No es ningún secreto que las ideas y visión de Henry Ford transformaron al mundo y sentaron las bases para muchas cosas que hoy en día son normales. A diferencia de muchos empresarios de la época, el fundador de la empresa que lleva su nombre estaba convencido que era mejor tener a empleados contentos y bien remunerados, que a un puñado de personas acumulando las ganancias.
Convencido de este pensamiento, a principios del año 1914 tomó una de las decisiones más trascendentales en la historia industrial, ya que en el New York Times se anunció que Ford repartiría 10 millones de dólares entre 16,000 empleados, aunque se haría de manera semestral y como bono.
La noticia inmediatamente causó un revuelo en todo el país, ya que esa cifra era la cantidad que Ford estimaba obtener de ganancias durante al año. Además el impacto fue tan grande que cerca de 10 mil personas se presentaron a las instalaciones para obtener un trabajo dentro de la planta de la automotriz.
Pero aquí hay que hacer varias acotaciones, porque de inicio la medida no fue bien vista por algunos de los principales rivales de Ford, quienes incluso consideraron que la estrategia era insostenible.
Sin embargo, el pensamiento de Henry Ford era que no se trataba de un incremento salarial ni de una medida socialista, pues en algún momento declaró los siguiente para el periódico estadounidense: “Creo que es mejor para la nación, y mucho mejor para la humanidad, que 20,000 o 30,000 personas estén contentas y bien alimentadas a que unos pocos se hagan millonarios”.
Lo que realmente buscaba Ford era mejorar la productividad y estabilidad de la empresa, pues si los empleados se podían beneficiar directamente de las ganancias de la empresa, cada uno rendiría mejor en sus labores, gracias a la motivación del bono.
Y deben saber que la ganancia era de apenas cinco dólares, pero prácticamente duplicaba los estándares de ingresos de aquellos años, por lo que ya se podía considerar un buen salario. De esta manera se redujo la rotación de personal drásticamente y con ello Ford también salió beneficiada.
Al no tener que contratar y capacitar a miles de personas nuevas cada año, Ford pudo incrementar los números de producción del Modelo T y esto a la vez se reflejó en una reducción de costos de producción, volviéndose más competitivos, con mejores ventas y más ingresos que permitían repetir el ciclo benéfico para todos.
Aunque en reiteradas ocasiones se han puesto en duda algunas ideas del Fordismo, se dice que a través de acciones como el incremento de ingresos, Ford quería convertir a sus empleados en clientes, ya que al tener más dinero también podrían comprar un auto de la marca y esto también se reflejaría en mejores ganancias para la empresa.
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