En la actualidad, BAIC es uno de los gigantes de la industria automotriz en China. El año pasado vendió un total de 1.75 millones de coches y en 2024 superó los 70,000 millones de dólares de beneficio. Una de las figuras clave en el enorme crecimiento de esta marca asiática fue Xu Heyi, al frente de la firma durante casi 15 años y figura esencial para su expansión nacional e internacional.
Por ejemplo, al día de hoy, BAIC es el mayor accionista de Mercedes-Benz. Pero ahora, Xu deja también una enorme mancha en la historia de BAIC: esta semana fue condenado a muerte tras ser declarado culpable de varios delitos de corrupción, aunque eso no significa que vaya a ser ejecutado de inmediato.
El Tribunal Popular Intermedio N°3 de Pekín acaba de dictaminar sentencia: Xu Heyi fue declarado culpable de varios delitos financieros, entre ellos soborno y lavado de capitales. La pena, como castigo que unifica todos los delitos, será la condena a muerte. Asimismo, la sentencia ordena confiscar todo su patrimonio personal y lo priva de sus derechos políticos de por vida: desde votar a ocupar cualquier cargo público.
Se trata de una "pena de muerte con suspensión de dos años". Esta figura del sistema penal chino se contempla en la legislación para determinados delitos, entre ellos los de corrupción. Se traduce en que, durante ese periodo, la ejecución queda suspendida. Además, en esos dos años, la condena puede ser conmutada por una pena de prisión, dependiendo de la conducta del condenado y de las condiciones que establezca la Justicia.
Respecto a los delitos cometidos en sí, en la resolución judicial no se detalla la cantidad de dinero correspondiente a los sobornos ni el importe del lavado de capitales. En todo caso, llega más de tres años después de que fuera anunciada la investigación contra el expresidente de BAIC por parte de las autoridades anticorrupción.
Se produjo en el marco de una campaña de lucha contra la corrupción, que puso en el foco a funcionarios y directivos de empresas estatales chinas. También ha sido condenado recientemente a cadena perpetua Xu Jiayin, fundador del gigante inmobiliario Evergrande. Xu Heyi fue nombrado presidente de Beijing Automotive Group (BAIC Group) en 2006, tras incorporarse a la compañía en 2002.
Bajo su mandato, la firma asiática impulsó su expansión en gran parte gracias a acuerdos con grandes gigantes internacionales como Hyundai o Mercedes-Benz a través de sus filiales chinas. Esto permitió a BAIC ganar presencia en el mercado doméstico mediante acuerdos de fabricación y comercialización de vehículos de estas marcas, pero también aumentar su presencia más allá de China.
Cuando asumió el cargo, la marca rondaba ventas anuales de 680,000 vehículos y 58,700 millones de yuanes de facturación (7,700 millones de euros). En 2019, un año antes de dejar la silla, BAIC registró 2.26 millones de coches vendidos y una facturación de 501,230 millones de yuanes (cerca de 66,000 millones hoy). En dicho año, sus exportaciones superaron las 77,000 unidades, sin embargo, el legado del directivo, tras cerca de 14 años al frente de BAIC y con Jiang Deyi como su sucesor, ahora quedó ensombrecido por la corrupción.
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