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Manejamos el MINI Convertible en República Dominicana... ¡Es una máquina de despeinados!
Pruebas de coches

Manejamos el MINI Convertible en República Dominicana... ¡Es una máquina de despeinados!

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Dos de la madrugada. Suena el despertador con una alarma que dice algo parecido a "anda, levántate, hoy tienes una cita con el nuevo MINI Convertible". Abro los ojos en la regadera, preparo la maleta y, aún con el sueño atorado, me despido de casa por unos días. Es momento de tomar el avión rumbo a República Dominicana.

Mientras miro por primera vez la isla desde la ventana, me imagino un paraíso similar al de Super Mario Sunshine. Acto seguido, me hago la pregunta obligada: ¿Es la playa el mejor lugar para conducir un descapotable? La respuesta corta es sí; el clima cambiante de las playas de Punta Cana me ha ayudado a salir de dudas. Pero no hablemos de sol ni de lluvia por ahora, hablemos del auto.

Nosotros lo llamamos "el efecto MINI"

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La noche ya ha caído en Punta Cana. En el calor de la playa, el Dr. Alexander W. Wehr, Director Ejecutivo de BMW Group para México y el Caribe nos habla de la más reciente creación de MINI. Para él, el MINI Convertible es un auto buena onda capaz de conseguir lo que un Ferrari no: que todos te sonrían. Estoy de acuerdo.

Lejos de intimidar, el diseño de cualquier MINI supone una gran carga de carisma. Muchos aseguran ver la cara de un niño en el frente, pero de eso no han dicho nada los psicólogos. Lo cierto es que, lejos de si nos gusta o no, el MINI Convertible es la prueba del crecimiento que ha sufrido el modelo desde su lanzamiento original, por ahí del año 1959.

Respecto a un MINI de tres puertas, el Convertible es diez centímetros más largo, lo que le ha dado la oportunidad de mantener el mismo volumen de cajuela que el hatchback: 215 litros con la capota puesta, 160 litros con el techo fuera. También es ligeramente más amplio, con apenas 10 mm extra de espacio para piernas al frente y 36 mm en las plazas traseras.

Siendo sinceros, es un auto pequeño, pero a nadie le importa una vez que accionamos el botón que le vuela el techo. En total, le toma 18 segundos deshacerse de la capota, pero cuenta con una posición que, cual quemacocos, abre únicamente el espacio sobre los asientos delanteros. El sistema se llama Sliding Roof Function.

Puedes pedir la capota con el estampado de la bandera inglesa. Eso sí, te costará cerca de 12,000 pesos.

Capota fuera, cinturón puesto... ¡Vámonos!

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Tras aquella primera noche, por fin llegó el momento de ponerle las manos encima al MINI Convertible. El Dr. Alexander W. Wehr nos comentaba que muchos de los clientes de la marca optan por ponerle nombre a sus autos. Siempre he sido malo con eso, así que al primer MINI Convertible que probamos lo he llamado Azul. Ya te imaginarás por qué.

Abro las puertas de Azul. Lo primero que me llama la atención es el acabado de los asientos, una combinación de piel y tela con una trama de cuadros que va muy acorde con el estilo chic que propone MINI. Tomo las llaves, abrocho el cinturón de seguridad y hago despertar al motor de tres cilindros TwinPower Turbo que impulsa a este MINI Convertible Azul.

Si te subes a un MINI Convertible, es una pena que hayas decidido peinarte. Los descapotables son las mejores máquinas despeinadoras de la historia.

He de confesar que nunca había conducido un MINI sin los emblemas S, sin embargo, esta motorización de acceso me ha dejado maravillado. Según la marca, el MINI Convertible con motor de 134 caballos alcanza los 100 km/h en 8.7 segundos. Es ágil, gana velocidad con facilidad y transmite mucha confianza al volante. Si estás acostumbrado a la suspensión endurecida del S, encontrarás un amigo en los Cooper convencionales; es más cómodo, aunque, eso sí, tiende a balancear más la carrocería a su paso por curvas. De cualquier manera, va bien parado sobre el asfalto.

Curiosamente, la visibilidad ha sido uno de sus puntos más débiles. Los espejos laterales ofrecen una excelente visibilidad, pero la visión a través del retrovisor central se ve obstruida por la capota cuando va abajo, lo que disminuye la confianza al realizar maniobras de cambio de carril. Cuestión de acostumbrarse.

Adiós, Azul. Hola, Rojo...

Mini Convertible

Sí, adivinaste. Cuando nos despedimos de Azul, nos pusimos al volante de un MINI Convertible color rojo, al que llamamos Rojo. A diferencia de Azul, Rojo corresponde a la versión S y, en lugar de un motor de tres cilindros, cuenta con el de 2.0 litros TwinPower Turbo de 192 hp, con el que llega a 100 km/h en 7.1 segundos.

Desde el puesto de conducción, fuimos incapaces de encontrar diferencias respecto al MINI Cooper S que ya hemos manejado. La versión descapotable toma las curvas con el mismo aplomo y se mantiene bien parado sobre el asfalto incluso a velocidades que superan —con creces— los límites de velocidad. MINI ha hecho un gran trabajo para solucionar la pérdida de rigidez que supone despedirse del techo.

El ronroneo del motor, la precisión de la dirección y la estabilidad que transmite al querer jugar en curvas lo vuelven un auto sumamente divertido de llevar. Si a esta experiencia le sumamos la posibilidad de ir al aire libre, todo se vuelve simplemente espectacular, aunque el sol te queme la piel o las nubes amenacen con empaparte.

La reacción de la transmisión es impresionante. Los cambios se realizan con tal rapidez, que se nos olvida que existen las de doble embrague.

¡Genio! El MINI Convertible te avisa cuando va a llover

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OK, ahora sí, hablemos del clima. Mientras muchos defienden la idea de que la luz del sol es la mejor para conducir un descapotable, otros están a favor del clima nublado para evitar bañarse en bloqueador solar. Yo, la verdad, apoyo la idea del descapotable en cualquier temporada del año.

En este sentido, suponemos que MINI también. Entre las muchas cosas que hace el MINI Convertible, está avisarte si va a llover. No tienes que ser meteorólogo ni mirar la cielo, simplemente, gracias al sistema MINI Connected, una alerta se activará unos 20 minutos antes de que comience a llover, para que puedas cerrar la capota. Se puede hacer en movimiento, hasta a máximo 30 km/h.

Sobre la línea de tecnología, también ofrece cámara de reversa —muy útil, considerando que no ves por el retrovisor central—, parking assist, head-up display, pantalla a color con la interfaz de la marca y controlada a través de una perilla en la consola central, cuatro bolsas de aire, postes pirotécnicos en caso de volcadura y, de manera opcional —por 11,800 pesos—, detección de señales de tránsito, asistente de luces altas, detección de peatones y alerta de colisión.

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El MINI Convertible ya está a la venta en México. Aunque pareciera no tener rivales, de manera indirecta lo pondríamos frente al Mazda MX-5 y el Fiat 500C, sobre todo en su versión Abarth. Por precio, el MINI Convertible se coloca un escalón arriba: está disponible en versiones Pepper y S Chilli, con precios que van de 465,000 a 525,000 pesos. A finales de año, la versión John Cooper Works se sumará a la oferta.

En Motorpasión México | Robamos un MINI John Cooper Works y lo probamos por las carreteras de Guanajuato
Fotografía | Gerardo García

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