Los grandes avances tecnológicos en este mundo siempre comienzan de la mano con el desarrollo de sus reglas: la movilidad, las telecomunicaciones, siempre han existido esos usuarios pioneros que estrenan la tecnología, y la industria del automóvil no fue la excepción.
Hubo en tiempo en el que manejar era toda una proeza, no sólo por el rudimentario funcionamiento de los primeros vehículos, si no por el estado de los caminos y la ausencia de marcas y señales viales. Si pasamos a finales del siglo XIX, nos encontramos con un origen incierto de dónde y quién pintó la primera línea sobre una carretera.
Entre los casos documentados que hay destaca el de June Roberston McCarroll, considerada por el Departamento de Transportes de California autora de la idea de pintar líneas blancas para separar los carriles en las carreteras. Fue en 1917, cuando esta doctora, que debía recorrer el desértico Valle de Coachella, en California, para atender a pacientes, se topó con un gran camión en un camino estrecho.
La doctora June Adaline Whittelsey nació el 30 de junio de 1867 en el Condado de Lewis, Nueva York. Tras una dura infancia en la que su madre murió cuando tenía sólo cinco meses, se fue a Los Ángeles a vivir con su padre y contrajo matrimonio dos veces, entre 1886 y 1900.
En 1900 se casó con James R. Robertson, de quien adoptó el apellido. June asistió a una facultad de Medicina en Chicago y recibió su formación médica en el Allopathic Medical College, cuando a las mujeres no se les permitía estudiar, y se mudó al sur de California en 1904 con su marido, que murió 10 años después de tuberculosis.
En 1916 se casó con Frank Taylor McCarroll, gerente de la estación local para el ferrocarril del Pacífico Sur y ejerció de enfermera y médica para la compañía de Ferrocarril Southern Pacific a comienzos del siglo XX. Entre 1907 y 1916 fue la única doctora que se desplazaba por el sur de California, entre el desierto del Valle de Coachella y el gran lado salado Salton Sea.
June viajaba como podía en caballo, ferrocarril o en coche, para proporcionar asistencia médica en toda la zona, incluso en las reservas indias, donde los nativos americanos habían sido recluidos y a donde no llegaban los médicos.
En el otoño de 1917 la doctora June conducía su Ford T en un estrecho camino de la autopista de Indio Boulevard, cuando se encontró con un gran camión, que la acabó expulsando de la vía hasta una zanja de arena.
June, que tenía estrecho contacto con víctimas de siniestros viales, empezó a plantearse de qué forma se podía mejorar la seguridad vial. En un viaje posterior, la doctora se dio cuenta de que el camino por el que circulaba tenía una elevación en el centro, que hacía que los coches permanecieran en su propio lado de la vía.
Fue entonces cuando pensó que delimitar los carriles de los caminos, por medio de una línea, la cual proporcionaría más seguridad a la hora de circular por las entonces precarias vialidades. Llevó la idea a la Junta de Supervisores del Condado de Riverside y a continuación pintó ella misma una franja blanca de aproximadamente un kilómetro y medio en la actual autopista 99.
Fue considerada la primera franja central divisoria en todo Estados Unidos, pero no le fue fácil que la idea se convirtiera en una realidad. La doctora June pasó los siguientes cinco años hablando sin éxito con las cámaras de comercio y los departamentos de carreteras hasta que acudió al Indio Women's Club.
Después de recibir todo el apoyo de las Federaciones de Clubes de Mujeres del Condado, Distrito y Estado, solicitó a la Legislatura del Estado de California que promulgara una ley para autorizar a la Comisión Estatal de Carreteras a pintar una línea en el medio de todas las carreteras estatales.
La Comisión Estatal de Carreteras, consciente del éxito que la idea había tenido entre las mujeres de California, votó para aprobar las franjas centrales en noviembre de 1924. La doctora June Hill Robertson McCarroll murió el 30 de marzo de 1954, a los 86 años y se desconoce dónde fue enterrada.
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