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Un país pintó carreteras que brillan en la oscuridad. Son espectaculares y seguras, pero descubrieron un gran problema

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Pablo Monroy

En octubre de 2023, una carretera rural de dos carriles cerca de Semenyih, en Malasia, se iluminó, no con luces tradicionales, sino con pintura fotoluminiscente, diseñada para brillar en la oscuridad hasta diez horas después del atardecer. Las marcas, pintadas a lo largo de un tramo de 245 metros, estaban destinadas a guiar a los conductores con seguridad por una zona durante afectada durante mucho tiempo por la mala iluminación y frecuentes cortes de luz.

En un país donde desafortunadamente más de 6,000 personas mueren cada año en accidentes de tránsito, muchas sucedidas en carreteras rurales sin iluminación, la idea parecía ser oportuna y práctica. El departamento de Obras Públicas de Malasia introdujo la iniciativa como parte de un impulso más amplio para modernizar la infraestructura de seguridad vial, especialmente en regiones poco o nada atendidas.

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De acuerdo con The Straits Times, la reacción pública fue abrumadoramente positiva, con muchos conductores elogiando la visibilidad de los carriles iluminados durante lluvias intensas y niebla, condiciones que normalmente propician que las marcas convencionales en la carretera sean casi inútiles.

Sin embargo, un año después, ese resplandor, simbólico y literal, se apagó. En noviembre de 2024, el viceministro de obras, Ahmad Maslan, declaró al Parlamento que el gobierno no avanzaría con una implementación más amplia. La razón, dijo, era sencilla: el costo.

Según Automotive News, el precio por metro cuadrado de la pintura fotoluminiscente es de 749 RM (ringgit malayo), es decir, 166 pesos, casi 20 veces más caro que los 40 RM (ringgit malayo), 9 pesos, necesarios para las marcas blancas estándar de carretera.

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Las marcas de carretera que brillan en la oscuridad no son exclusivas de Malasia, pues se han realizado pruebas en Países Bajos y Japón desde principios de la década de 2010, utilizando pintura a base de aluminato de estroncio, que absorbe la luz solar durante el día y emite un resplandor de bajo nivel por la noche, sin electricidad. Pero en la mayoría de los casos, estas eran instalaciones estéticas o experimentales, a menudo limitadas a tramos cortos de carreteras o carriles de bicicletas.

Sin embargo, el intento de Malasia fue más ambicioso, una prueba seria para evaluar si las marcas fotoluminiscentes podían reemplazar la infraestructura tradicional de iluminación en zonas de bajos ingresos o remotas. Como explicó el ministro de Obras, Alexander Nanta Linggi, durante una visita al lugar, las líneas luminosas funcionaron bien en condiciones de humedad y niebla y permanecieron visibles durante la noche, factores que podrían mejorar la seguridad al volante, especialmente donde la luminaria es escasa o poco fiable.

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Finalmente, las pruebas en Selangor y Johor no cumplieron con las expectativas, tanto en rendimiento como en justificación de costos. Los planes para extender el sistema a 15 ubicaciones en Selangor, así como a 31 carreteras piloto en Johor, fueron finalmente archivados tras revisiones internas.

Además, expertos del Instituto Malasio de Investigación en Seguridad Vial, expresaron preocupaciones sobre la durabilidad, especialmente en el clima húmedo y de alta precipitación de Malasia.

Preocupaciones similares fueron documentadas en un estudio de 2021 publicado en el International Journal of Pavement Research and Technology, que encontró que los recubrimientos fotoluminiscentes en ambientes tropicales se degradan más rápido, requiriendo a menudo una nueva aplicación en un plazo de 18 meses.

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Aunque Malasia pueda estar en pausa, la exploración global de infraestructuras fotoluminiscentes continúa. Investigadores de la Universidad Tecnológica de Delft y del Instituto Nacional de Gestión de Tierras e Infraestructuras de Japón están perfeccionando la tecnología con la esperanza de reducir costes y mejorar la resiliencia medioambiental. Pero por ahora, la adopción a gran escala sigue siendo la excepción y no la norma.

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