Ya sea que nuestro vehículo desafortunadamente comience a quemarse o que brindemos apoyo a otra persona que esté enfrentando un escenario similar, es fundamental llevar un extintor, así que revisa si tu coche cuenta con uno.
La ley exige que los vehículos cuenten con un extintor, de modo que si tu coche no cuenta con alguno, es mejor adquirirlo lo antes posible y colocarlo en un lugar seguro y fijo, recuerda que más vale traerlo y no necesitarlo.
Al respecto, el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México, en el Artículo 40, “los conductores de vehículos deben cerciorarse de que su vehículo esté provisto de los siguientes elementos, de acuerdo a la naturaleza propia de cada vehículo:
“l) Extintor, dos señalamientos de advertencia reflejantes o luminosos, neumático de refacción y la herramienta adecuada para el cambio o reparación de la misma; o en su caso, neumáticos que permitan la circulación sin presión o el sistema auxiliar que permita rodar con seguridad, con un neumático ponchado”.
La sanción implica: “El incumplimiento de las obligaciones previstas en esta fracción, se sancionarán con una multa equivalente a 5, 7 o 10 veces la Unidad de Medida y Actualización vigente”, lo que se traduce en 586, 821 y 1,173 pesos, respectivamente.
En el mercado existen de varias capacidades y dimensiones. Los más populares para llevar en el auto son los de 1 kilo de capacidad, y su precio ronda entre 350 y 500 pesos.
En cada extintor están estipuladas las diferentes fechas en las que se debe realizar un mantenimiento, es decir, deben de recargarse cada cierto tiempo, e inmediatamente después de ser utilizados, pero los fabricantes recomiendan realizar el procedimiento cada 12 meses.
No hay extintor portátil cuyo contenido dure más de 20 segundos de flujo continuo. De ahí que, antes de accionarlo, debamos estar perfectamente situados, lo más cerca posible del origen del fuego sin que nuestra integridad se vea comprometida, para dirigir la descarga hacia la base del fuego; insistimos, debemos hacerlo sin que nos expongamos al humo altamente tóxico que producen estos materiales cuando entran en combustión.
Cuando el fuego se originó en el habitáculo debemos saber que es el más peligroso de todos, pues, una vez que las llamas alcanzan la tapicería o los plásticos, son casi imposibles de apagar, a menos que se tenga una manguera similar a la que usan los bomberos; si es éste el caso, lo más recomendable es alejarse y ponernos a salvo y contactar a los servicios de emergencia.
Finalmente, es muy probable que no pensemos en ello, pero mantener la calma siempre debe ser la premisa ante cualquier incidente en la carretera y más si implica un fenómeno tan peligroso como el fuego.
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