De acuerdo con Expansión y con información dada a conocer por Europa Press, Audi analiza de forma “seria” la posibilidad de producir vehículos en Estados Unidos para reforzar su presencia en Norteamérica y responder al entorno de tensiones comerciales y barreras arancelarias que ha impulsado la administración de Donald Trump desde su regreso al frente del gobierno de la Unión Americana.
Vale la pena señalar que Audi no tiene plantas de producción propias en Estados Unidos, por lo que abastece este mercado principalmente mediante importaciones desde Europa y de su fábrica ubicada en San José Chiapa, Puebla, en México, donde produce alrededor de 124,500 unidades al año y emplea a 5,241 trabajadores.
Esto último implica un arancel del 27.5% sobre los vehículos fabricados en México, lo que reduce la competitividad de los modelos producidos en el país, incluido el Q5 mexicano. Ante este escenario, Audi ya está analizando trasladar parte de su producción, incluido su modelo más vendido, el Q5, a la planta del grupo Volkswagen instalada en Chattanooga, Tennessee.
De acuerdo con las fuentes citadas por Europa Press, este complejo industrial cuenta con “espacio de sobra” para recibir la producción de Audi. Según la fuente de Europa Press, el arancel de 27.5% ya está “perjudicando al modelo mexicano”.
Expansión advierte que, la posible reubicación, tendría “efectos directos en la industria automotriz mexicana”, pues se perdería un modelo clave, el Q5, que se produce actualmente en San José Chiapa, pues la estrategia implicaría una disminución en el volumen de exportaciones hacia el mercado de Estados Unidos.
Sin olvidar el hecho de que este escenario abriría la puerta a que otras firmas automotrices consideren mover su producción a Estados Unidos, para evitar los costos de los aranceles impulsados por Donald Trump.
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