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¿Por qué Ford colocó un Mustang en la azotea del Empire State en 1966?

¿Por qué Ford colocó un Mustang en la azotea del Empire State en 1966?
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En octubre de 1965, Ford y la administración del edificio Empire State de Nueva York colaboraron para mostrar un nuevo Mustang convertible en el mirador más alto del mundo.

Para llevar a cabo tal proeza, los ingenieros y técnicos de Ford cortaron el auto en cuatro secciones para que encajaran en los ascensores y luego, añadieron algunos soportes para permitir el desmontaje rápido y la reconstrucción del pony.

Demás está decir que en 1965, el Mustang de Ford era la comidilla de la nación. El primer año de producción reportó ventas de más de 400,000 unidades, más de 100,000 unidades proyectadas en el plan de negocios original, convirtiendo al Mustang en el auto nuevo de venta más rápida de todos los tiempos.

Hoy, con medios digitales al alcance de –casi- todo el mundo y con el Internet y las redes sociales es relativamente sencillo generar una campaña de marketing; sin embargo, en 1965, era un poco más difícil.

Mustang en el Empire Estate

Robert Leury, Vicepresidente y gerente general del Empire State Building vio las cifras de ventas de Mustang y pensó que sería muy bueno ganar una porción de esa fama. De esta forma, en el otoño de 1965, Leury invitó al Gerente de Comercialización de Ford, William Benton a una reunión para discutir cómo llevar a cabo un show que acaparara los titulares. Lo que siguió es uno de los ejemplos más espectaculares de publicidad en la década de 1960.

Después de la reunión Benton volvió a Dearborn y formó un equipo cuyo objetivo era poner un Mustang 1966 en el mirador del piso 86 del edificio más alto y más emblemático de aquella época.

Los desafíos fueron significativos. Debido a la forma de aguja del edificio y a la arquitectura superior inclinada, se determinó que bajar un coche completo sobre el mirador vía helicóptero era demasiado complejo y peligroso, así que se tuvo que echar mano de un plan alternativo.

Mustang en el Empire Estate

Y fue ahí donde los ingenieros de Ford se pusieron a trabajar. Hicieron un viaje a Nueva York, y tomaron medidas de las puertas del edificio, pasillos, salas y elevadores. Después se estableció el plan: cortar un Mustang 66 convertible en pedazos, meterlo en el ascensor para luego volverlo a armar en la parte superior.

De esta forma, el auto se cortó en cuatro secciones principales, en tanto que los asientos delanteros, consola central y las puertas se retiraron temporalmente para simplificar el acceso.

A continuación, se retiró el motor, la transmisión y el eje de transmisión. Al mismo tiempo se fabricaron varios soportes y rieles que permitirían que las piezas del coche se deslizaran y pudieran ser ensambladas y atornilladas nuevamente.

Mustang en el Empire Estate

Antes de llevar a cabo la labor, el equipo de ingenieros hizo algunas pruebas en los propios ascensores de la sede de Ford en Dearborn, Michigan. Una vez afinados los detalles llegó el momento de fijar la fecha.

De esta forma, el 20 de octubre de 1965, a las 22:30 hrs, el equipo ataviado con overoles blancos se reunió en la base del Empire State. Desarmaron el auto frente a los atónitos espectadores y procedieron a llevar las piezas hasta los elevadores.

A pesar de toda la planificación, la sección delantera del Mustang resultó ser demasiado grande para pasar a través de la puerta del elevador.

Mustang en el Empire Estate

Después de librar no pocos obstáculos, el equipo de Ford logró llevar todas las piezas hasta el mirador y de esta forma los experimentados ingenieros volvieron a armar el Mustang, en un ambiente frío y con rachas de viento superiores a los 40 km/h.

Terminaron justo a tiempo para que los helicópteros de los noticieros cubrieran el singular hecho.

Posteriormente, el auto fue desarmado una vez más y reensamblado en una habitación interior del piso de la observación, donde recibió la visita de 14,000 personas ¡tan sólo el primer día! Miles de visitantes más llegaron hasta el Empire State para ver de cerca el Mustang durante las siguientes semanas.

Mustang en el Empire Estate

Este tipo de marketing de alto perfil sin duda desempeñó un papel preponderante en las salas de exhibición de Ford durante ese año. En 1966, Ford vendió 607,568 Mustangs –la mayor cantidad de autos vendidos en un solo año-.

Mustang en el Empire State

Vía | Ford En Motorpasión México | 50 Años de Mustang: La evolución del legendario emblema

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