El portafolio de Lexus está repleto de camionetas y aunque para algunos se pudiesen confundir con tantos modelos, la realidad es que todos están muy bien delimitados. Hoy hablaré de la Lexus GX, que se posiciona en la parte alta de la gama, y aunque no es el buque insignia de la marca, sí me parece uno de los modelos más interesantes de Lexus.
Si tuviera que describir brevemente a la Lexus GX, diría que es un SUV mediano/grande de lujo, pero que es distinto a los demás. Algunos de sus rivales son BMW X5 (que acaba de estrenar generación), Mercedes-Benz GLE o incluso Jeep Grand Cherokee L o Land Rover Defender, sin embargo, GX es un tanto diferente y eso es algo positivo, pero también tiene una cara que a no todos les gustará.
Lexus GX tiene verdadero ADN aventurero
Podría decir que las diferencias comienzan desde la imagen más robusta y aventurera, sin embargo, la estética no es el punto principal, aunque sí está relacionado. Sí, esta generación de Lexus GX se ve como un todoterreno, pero eso no es por un tema de moda, sino porque realmente lo es, porque a DIFERENCIA de los modelos que ya mencioné, se monta en un chasis de bastidor.
Esta plataforma es la TNGA-F, que comparte con modelos como Lexus LX y sus primas, Toyota 4Runner, Sequoia, Tundra, y Land Cruiser. De hecho, se podría decir que Lexus GX es la variante de lujo de una Land Cruiser Prado (Serie 250), pero GX es aún mejor por el tren motriz, aunque ya llegaré a ese punto.
Hablando rápidamente del diseño, es una de las camionetas más atractivas en la actualidad. Reconozco que tengo una cierta inclinación por los todoterreno, pero para mí la Lexus GX mezcla a la perfección una imagen elegante, pero a la vez ruda, sin llegar a lo tosco. Se que no soy el único que piensa que la estética de esta camioneta es superior, porque vaya que la voltean a ver en la calle.
Por supuesto se notan los guiños a otros vehículos todoterreno, especialmente a la Land Cruiser Prado, pero cada una respeta la identidad de la marca a la que pertenecen. Dicho sea de paso, la Lexus GX es lo más cerca que estaremos de una Land Cruiser, pues no veo factible que Toyota la quiera traer a México.
Sin embargo, a pesar de ser un vehículo que mide 4,950 mm de largo, el interior de Lexus GX no es precisamente amplio. En los asientos delanteros no hay ninguna queja en cuanto a espacio o comodidad, ya que lo asientos incluso tienen función de masaje. Los materiales y equipamiento se sienten acordes con el enfoque de la camioneta, al igual que la tecnología a bordo, destacando la pantalla de 14” que responde muy rápido y tiene un sistema multimedia fácil de operar.
La unidad a prueba era la versión Luxury+, por lo que también incluía un sistema de audio Mark Levinson con 21 bocinas, que suena espectacularmente bien, ya que la definición raya en lo perfecto. Esta versión también tiene rines de 22”, techo panorámico, cuadro de instrumentos de 12.3”, un pequeño head-up display, cargador inalámbrico, cámara 360, descansabrazos con función de enfriamiento, y todo lo que se podría esperar en un vehículo de este precio, que está muy lejos de ser barato.
Ahora, lo anterior no quiere decir que Lexus GX sea perfecta, porque definitivamente no lo es. Se agradece que mantenga botones físicos, sin embargo, en el tablero hay varias perillas que te pueden confundir. En una pequeña área tienes una perilla para el volumen, para la temperatura del climatizador del lado del conductor y otra más para los modos de manejo. Eso se soluciona con la costumbre, pero lo que realmente puede ser un problema para algunas personas es el espacio de atrás.
En México la Lexus GX solamente cuenta con espacio para 5 pasajeros, pero en otros mercados se pueden elegir 3 filas de asientos. No obstante, el espacio es muy reducido, y no me refiero a la tercera fila, sino a la segunda. Debido a que no es una plataforma convencional, el eje trasero y los respectivos elementos para moverlo (diferencial y cardán) quitan mucho espacio y el área habitable es considerablemente menor que en sus rivales.
Sin exagerar, hay camionetas de tamaño compacto, como Honda CR-V o Hyundai Tucson, que tienen filas traseras considerablemente más espaciosas que la de Lexus GX. Podría funcionar como vehículo familiar, siempre y cuando atrás viajen niños o adolescentes. Eso sí, la cajuela es inmensa y tiene una capacidad de 1,138 litros con los asientos en su lugar. Un detalle que me gustó es la facilidad de acceso a esta área, porque la tapa se eleva de manera electrónica, o como buen todoterreno, también está la opción de sólo levantar el cristal trasero.
El manejo es lo que se espera, si sabes qué esperar
De hace unos años para acá se han puesto de moda los vehículos todoterreno, especialmente por la imagen cuadrada. Pero la imagen atractiva muchas veces llega a chocar con la experiencia de manejo y Lexus GX no se salva de lo anterior, debido a que, como ya se mencionó, se monta en un chasis de escalera.
Dicho en otras palabras, la marcha llega a ser un tanto saltona (es totalmente normal en estos vehículos) y por lo mismo no resulta tan confortable como la de un SUV “convencional”. Además está el tema del motor, porque debajo del cofre se esconde un motor V6.
El tema de este motor da mucho para hablar, pero no me quiero extender tanto, aunque sí debo mencionar varios puntos. De inicio, es positivo que exista, ya que la denominación oficial de esta camioneta es Lexus GX 550, y al no tener ninguna letra adicional, quiere decir que no hay ningún tipo de electrificación de por medio.
Esto es importante, porque la Land Cruiser Prado sí es híbrida en la mayoría de los mercados donde se vende y además sólo tiene 4 cilindros; aunque se mantiene capaz, para muchos entusiastas un V6 puede ser más atractivo que un 4 cilindros híbrido.
Asimismo, este V6 reemplaza al motor V8 que se utilizaba en la anterior generación de Lexus GX. Esto no es un cambio malo, ya que es un motor V6 3.5L twin-turbo que genera 349 hp y 479 lb-pie, por lo que es más potente que el de ocho cilindros. Sin embargo, el consumo de combustible es igual de elevado que un V8, entregando cifras de 5.5 km/l durante todos los días que la tuve a prueba; cuidando el acelerador o pisándolo fuerte, siempre se mantuvo igual.
Además de ser un propulsor bastante sediento, se trata del motor V35A-FTS, que no es igual de fiable que otros propulsores de la marca. De manera reciente se lanzó un llamado a revisión para miles de camionetas con este motor, porque algunos V6 de esta familia quedaban completamente inservibles a causa de algunos residuos metálicos. Ojo, no quiere decir que es un hecho que van a fallar todos.
Dejando ese punto de lado, este motor entrega buenas sensaciones de manejo, pero no quiere decir que sea una entrega de potencia explosiva, es más bien progresiva. Al pisar el acelerador se siente una respuesta con poder, más no es un vehículo rápido. Punto a favor, el motor tiene una banda sonora muy agradable, especialmente en los modos de manejo deportivos.
En resumen, Lexus GX es un excelente vehículo, siempre y cuando se mire con la óptica adecuada. No es un vehículo que busque ser el más deportivo o cómodo del segmento, pero sí ofrece el refinamiento que se espera de un Lexus, además de unas capacidades todoterreno que son difíciles de encontrar en esta categoría.
El diseño puede atraer a varios clientes, pero la calidad de marcha podría alejarlos y dejar un sabor agridulce. Tal vez el cliente final no la va a utilizar para hacer una ruta off-road en forma (al menos no la versión Luxury+), pero todo apunta a que tendrá un vehículo durable y que soportará perfectamente las calles maltratadas o el propio paso del tiempo.
Si el confort o la deportividad es más importante, entonces lo recomendable es voltear hacia una opción con carrocería monocasco (integrada a la plataforma), que brinde un manejo más refinado y estable. Al final, el cliente de Lexus GX debe tener una cartera muy grande, ya que esta versión de Lexus GX cuesta $1,992,900 pesos.
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