Las baterías usadas de los autos eléctricos ya no son un problema: logran reciclarlas con más capacidad que la original

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Pablo Monroy

La popularidad del auto eléctrico está abriendo una vertiente industrial que hasta hace poco parecía totalmente secundaria: el tratamiento de las baterías que comiencen a retirarse en grandes cantidades durante los próximos años. En el caso de las químicas LFP, cada vez más presentes por su costo y resistencia, el reto no será solo recuperar materiales, sino hacerlo sin perder buena parte de su valor.

Ante ello, un estudio de la Universidad de California, en San Diego, plantea un camino distinto al habitual. En vez de descomponer por completo una batería usada para extraer sus elementos por separado, el equipo consiguió reutilizar su cátodo y convertirlo en un material de mayor densidad energética que el original.

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La propuesta desarrollada en San Diego parte directamente de las baterías LFP que ya fueron retiradas de algún vehículo. Tras desmontar el paquete, los investigadores separan el recubrimiento activo del cátodo de la lámina de aluminio mediante agua y agitación mecánica. El aluminio puede reciclarse por separado, mientras que el resto se seca y se transforma en polvo para continuar con el proceso.

A ese material recuperado se le añaden compuestos de litio, manganeso y fosfato. La dificultad estaba en conseguir que todos los elementos quedaran integrados de forma uniforme, ya que las estructuras cristalinas iniciales no son compatibles entre sí. El equipo resolvió ese obstáculo mediante un compuesto intermedio, que permite repartir el manganeso dentro del material antes del tratamiento térmico.

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El resultado es un cátodo LMFP, una variante de fosfato de hierro y manganeso que conserva las cualidades de seguridad y durabilidad del LFP, pero puede almacenar más energía. Las pruebas realizadas por los investigadores se han validado tanto en celdas de laboratorio como en celdas pouch, un formato más próximo al utilizado en aplicaciones comerciales.

Aunque esta tecnología todavía no está preparada para regresar baterías completas al mercado ni para aplicarse de forma masiva en fábricas, este trabajo demuestra que las baterías LFP usadas pueden dejar de considerarse únicamente un residuo para extraer materias primas, ya que también pueden convertirse en la base de nuevos materiales con mejores prestaciones que los originales.

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