La publicidad automotriz siempre ha dado de qué hablar, pero en los años setenta las cosas se llevaban a otro nivel, pues había una especie de obsesión por convertir todo en un espectáculo, y algunas ideas se asemejaban más a una película de acción que a un comercial para la televisión. Una de las historias más interesantes de la época es las del MGB, que para su comercial lanzamiento se involucraron varias aeronaves y un paracaídas que no funcionó como se esperaba.
El comercial fue idea de un publicista canadiense conocido como Mayhew, quien propuso arrojar el automóvil desde un avión y controlar su caída con un paracaídas. Paralelamente, un piloto también se aventaría al vacío y ya con el auto y el paracaidista en tierra, él se subiría al MGB, marchándose y dejando atrás a tres de sus principales rivales de la época: un Porsche, un Datsun y un Fiat.
Aunque parecía una idea sencilla, la logística resultó compleja, pues para la grabación, realizada cerca de la base aérea Edwards, en California, se requirieron dos aviones Cessna, un helicóptero y un enorme avión De Havilland DHC-4 Caribou, desde el que se arrojaría el vehículo deportivo.
Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban los organizadores. Imaginen toda la escena, hay varias aeronaves volando en una pequeña área para capturar las mejores imágenes de un deportivo rojo cayendo por el cielo. De repente el coche abandona el compartimiento de carga y empieza a descender en caída libre, el piloto también sale del avión y todos en tierra están esperando el momento en el que se abra el paracaídas para que el MGB aterrice de manera controlada.
Lo que nadie sabía en ese momento era que el sistema y las cuerdas del paracaídas se dañaron y enredaron al momento de liberar al auto, por lo que el MGB siguió cayendo sin control, hasta que chocó estrepitosamente contra el suelo, convirtiéndose en una masa de metal retorcido.
Por supuesto ese comercial hubiese pasado a la historia como uno de los peores, pero no se dieron por vencidos. Afortunadamente en la producción habían dos automóviles y aunque inicialmente el director de publicidad de MG se negó por miedo a ser despedido, el propio Mayhew lo convenció y por segunda vez en el día lanzaron un automóvil desde un avión.
En este segundo lanzamiento todo salió a la perfección, el MGB cayó en el suelo tal y como se tenía pensado, el paracaidista hizo lo propio, se subió al auto y dejó atrás a sus competidores. Como era de esperarse, en su momento este comercial fue muy aclamado e incluso galardonado por el gremio de la publicidad. Lamentablemente por la antigüedad del material no hay una versión digital con calidad, pero aquí pueden ver el resultado:
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