Tras 18 meses en desarrollo, Olinia presentó su esperado vehículo eléctrico de bajo costo, respaldado por la inversión del gobierno de México. Muchos esperaban un hatchback al estilo de un March o incluso de un Spark, pero el modelo presentado es aún más pequeño, lo cual representa un problema: no encaja con lo que el propio gobierno entiende bajo el concepto de automóvil.
Todos los productos a la venta en México deben cumplir con una serie de normas y regulaciones. En el caso concreto de los autos, deben incluir todo lo estipulado en la NOM-194-SE-2021 que habla sobre equipamiento de seguridad. Ya son obligatorios sistemas como monitor de presión de neumáticos o control electrónico de estabilidad (entre otros). El Olinia no lleva ni ABS ni bolsas de aire.
Al no cumplir con los requerimientos de seguridad, el Olinia no podría estar a la venta, sin embargo, el propio gobierno está trabajando en una nueva categoría de vehículos que le permita comercializar la propuesta del Olinia, que se plantea como un punto intermedio entre carrito de golf y vehículo particular tradicional.
No está pensado para circular en carreteras ni en vías de alta velocidad. Se trata de un vehículo enfocado en movilidad dentro de una misma colonia o a la colonia de a lado. Este concepto no es nuevo. En Europa ya hay varios vehículos de este tipo, enfocados principalmente en consumidores jóvenes. Algunos ejemplos son el Fiat Topolino o el Citroën Ami. No se catalogan como autos, sino como cuatrimotos pesadas.
El Olinia no cumple con muchos de los estándares de lo que asociamos a un auto convencional (como un March), sin embargo, su objetivo no es convertirse en una solución familiar de movilidad, sino una alternativa totalmente local para quien hace su vida dentro de una colonia o un pueblo en específico, sin necesidad de pasar por vías rápidas ni salir por carretera.
El marco legal sobre el cual se venderá el Olinia aún está en desarrollo. Tratándose de un proyecto impulsado por el propio gobierno de México, es lógico pensar que se tratará de una legislación hecha a la medida. Queda por saber si se necesitará licencia de conducir o no, si contará con tarjeta de circulación, si deberá pasar la verificación (aunque sea por el holograma Exento) en estados de la Megalópolis y, sobre todo, si recibirá el mismo tipo de placas de un auto o tendrá un patrón que lo diferencie de un auto convencional y de una moto.
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