Probamos el MINI Cooper JCW a gasolina: el MINI más divertido, pero no para todos

MINI Cooper John Cooper Works
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Alonso Brugada

Cuando tienes la oportunidad de probar tantos autos debes procurar ser lo más objetivo con cada uno de ellos, pero es imposible no tener marcas preferidas. En mi caso debo reconocer que los autos MINI son de los que más disfruto, por lo que en cuanto supe que iba a recibir un MINI Cooper John Cooper Works (JCW de ahora en adelante) a gasolina y de nueva generación, las expectativas estaban muy elevadas.

Mi último encuentro con esta generación del MINI Cooper tradicional ocurrió hace algunos meses con el Cooper SE, es decir, el modelo completamente eléctrico que se posiciona entre la versión de entrada, que tiene menos potencia, y el JCW, que apunta a la deportividad. Aquí vale la pena hacer una pequeña acotación, porque MINI sabe que para gustos los colores, así que complacen a todo tipo de preferencias y ofrecen JCW a gasolina o eléctrico.

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Regresando al MINI Cooper JCW a gasolina, las diferencias con su “hermano” eléctrico (el SE) son varias, aunque no tan profundas a primera vista. Sin prestarle mucha atención, lo primero que se nota es el diseño de los rines, que están decorados en color negro. También tiene los “emblemas” de JCW, que realmente son unas letras muy simplificadas, acompañadas por una discreta bandera a cuadros (personalmente prefería el anterior emblema de JCW). 

Observando con más detalle la imagen del auto, se nota que la parrilla, afín a las necesidades de refrigeración y al carácter deportivo del auto, es más grande y tiene un acabado en negro brillante, que hace juego con otros elementos con el mismo acabado. El apartado visual se complementa con una fascia distinta, con entradas de aire amplificadas. 

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La parte trasera del MINI Cooper JCW incorpora un pequeño alerón y un parachoques que va acorde al espíritu deportivo del auto, adoptando un difusor, además de uno de los detalles que me parecieron más peculiares: un solo tubo de escape al centro de la pieza. No sé si es la costumbre de ver dos o tres salidas en autos de este tipo, pero definitivamente a nivel estético no me convenció esta solución. 

Las diferencias existen, pero MINI decidió que fueran casi imperceptibles

El interior es muy similar al del resto de la gama del Cooper, aunque en este caso hay unos asientos deportivos que brindan un buen soporte sin sacrificar por completo la comodidad. Otra diferencia es el color de la tela que recubre ciertas superficies, ya que en este caso es de color negro, dándole una imagen más tradicional. Si bien el auto no es barato, MINI no es una marca de lujo y aunque la tela se siente de buena calidad, no deja de reflejar que es una solución para ahorrar costos. 

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Por otra parte, el volante es el único elemento que revela que estamos en un MINI Cooper JCW (además de los asientos, por supuesto), ya que esconde un discreto emblema JCW debajo del tercer brazo que, por cierto, está creado con tela, así que no es una pieza de plástico como ocurre en un volante normal. En cuanto a equipamiento, incluye un sistema de audio Harman Kardon del que no hay ninguna queja, climatizador, techo panorámico, y una pantalla curva desde la que se controla todo, pues el MINImalismo reina en esta generación de autos de la marca

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En este punto sí tengo una queja, porque al eliminar casi todos los botones y controles, hay una exagerada dependencia de la pantalla. Por ejemplo, el climatizador se maneja únicamente desde la pantalla, pero más allá de las distracciones que supone su manipulación, se torna algo incómodo, ya que no se pueden utilizar dos funciones al mismo tiempo. Por ejemplo, si te subes al auto y éste se encontraba estacionado bajo el sol, lo primero que quieres hacer es encender el aire. En seguida engranas la reversa e inmediatamente aparece la imagen de la cámara en la pantalla. 

De inicio, eso provoca que desaparezcan los controles del aire, pero si antes de iniciar la maniobra quieres subir la velocidad del ventilador, tienes que picar una vez más el botón del climatizador, pero esa breve acción significa que te tienes que despedir de la cámara de reversa y la imagen nunca regresa. 

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Diversión de la forma tradicional, pero no para todos

A nivel mecánico tenemos un motor de 4 cilindros 2.0L turbocargado que, a diferencia del S a gasolina, eleva la potencia a 231 caballos de fuerza y el par a 280 lb-pie, todo dirigido al eje frontal por medio de una transmisión de doble embrague y 7 velocidades. Al ser una prueba de manejo es importante mencionar los datos oficiales: hace el 0 a 100 en 6.1 segundos y alcanza una velocidad máxima de 250 km/h. 

En el mundo real la aceleración es contundente, aunque para empezar a divertirte tienes que esperar unos pocos segundos a que los gases hagan girar el turbo y lo que sigue es controlar el volante, porque vaya que presenta torque steer al pisar el acelerador a fondo.

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Eso no es realmente malo, porque es parte de la diversión de un hot hatch, pero al ser un auto más deportivo el ajuste de la suspensión también es rígido. No me refiero a que sacrifica comodidad, es dura y en países como México eso importa. Es tan rígida que literalmente te puede hacer saltar del asiento cuando pasas por un vado que en otro auto simplemente representaría un balanceo del cuerpo. En cuanto a consumo de combustible, el MINI Cooper JCW da entre 10 y 10.6 km/l, cifra que no está mal para la diversión que entrega. 

Para bien o para mal, es importante reconocer cuando algo ya no va con lo que te gusta o quieres en la vida. En mi caso el MINI Cooper JCW es un auto que ya no va con mi estilo de vida, pero esto no significa que sea un mal vehículo. Hace seis años lo hubiese elegido como mi auto personal para el diario (la cartera no era ni es tan generosa), pero en la actualidad definitivamente ya no me interesa que mi espalda sufra en los trayectos cotidianos.

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Por supuesto que es un auto muy divertido y que se disfruta manejar (cuando las condiciones del tránsito y el estado de las calles lo permiten), pero a mi parecer el S ofrece un mejor equilibrio entre comodidad y deportividad. Y me disculparán los puristas por el sacrilegio que voy a decir (incluso mi yo de hace 6 años podría verme con malos ojos), pero la versión eléctrica (el S, no el JCW) me pareció superior en cuestión de agilidad y diversión, porque nada supera esa respuesta inmediata y no es incómodo en el día a día. 

Sí, estoy de acuerdo que no hay sonido, ni te provoca la misma emoción de un motor a gasolina, pero pagar $860,000 pesos por un auto tan rígido no es para todos. El MINI Cooper JCW se maneja muy bien a cualquier velocidad, eso no se lo voy a quitar, pero sólo alguien que realmente quiera aprovechar al máximo la deportividad del auto podrá aceptar todos los sacrificios que conlleva esta versión; el estilo, buen manejo, espacio compacto y tecnología te lo puede dar la versión S, ya sea a gasolina o eléctrico, pero con un extra de confort. Si se busca un hot hatch más espacioso y con equilibrio entre diversión y comodidad, también se puede voltear a un Golf GTI o CUPRA León.  

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