Tú, nosotros y media China han sufrido algunos de estos temores al volante
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Tú, nosotros y media China han sufrido algunos de estos temores al volante

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Manejar no es tan sencillo. Conducir un auto, ya sea en carretera o en la ciudad, implica muchos riesgos. Independientemente de todos los riesgos que conlleva dirigir tu auto por las calles y avenidas de la gran ciudad, hay algunos temores que todos, alguna vez, hemos sentido.

Antes de proseguir ¿sabes qué es la amaxofobia? Es el miedo a conducir. Aunque no lo creas la amaxofobia es un problema mucho más común de lo que puedes imaginar. Muchas personas en el mundo sienten ansiedad cuando conducen, y un porcentaje de ellas abandonan el hábito de conducir por el miedo que les produce.

Científicos afirman que la amaxofobia puede surgir no solamente porque el conductor sufre un accidente, sino por muchas otras causas. Pero no solamente la amaxofobia es la que nos puede atacar cuando estamos al volante.

El temor de dejar la llave en el interior

Temores al volante

¡Admítelo! Cuando llegas a tu auto y no encuentras la llave, lo primero que haces es ver si no la dejaste en el interior. Exhalas un suspiro de alivio cuando descubres que la traías en la bolsa trasera del pantalón.

Las calles empinadas

A casi todos nos da pavor que nos agarre el alto en una calle empinada ¡y más cuando manejamos un auto estándar! Además de encomendarte a todos los santos del cielo, lo primero que haces es meter freno de mano, comenzar a acelerar cuando piensas que ya va a cambiar la luz del semáforo y cuando por fin se pone en verde ¡aceleras a fondo!

Si tienes suerte, el auto arranca y sigue inmutable cuesta arriba. Si no tienes suerte, entonces probablemente se apagará, lo que propiciará toda clase de claxonazos y recordatorios, cortesía de los desesperados.

El problema disminuye –pero no desaparece – con los autos equipados con transmisión automática. Es por esa razón que las armadoras han implementado en sus modelos más recientes el asistente de conducción en pendientes.

Temores al volante

Tocar el claxon

Admítelo, aunque sabes que el auto de la esquina no se pasará el alto, porque tú tienes la luz verde, de cualquier forma el temor te obliga a tocar el claxon. Y no digamos cuando vas por una calle, vas a llegar a una esquina y un coche espera pacientemente a que pases para hacer lo propio. El claxonazo va por delante.

Cuando dejas tu coche en un lugar que conoces

Sobretodo si es una calle oscura ¿a poco no te estás asomando cada cinco minutos para ver que tu auto está en perfectas condiciones?

Temores al volante

Cuando recibes tu auto en el estacionamiento

Todos hemos tenido alguna mala experiencia en un estacionamiento. Es por ello que muchos de nosotros tenemos un temor latente, que nos motiva a darle una vuelta al coche para verificar que todo esté en orden, sin rayones extras.

Una vez que terminas de checar el exterior, abres guantera y descansabrazos para ver que todas tus pertenencias están ahí y verificas que la llanta de refacción esté en su lugar.

El temor a la temible “araña”

Temores al volante

Todos aquellos que vivimos en una ciudad donde los espacios de las calles están dominados por los parquímetros, hemos sido presas del temor que nos obliga a ver cada cinco minutos el reloj, en espera de que falte poco tiempo para salir y ponerle otra moneda al parquímetro. Lo que menos queremos es que una temible “araña” se apode del rin de nuestro auto.

Al estacionarnos

El temor de rayar un rin, principalmente cuando éste es de aluminio es el que nos obliga a quedarnos más alejados de los normal, cuando nos estacionamos en alguna calle.

Al estar en un embotellamiento

Hemos visto tantos y tantos videos en internet de automovilistas que son asaltados con lujo de violencia cuando están inmersos en un congestionamiento vial, que cuando nos toca alguno, subimos los cristales del auto y observamos nerviosamente para todos lados.

No encontrar tu auto en el estacionamiento

¿Has visto el tamaño de las plazas comerciales que están construyendo hoy en día? ¡Son enormes! Prácticamente son ciudades en miniatura. Construcciones de tales proporciones requieren estacionamientos igualmente grandes.

Es por eso que si no tienes buena memoria es posible que entres en pánico cuando recorres por minutos (que se antojan eternos) el estacionamiento sin encontrar tu auto. Ese temor crece cuando aprietas el botón de pánico y tu vehículo no responde.

Afortunadamente ese problema es cosa del pasado gracias a las múltiples aplicaciones que puedes descargar en tu móvil, las cuales te ayudarán a localizar tu auto rápidamente.

Imágenes | Shutterstock | Pixabay

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