El portafolio de BMW es muy extenso y tiene todo tipo de automóviles, desde compactos, hasta sedanes deportivos, pasando por toda clase de SUVs. Sin embargo, uno de los modelos menos recordados es el BMW 218i Gran Coupé, que es un sedán de entrada, el cual busca ofrecer la experiencia de BMW, pero ¿realmente lo logra?
Esta segunda generación del 218i Gran Coupé se presentó hace casi dos años y mantiene la polémica fórmula de motor pequeño y tracción frontal, pero ya hablaré más a profundidad de este tema. Primero comenzaré con el diseño, porque sí es un vehículo atractivo.
Haciendo un rápido paréntesis, hay que dejar en claro que el apellido “Gran Coupé” marca una gran diferencia respecto al BMW Serie 2 (220i Coupé) que se fabrica en México, pues el cuerpo es el de un sedán de cuatro puertas (de ahí viene el Gran Coupé) un poco estilizado, que te invita a imaginar que el desempeño es muy deportivo, pero en la realidad las sensaciones y emociones netamente deportivas se reservan para el verdadero coupé, es decir, el modelo de dos puertas que sale de la planta de San Luis Potosí.
Practicidad con disfraz deportivo
Continuando con la imagen, a pesar de que pertenece a la época de las parrillas grandes, el diseño realmente expresa deportividad y en ciertos ángulos del frente incluso me recuerda al extinto Serie 8. Ojo, dije que me recuerda, no que sea un mini Serie 8. Además, todo se queda en una simulación, pues a pesar del paquete M Sport, la mayoría de los elementos que realzan la imagen sólo son estéticos y no tienen ninguna funcionalidad real (entiéndase las aperturas en las fascias o el “difusor” trasero).
Sin embargo, las puertas adicionales no se reflejan necesariamente en espacio para toda la familia, porque al final es un vehículo personal, pero más práctico. Donde sí se nota el uso de la misma plataforma que se emplea en los BMW X1/ MINI Countryman (y la carrocería más grande) es en la cajuela, ya que tiene una capacidad de 430 litros; para dimensionarlo, el maletero de un Nissan Versa tiene 466 litros y es de los más espaciosos de su segmento.
Hablando del interior, el habitáculo se siente casi igual que el de cualquier BMW, y eso es bueno, pues a pesar de ser el coche de entrada te da una sensación similar a la que podrías experimentar en un modelo más costoso de la marca. Al abrir la puerta te recibe un estribo metálico con la afamada M, y los guiños deportivos se replican por toda la cabina, con pedales metálicos, asientos que te abrazan y te dan un excelente soporte lateral, además costuras contrastantes con los tres colores de BMW M, mismos que también se replican en la iluminación ambiental.
El volante del BMW 218i Gran Coupé es perfectamente redondo y con el tamaño justo para sentir que estás manejando un coche más ágil de lo que realmente es. Detrás están las pantallas panorámicas y en la consola central están los clásicos comandos simplificados de BMW, con un selector para la transmisión, algunos botones para ciertas funciones, además de las intermitentes y una perilla para el volumen, que siempre se agradece.
No obstante, la mayoría de estos botones realmente son superficies táctiles y cuando los seleccionas, la respuesta del sistema presenta un poco de lag. Además, tengo la misma queja que en otros BMW y MINI actuales: la dependencia de la pantalla es enorme y eso afecta la experiencia de usuario y también se vuelve inseguro.
Un simple ajuste de la velocidad del climatizador se convierte en una tarea que te quita la vista durante varios segundos. Si se te ocurre modificar algo mínimo después de seleccionar reversa, pero antes de iniciar la maniobra, simplemente te tienes que despedir de la proyección de la cámara. Igualmente, si quieres activar/desactivar la función de auto hold, debes navegar por varios menús antes de llegar a la opción deseada, etc. Vaya, el sistema es muy completo, pero también es extenso y poco intuitivo. No es el fin del mundo, pero algunos clientes lo podrían encontrar molesto, especialmente quienes no están acostumbrados a tanta tecnología.
Por otra parte, la comodidad en el BMW 218i Gran Coupé resultó toda una sorpresa, porque se nota que hubo un trabajo de homologación detrás. La marcha prioriza el confort por encima de la deportividad, pues la suspensión es ligeramente firme para apoyar el desempeño cuando es necesario. Además, por el tamaño de las ruedas y el tipo de automóvil, juraba que iba a ser una tortura transitar por calles secundarias de la ciudad, pero ni el frente ni el suelo del auto llegaron a rozar con ningún tope.
Como ocurre con la mayoría de los BMW, encontrar una postura cómoda es muy fácil y no importa la estatura del conductor, cualquier persona puede entrar sin ninguna complicación. Caso contrario lo que ocurre en la fila trasera, que tiene espacio limitado por la caída del techo y también por la posición de los ocupantes delanteros, reservando estos lugares a personas de menor estatura y para viajes cortos.
Sí apunta a la deportividad, pero tampoco brilla
La motorización del BMW 218i Gran Coupé está conformada por el famoso motor de 3 cilindros 1.5L turbo del grupo, que en este caso entrega 156 caballos de potencia y 170 lb-pie. Este motor es bueno para la ciudad, pero en carretera queda a deber.
No es que sea un mal motor, pero está lejos de ofrecer una experiencia realmente deportiva. Vamos por partes, no son malos números, pero el motor llega a sufrir en recuperaciones por arriba de 90-100 km/h o al momento de exigirle más poder en subidas prolongadas. Vaya, al final hace el trabajo, pero no se siente como una tarea sencilla.
También está el tema de la tracción frontal, que ya no es un pecado mortal en BMW, pero conociendo la experiencia que te puede entregar un BMW de tracción trasera o integral, siempre te queda un sabor agridulce con los FWD (como es el caso del 218i Gran Coupé). Lo que rescata por completo a todo el conjunto es la puesta a punto del chasis, que lo hace sumamente estable y el trabajo de la transmisión de doble embrague y 7 marchas, que controlándola correctamente ayuda a que el coche siempre empuje, gracias a que el par se entrega desde las 1,500 rpm. El punto bueno del tamaño del motor es el consumo de combustible, que ronda los 10.5 a 11 km/l.
Se podría decir que si no tienes ninguna experiencia con la marca, el BMW 218i Gran Coupé puede ser un buen acercamiento a la experiencia premium, siempre y cuando no esperes un cohete. Es un automóvil cumplidor, con buen manejo, buenos acabados, tecnología acorde y mucha más practicidad que en un auto de dos puertas.
Sin embargo, la configuración que llega a México tiene detalles que no se pueden perdonar en un auto de este precio, como la falta de apertura sin llave, espejo retrovisor electrocrómico o cargador inalámbrico (se pueden pedir como opcionales, pero el paquete cuesta $45 mil pesos). Además, si ya has manejado un BMW más grande o al menos con el motor 2.0L turbo (hasta en un MINI), sabes que la experiencia de manejo puede ser muchísimo mejor.
El precio base del BMW 218i Gran Coupé es de $849,900 pesos. Es una etiqueta adecuada para el tipo de vehículo, pero hay que estar consciente que buena parte de esa cifra se va únicamente al emblema. Definitivamente es un auto enfocado para quienes quieren un auto de marca premium, con espacio y una mejor dinámica que otros autos del segmento, como el Audi A3 o el Clase A de Mercedes-Benz.
Gracias a Off Road México por prestarnos sus instalaciones.
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