Seguramente en más de una ocasión has escuchado o te han recomendado cargar gasolina en horas de la noche o muy temprano, porque es cuando la temperatura es más fresca y esto te permitirá recibir más combustible por el mismo dinero, pero te tenemos una mala noticia: esto no sirve de nada.
No es que la idea sea incorrecta o falsa, de hecho la ciencia podría respaldar el planteamiento, pero en la realidad esto es más un mito, ya que no hay ningún beneficio tangible y te explicamos porqué ocurre esto:
La idea de este “truco” es que la gasolina se vuelve más densa con un ambiente fresco o frío, pues como casi cualquier líquido, con un aumento de temperatura el combustible se expande y viceversa. La lógica indica que si cargas gasolina a medio día, el sol y la temperatura ambiente van a hacer que recibas menos gasolina, que si lo haces cuando hace más frío.
Sin embargo, la realidad es distinta y el principal elemento a considerar es el funcionamiento de las gasolineras modernas, que almacenan el combustible de manera subterránea y no a nivel del suelo. Al estar en la profundidad y en tanques diseñados para que el almacenaje sea completamente seguro, las condiciones ambientales se mantienen estables y de esta manera no varía el volumen del combustible debido a las condiciones cambiantes de la superficie.
Evidentemente el calor o frío extremo sí van a afectar la expansión o contracción de la gasolina, pero este cambio es mínimo. De hecho, se estima que la variación volumétrica es menor al 1%, por lo que si llegas a cargar gasolina en una noche o madrugada fría, no vas a notar la diferencia en tu bolsillo, pues sólo recibirás unos cuantos mililitros adicionales.
En resumen, podemos decir que es cierto que el calor o el frío pueden expandir o contraer la gasolina, pero en la actualidad los sistemas de las estaciones de servicio minimizan esta alteración (más por un tema de seguridad y eficiencia).
Si una de tus prioridades es el consumo de combustible, hay otras maneras más prácticas y útiles para cuidar la gasolina y tu bolsillo, como tener una presión adecuada en los neumáticos, no acelerar y frenar bruscamente, o procurar circular a velocidades constantes, aunque en lugares como la CDMX esto a veces es una tarea imposible debido al tránsito.
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