En el imaginario colectivo, la Fórmula 1 es sinónimo de velocidad y espectáculo, pero en realidad la categoría de automovilismo ha impactado el mundo de formas inimaginables, gracias a tecnología y protocolos que se aplican para mejorar o salvar vidas. Probablemente una de las aportaciones más extrañas se relaciona a la atención postoperatoria pediátrica, pues gracias a las paradas en pits se ha logrado reducir la mortalidad infantil en hospitales de todo el mundo.
Tenemos que remontarnos a inicios de los años 90, específicamente al Bristol Children’s Hospital del Reino Unido, en donde los médicos enfrentaban una preocupante realidad: muchos niños morían después de una cirugía de corazón, pero el deceso ocurría en el traslado del quirófano a la unidad de cuidados intensivos, a pesar de que la operación hubiera sido un éxito.
Después de realizar una agotadora cirugía que comenzó un sábado y acabó al siguiente día, los médicos ingleses Martin Elliott y Alan Goldman aprovecharon su descanso para ver una carrera de Fórmula 1 y mientras observaban una parada en boxes, llegó la idea que permitiría salvar cientos de vidas.
El propio Martin Ellito relata a The Times que pensó “¿por qué no podemos trasladar a los bebés con la misma precisión, coordinación y claridad de roles con la que un equipo de F1 cambia neumáticos?”, por lo que contactaron a Ferrari, quienes reunieron a un grupo de mecánicos, para explicarles detalladamente el proceso que aplicaban durante una parada, pues en ese entonces debían cambiar neumáticos y repostar el automóvil en aproximadamente 7 segundos.
Asimismo, con ayuda de Shell, miembros e ingenieros de Ferrari observaron y analizaron los procesos hospitalarios que se llevaban a cabo y la evaluación fue brutal. Prácticamente pensaron que los médicos y enfermeras eran unos inútiles, ya que detectaron que el traslado de los pacientes estaba completamente desorganizado e improvisado, pues no habían tareas asignadas y carecían de liderazgo, por lo que estaba plagado de buenas intenciones, pero todas eran redundantes y resultaban inútiles. Por ejemplo, si un cable se desconectaba, tres personas podían correr inmediatamente para enchufarlo, pero era una tarea desordenada y sin un proceso establecido.
Para corregir esos errores, se implementaron protocolos similares a los de la Fórmula 1, en los que cada miembro del equipo de carreras o del equipo médico tiene una sola tarea definida. También hay un responsable que actúa como líder y se supervisan los datos para minimizar riesgos y errores.
Después de implementar las reglas traídas de la Fórmula 1, se redujeron dramáticamente los errores técnicos y las omisiones de información, lo que se reflejó en una baja en la mortalidad de los niños recién operados. Asimismo, estos protocolos se comenzaron a aplicar como un estándar de cuidados pediátricos a nivel global, permitiendo salvar vidas en todo el mundo.
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