Como conductores, muchas veces nos molesta tener que cumplir las normas de tránsito, sin embargo, todas tiene una razón de ser y cumplen con un objetivo: salvaguardar la seguridad de todos los usuarios de las vialidades, incluso de los niños que viajan a bordo de un automóvil.
En ese sentido, el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México indica, en su artículo 39, que “los conductores de automóviles que viajen con pasajeros menores de 12 años de edad o que midan menos de 1.45 metros de altura, deberán asegurarse de que estos ocupen una de las plazas traseras sobre la hilera inmediatamente posterior a los asientos del conductor o del copiloto que cuente con cinturón de seguridad de tres puntos.
“Los menores deberán ser transportados en un sistema de retención infantil o asiento elevador debidamente colocado, que cumpla con certificación estandarizada, con un sistema de anclaje adecuado y que se ajuste a las características indicadas en el anexo correspondiente a este reglamento.
“Únicamente si el vehículo no cuenta con asiento trasero, los niños podrán viajar en el asiento delantero, siempre y cuando cuenten con espacio suficiente para instalar un sistema de retención infantil acordes con su peso y talla y se desactive la bolsa de aire.
“Los conductores que no cumplan con lo establecido en el presente artículo serán sancionados con una multa equivalente a 5, 7 o 10 veces la Unidad de Medida y Actualización vigente, un punto de penalización en la placa y un punto a la licencia para conducir”, lo que se traduce en 586, 821 o 1,173 pesos.
La razón de este artículo se basa en un aspecto fundamental. Todos los autos cuentan con bolsas de aire en la actualidad, y aunque estas estén diseñadas para proteger a los adultos de daños en un accidente, no pueden proteger a los niños sentados en el asiento delantero, principalmente por su tamaño y peso.
De ahí que sea sumamente importante, para la seguridad del menor, que no permitas que viaje en el asiento delantero hasta que tenga los 12 años de edad que exige el reglamento o los 1.45 metros de estatura.
Viajar como copiloto simplemente no es tan seguro para un niño como viajar en el asiento trasero del carro. El cinturón de seguridad que va en el asiento de pasajeros posterior del auto está diseñado para que, al llevarlo puesto un niño, reduzca en un tercio el riesgo de morir en un choque. Si un niño va en el asiento delantero y sucede una colisión frontal, el tipo de choque más común y mortal, puede salir expulsado contra el tablero del automóvil o atravesar el parabrisas.
Los fabricantes de automóviles suelen diseñar bolsas de aire para proteger a un adulto que mide, al menos, 1.52 metros de altura y pesa aproximadamente 68 kilos. Incluso si un niño usa el cinturón de seguridad correctamente cuando viaja en el asiento delantero, es más probable que sufra lesiones por la bolsa de aire del pasajero que un adulto.
Las bolsas de aire del pasajero se inflan con tanta fuerza que pueden causar lesiones graves en la cabeza y el cuello a un niño. Pero tampoco es que si el niño no cumple con las especificaciones de edad y estatura lo pases así nada más al asiento trasero, pues debe viajar en una silla infantil o en un elemento de elevación, para que cinturón lo retenga por completo. Así que ya lo sabes, no es un capricho, es una cuestión de seguridad.
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