En la actualidad, las transmisiones automáticas de los coches han alcanzado una sofisticación de gran nivel, que algunas funciones que como conductores necesitábamos hacer ahora las ejecuta por cuenta propia, gracias a la incorporación de una electrónica más elaborada, que incluso permite incorporar modos de manejo, como el deportivo o el eficiente.
Sin embargo, en cajas automáticas de coches más antiguos podemos encontrar simbologías o botones que, al presionarlos, activan alguna función y una de esas es el botón O/D, que en simples y llanas palabras significa overdrive o sobre marcha.
En el pasado, las transmisiones automáticas contaban con pocos cambios de velocidad. Estamos hablando de tres, cuatro relaciones en el mejor de los casos, de modo que, cuando se alcanzaba una velocidad crucero en carretera, el desplazamiento del vehículo se limitaba al giro del engrande de la velocidad más alta de la caja.
Ante ello, estaba la función del overdrive, la cual suena como un término relacionado con los atributos de alto rendimiento de un vehículo, pero es todo lo contrario. Esta función se encargaba de reducir las revoluciones por minuto del motor a altas velocidades sostenidas, disminuyendo en algún porcentaje el consumo de combustible del vehículo y haciéndolo más eficiente en autopista.
Al limitar esa tensión sobre el motor, la sobremarcha también resultaba en un funcionamiento más silencioso y suave, con menos desgaste general del motor. Si se emplea correctamente y de forma constante, puede reducir los problemas de mantenimiento del motor con el tiempo y prolongar la vida útil del tren motriz del vehículo.
En otras palabras, la funcionalidad del overdrive era servir como modo de marcha alta para un vehículo y podía considerarse como una marcha adicional, que ampliaba el rango de cambios de la transmisión en su extremo superior. Al cambiar más alto, el tren motriz alcanzaba relaciones de transmisión más bajas (cuanto más alta la marcha, menor la relación) y permitía que el motor funcionara a revoluciones más bajas. Para desactivarlo, bastaba con presionar el botón de nueva cuenta.
En la actualidad, esa función como tal, derivada en un botón para activarla ya es difícil encontrarla en un coche moderno pues, como lo señalamos al inicio, las cajas automáticas modernas cuentan con una electrónica que, de manera automática, seleccionan la marcha más adecuada en función de la demanda de potencia que se tenga con el acelerador.
Si nos desplazamos a una velocidad constante en carretera, la transmisión engranará la marcha más larga, para reducir las rpm del propulsor, pero si necesitamos ganar más impulso, entonces engranará una marcha más corta para afilar el motor, pero una vez que liberamos presión en el pedal del acelerador, las cosas van regresando a la normalidad, gracias a que dichas cajas ahora cuentan con 6, 8 y hasta 10 velocidades.
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