Antes de que el Wörthersee GTI Treffen desapareciera del mapa, tal y como lo conocíamos, tuve la oportunidad de viajar hasta esta locación, en Austria, por ahí del 2017, y ser testigo de este enorme festival dedicado a este Volkswagen en particular. La marca nunca tuvo injerencia como tal, pues el evento se daba vida gracias a los entusiastas de todo el mundo, que se daban cita para presumir sus joyas sobre ruedas.
Pero lo que sí es un hecho es que Volkswagen aprovechaba este escaparate para presentar algunos prototipos basados en el Golf GTI o que portaran las siglas GTI. Pues justamente este fue el escenario en el que debutó el Golf más salvaje, el Golf GTI W12 650, una denominación que ya nos adelanta de sus tremendas prestaciones.
Ningún Golf ha sido jamás más potente, ancho o rápido que el GTI W12-650 y da la impresión de haber salido directamente de un circuito de carreras, que bien pudo ser el coche de seguridad de las 24 horas de Le Mans.
Su motor de 12 cilindros en W biturbo de 6.0 litros está montado longitudinalmente, justo detrás del conductor y el acompañante. Esto transforma al GTI en un clásico deportivo de motor central. Una transmisión automática de seis velocidades gestiona el torque al eje trasero y catapulta a este GTI de cero a 100 km/h en tan sólo 3.7 segundos y desarrollar una velocidad máxima de 325 km/h.
Bajo una carrocería de 1.88 metros de ancho y una altura de 1.42 metros, tanto ingenieros como diseñadores combinaron tecnologías automotrices nunca antes vistas en esta combinación en ningún otro vehículo. Cada componente se fabricó internamente.
Por ejemplo, los componentes del chasis de este vehículo se adaptaron directamente de un superdeportivo. En el eje delantero se montaron neumáticos 235 de 19 pulgadas, mientras que en el trasero hay neumáticos 295. Naturalmente, también se utilizaron rines de aleación "Detroit" GTI, mecanizadas con un acabado brillante.
“En la parte trasera, el prototipo es 80 milímetros más ancho a cada lado. Sin embargo, la carrocería del GTI lo asimila fácilmente. Ya contamos con una sección de hombros robusta en el modelo de producción. Logramos dibujarla hacia afuera con mayor claridad, como en un deportivo.
“Nuestro objetivo estaba claramente definido: a pesar de los cambios de ingeniería, algo drásticos, estaba claro que el GTI debía seguir siendo un GTI clásico. El diseño del Golf es como una huella dactilar. Si se borra, se arruina todo el carácter del coche. Eso no podía permitirse bajo ninguna circunstancia.
“Nuestro mayor reto era dotar al motor central de seis litros de suficiente aire, sin debilitar el perfil lateral del GTI. Además, era necesario prever suficiente carga aerodinámica en el eje trasero para un coche tan rápido. Pero por razones estéticas, no queríamos incorporar un alerón trasero enorme.
“Los elementos de diseño más destacados del Golf son los pilares C. Pero precisamente aquí necesitábamos conductos de aire para la refrigeración del motor. Por lo tanto, los pilares C se rediseñaron rápidamente para que asumieran esta función de dirigir el aire al motor. Para ello, simplemente giramos las ventanillas traseras hacia adentro.
“Esto creó dos conductos entre las ventanillas y los pilares C, a la izquierda y a la derecha, por donde fluye el aire para la refrigeración del motor. El resto del aire de refrigeración se concentró en la parte delantera a través de los enormes radiadores y los conductos conectados a ellos, así como en los laterales mediante las entradas de aire en los faldones laterales.
“Este GTI lleva el alerón internamente. El techo forma parte de un enorme difusor que proporciona suficiente carga aerodinámica al eje trasero. Está hecho de fibra de carbono y dirige el aire por encima y por debajo del alerón trasero para lograr un agarre a la carretera, como en las carreras de coches”, señaló Klaus Bischoff, Director de Diseño de Volkswagen.
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