Nuestro auto no sólo nos avisa cuando algo no anda bien por medio de ruidos, sensaciones extrañas al volante o una deficiente calidad de marcha, sino que, además, cuenta con un sistema de símbolos ubicados en el panel de instrumentos los cuales, dependiendo del escenario, se iluminarán para transmitirnos diferentes informaciones.
Por ejemplo, si hay suficiente presión de aceite, si el nivel del depósito del líquido de frenos es correcto, si llevamos las luces altas o bajas encendidas, si la temperatura del motor se ha elevado considerablemente, si estamos perdiendo presión de inflado en alguno de los neumáticos, etcétera, los cuales debemos atender antes de que se produzca un daño mayor en alguno de los sistemas que integran nuestro automóvil.
En la actualidad, su significado no ha cambiado mucho, aunque las causas que pueden encenderlos se han multiplicado. Además, no podemos hacer de lado que, al colocar cada vez más tecnología y confort en los vehículos por parte de sus fabricantes, se emplea una mayor cantidad de pictogramas, como el que describiremos a continuación.
Estamos acostumbrados a ver testigos como el de las luces altas, pero no es tan habitual encontrarse con un zapato verde, especialmente porque no siempre quiere decir lo mismo. Formalmente, este testigo se define como “indicador de solicitud de presión del pedal de freno".
De entrada, es un símbolo que es mucho más habitual que aparezca en el cuadro de instrumentos de los coches automáticos que en el de los manuales. En el caso de los automáticos, basta con encender el coche y dejarlo al ralentí, manteniendo la palanca de la transmisión en la posición P, para que aparezca.
Esto significa que debemos pisar el freno para desbloquear la transmisión y poder seleccionar la R o la D ya que, de lo contrario, no podremos quitar la P, por motivos de seguridad.
Por otro lado, si aparece el mismo testigo, pero de color naranja, significa que hay que pisar el freno para arrancar. Se pone de color verde cuando el motor ya está encendido, pero no se ha iniciado la marcha.
Algunos modelos con botón de arranque lo tienen porque exigen pisar el pedal del freno para arrancar, como parámetro de seguridad; normalmente, lo que hay que pisar en un coche con cambio manual para arrancar el motor es el embrague (tiene un testigo similar al del zapato, pero de color amarillo), pero hay casos en los que es necesario pisar el freno (o el freno y el embrague al mismo tiempo).
Hay otro testigo similar que sólo tienen algunos modelos: el de un zapato, también de color verde, pero sin círculos alrededor. Cuando aparece esta luz en el cuadro de instrumentos de ciertos coches, lo que pide el vehículo al conductor es que levante el pie del acelerador porque va más rápido de lo que debería, en función de lo que detecta el lector de señales de tráfico del coche al ver los límites de velocidad de la vialidad por la que está circulando.
Finalmente, ten presente que los testigos de tu vehículo funcionan como un semáforo: el rojo exige detenerse de inmediato, el amarillo o naranja indica precaución y revisión próxima, y el verde, azul o blanco son meramente informativos o indican que un sistema está activo.
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