Muchas personas creen que cuando sube la temperatura es mejor bajar las ventanas que prender el aire acondicionado, ya que este sistema hace que el automóvil gaste más gasolina. A decir verdad, este pensamiento no es equivocado, pero todo depende de las condiciones en las que se esté manejando el automóvil.
Aunque muchos no lo crean, a veces es mejor utilizar el aire acondicionado, porque al tener las ventanas abajo el viento se introduce a la cabina, pero también se crea un flujo turbulento que provoca que el motor trabaje más para permitir que el auto siga avanzando y “rompa” esa barrera invisible. Mayor esfuerzo = mayor consumo de combustible.
Dicho en otras palabras, la mayoría de los automóviles modernos tienen un diseño aerodinámico, que se pensó de esta manera para reducir la resistencia al viento (es a lo que a veces nos referimos como coeficiente aerodinámico y es mejor en vehículos híbridos y eléctricos), ya que de esta manera se mejora el consumo de combustible y se reduce el ruido que se introduce a la cabina.
Sin embargo, manejar con las ventanas abajo únicamente generará un mayor gasto de combustible cuando el automóvil circula a velocidades altas y constantes, es decir, en vías de alta velocidad o en autopistas, ya que el efecto se comienza a presentar cerca de los 80 km/h.
En condiciones urbanas el aire acondicionado encendido sí suele consumir más gasolina, ya que de acuerdo con la ADAC (Club General del Automóvil Alemán), se puede registrar hasta un aumento en el consumo de 1L/100 km, pero esto dependerá del tipo de climatizador que utilice el coche.
La afamada asociación automovilística también menciona que los autos con un sistema de aire acondicionado manual son los que gastan más gasolina en entornos de tráfico urbano, ya que el usuario debe regular los controles para tener una cabina más fresca, mientras que un climatizador hace un trabajo más rápido y eficiente.
Por otra parte, una vez que el automóvil circula más rápido y sin estar frenando, el consumo adicional por utilizar el aire acondicionado se reduce a 0.3L/100 km, mientras que si se bajan las ventanas delanteras, el consumo adicional puede ser de 0.5L/100 km.
Por poner un ejemplo, si un automóvil tiene un consumo regular de 5L/100 km (20 km/l), el consumo en ciudad con aire acondicionado podría bajar a 6L/100 km (16.6 km/l), pero en carretera quedaría en 5.3L/100 km (18.9 km/l) con climatizador, y en 5.5L/100 km (18.2 km/l) con los cristales delanteros abajo.
En resumen, el uso del aire acondicionado en ciudad es una elección de cada persona (se gana comodidad, pero también hay un mayor gasto de combustible), mientras que en carretera encender el aire acondicionado ofrecerá mayor confort a todos los ocupantes, ya que no se tiene que lidiar con el ruido ni con las molestias físicas que provoca el viento desordenado, pero también es una decisión financiera más inteligente en comparación con bajar las ventanas.
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