El consumo de alcohol o drogas es uno de los mayores problemas que se enfrenta dentro del mundo automotriz, ya que cada año ocurren miles de accidentes debido a esta causa, provocando la muerte de personas inocentes y pérdidas millonarias. Como una medida para reducir los accidentes, en Estados Unidos se busca que los autos nuevos tengan sistemas que monitoreen el estado del conductor, pero eso representa un problema muy grande.
La propuesta para implementar estos dispositivos no es nueva, de hecho data de una propuesta de ley aprobada en el año 2021, que exige que todos los autos nuevos incluyan sistemas de detección a partir de 2027, sin embargo, la tecnología aún no está lista para su implementación masiva.
De hecho, la propia Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) presentó un informe en el que explican que la tecnología no está lista, debido a la imprecisión del sistema, pues aunque lograran que tuviera una certeza de 99.9%, se registrarían millones de falsos positivos y esas personas simplemente no podrían encender su automóvil, aunque estén completamente sobrios.
Al no existir ninguna tecnología con la precisión que se requiere, las autoridades estadounidenses podrían aplazar el uso obligatorio de estos sistemas, posiblemente hasta el año 2030 o 2031. Sin embargo, hay otro inconveniente en la aplicación de esta medida.
Debido a que los fabricantes tendrían que recurrir a cámaras y sensores instalados dentro del automóvil, esto abre la puerta a cuestiones y dudas sobre la privacidad de los propietarios. Breve paréntesis, muchas personas no lo saben, pero el dueño del auto no siempre posee la información de los datos que recopila su propio vehículo.
Esta información se puede compartir con el fabricante, pero también con terceras personas, pese a que los datos fueron “creados” o recopilados a partir del uso que le da persona que pagó por el vehículo. De esta manera, el monitoreo de la sobriedad también podría compartirse y afectar directamente al dueño.
Aunque la detección de consumo de sustancias prohibidas al manejar es algo que beneficiaría a todos los usuarios de las vías, desgraciadamente aún no hay un sistema completamente fiable para evitar que las personas manejen intoxicadas. Asimismo, algunos podrían considerar que los errores de la tecnología o las cuestiones de privacidad son un daño colateral o un precio bajo a cambio de un beneficio más grande, pero realmente no es algo tan sencillo.
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