto. El turbo puede girar por encima de las 100,000 rpm y trabajar a temperaturas muy elevadas, así que necesita un margen de tiempo para enfriarse de forma progresiva. Apagar el motor en el mismo instante en que se detiene el coche corta ese proceso de golpe e interrumpe la lubricación del sistema.

Otra costumbre que se debe evitar es acelerar a fondo con el motor frío, ya que multiplica el desgaste de las piezas internas del turbo, que en ese momento trabajan con una lubricación deficiente. El aceite también es clave en el mantenimiento, por lo que usar un lubricante adecuado a las características de cada motor es importante.

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