La historia del auto pintado con sardinas, literalmente: su brillo era espectacular, el problema es que apestaba

Golden Sahara Ii
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Alonso Brugada

La historia automotriz está repleta de inventos revolucionarios o interesantes, ya sea por su propuesta de diseño, mecánica o tecnológica, y dentro de los modelos más peculiares que se han creado está el Golden Sahara II, un automóvil disruptivo que fue el primer vehículo con freno autónomo, y además tenía una pintura a base de sardinas, sí leíste bien ¡sardinas!

Para hablar de los orígenes de este auto nos tenemos que remontar a los años 50, década en la que se comenzaron a implementar algunos avances tecnológicos, como el aire acondicionado, radio FM y mejores motores y transmisiones, aunque la mayoría eran elementos de lujo. 

Es justo por eso que el Golden Sahara II cobró mayor relevancia, ya que el auto tenía tecnología que iba más allá de lo convencional para aquellos años. Para crearlo se utilizó un Lincoln Capri de 1953 y tanto ese modelo como la época en general estaban muy lejos de la tecnología que existe hoy en día. 

Golden Sahara II

También hay que mencionar que el concepto es obra de George Barris, quien diseñó el icónico Batimóvil de los años 60 o el Munster Koach de Los Munsters, por lo que había mucha creatividad detrás del proyecto. 

Un automóvil muy adelantado a su tiempo

Las modificaciones en el auto comenzaron con el exterior, cuya imagen estaba inspirada en los jets de aquella época. Barris integró unos paneles de acero fabricados a mano, faros verticales, nuevas aletas posteriores y muchos detalles en dorado. Además, Goodyear apoyó el proyecto con unos neumáticos traslúcidos que se iluminaban de color naranja brillante.  

Golden Sahara II

La pintura merece mención especial, ya que tiene un acabado nacarado que en los años 50 prácticamente no existía en ningún auto. De hecho, Barris contó que para lograrlo utilizó escamas de pescado y para esto fue a una tienda a seleccionar una sardina que tuviera el brillo ideal. 

Una vez que encontró la sardina ganadora, quitó las escamas y las mezcló con una laca transparente de celulosa natural y con laca acrílica, aplicándola sobre una base de blanco mate que dió como resultado un tono similar al de las fotos. Lo único malo era el olor que desprendía la pintura, pues el propio Barris relató que el olor a pescado era un problema. 

Golden Sahara II

Por otra parte, también quitó el parabrisas y techo originales, para instalar una cúpula tipo burbuja que se podía remover por completo. En el interior, el Golden Sahara II era un automóvil sin igual, ya que el volante fue remplazado por un mando similar al de un avión, además contaba con bar integrado, una hielera, televisor (equivalente a una pantalla), teléfono e incluso comandos por voz para encender el motor o abrir las puertas. 

Golden Sahara II

Es más, la tecnología era tan avanzada que contaba con un par de sensores y antenas en el frente, por lo que el auto podía frenar de manera autónoma (el primero en la historia). En la actualidad todos estos elementos forman parte del equipamiento convencional de cualquier automóvil, pero hace más de 60 años eran una excentricidad a todos niveles, pues se dice que el Golden Sahara II tenía un costo de 75,000 dólares de esos años; para que dimensionen la locura del precio, el Lincoln Capri costaba menos de $4,000 dólares. 

Sólo como un ejercicio adicional, utilizando una calculadora de inflación, esos 75 mil dólares equivaldrían a poco más de 915,000 dólares actuales, que al tipo de cambio vigente son más de 16 millones de pesos mexicanos. 

¿Qué pasó con el Golden Sahara II? A pesar de su elevado costo, con el paso de los años desapareció de los reflectores, hasta que en 2018 cambió de manos y se restauró con apoyo de Goodyear, presentándose durante el Auto Show de Ginebra 2019

Golden Sahara II
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