Si hay una imagen que podría retratar el espíritu del Rally Dakar 2026 y a la vez enseñarnos un poco de ingeniería automotriz, es la que recientemente compartió Ford Racing en sus redes sociales, donde se puede ver la llanta de un Ford Raptor T1+ surcando la arena del desierto y dibujando una espiral prácticamente perfecta.
Más allá de su impacto visual o estético, esta imagen capturada por el fotógrafo Marcin Kin, miembro de Red Bull Photography, nos deja ver cómo trabaja la ingeniería de un vehículo de competición en condiciones reales.
Sólo para dejarlo claro, la imagen no es una obra de la inteligencia artificial ni un montaje, se capturó en una de las etapas del Rally Dakar y plasma la sinergia que hay entre diseño, ingeniería y funcionalidad, pues el espiral que se ve no es simple arena volando, se trata de la ingeniería en su máxima expresión, pues los rines se diseñaron específicamente para ventilar los frenos.
Al tener que enfrentar las condiciones extremas de un desierto, todos los elementos del Raptor T1+ debe estar diseñados en función de dicho propósito. De esta manera, los rines no sólo deben ir acorde al resto de la imagen del vehículo, también deben ser ligeros, trabajar adecuadamente con la suspensión y aportar a la competitividad, extrayendo todo el calor que se genere en el sistema de frenos para mantenerlos óptimos en todo momento.
La clave es la ventilación y esta se logra por medio del diseño. A simple vista es imposible que podamos observar cómo trabajan, pero justamente la fotografía de Marcin Kin retrata el efecto de disipación, ya que la fuerza centrífuga permite que la arena funcione como un marcador de flujo de aire (lo hace visible). En otras palabras, el rin es una especie de turbina que expulsa el calor y la arena muestra cómo se esta expulsando.
Por otra parte, esta imagen tiene un valor estético innegable, por lo que nos atrevemos a decir que tiene posibilidades de convertirse en la mejor fotografía de competición del año 2026. Si quieren conocer más sobre el trabajo de Kin, visiten su perfil de Instagram.
Para finalizar y siendo un poco redundante, más allá del valor artístico de la pura fotografía, ésta nos demuestra una de las principales bellezas del mundo automotriz: no se trata simplemente de aparatos en movimiento, los autos de carreras o de calle son máquinas con un desarrollo impresionante por detrás, pues se deben aplicar y mezclar conocimientos de aerodinámica, diseño, mecánica, e ingeniería en distintos niveles para que el vehículo trabaje adecuadamente, y a veces el resultado se vuelve arte.
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