La mayoría de las embarcaciones caseras comienzan con un molde, mucha fibra de vidrio y un pequeño motor, sin embargo, para Thánh Chê, conocido en YouTube como Mr. Ho, todo empezó con un sueño, un montón de chatarra y la ambición de poner un platillo volador en un río. El resultado es difícil de creer hasta que lo ves pues, efectivamente, hay un platillo volador surcando las aguas a toda velocidad.
En lugar de dejarlo como una idea que podría ser más que interesante, Mr Ho tardó aproximadamente un mes en convertirla en una embarcación real con propulsión a chorro, paneles solares y puertas eléctricas, con control remoto, al más puro estilo de una película de ciencia ficción. El vídeo del proceso acumula ya más de seis millones de visitas.
Lo más llamativo no es el resultado, sino cómo llegó a él. Ho no tenía moldes industriales ni fresadoras CNC y menos Autocad de modo que, para dar forma al casco, construyó un montículo de arena y lo fue perfilando con un brazo giratorio fabricado con chatarra, montado sobre un poste central, hasta obtener una cúpula perfectamente simétrica.
Después aplicó cemento encima para consolidar la forma y, sobre esa superficie, laminó fibra de vidrio a mano para crear las dos mitades del casco. Una vez que secó la fibra, se retiró el molde de tierra. Brillante de simplicidad. El sistema de propulsión es el mismo que el de una moto de agua el cual, situado bajo el asiento del piloto, aspira agua por una toma en la parte inferior del casco y la expulsa por una tobera trasera, por lo que no hay hélice exterior.
La dirección se controla mediante un deflector unido a un cable que dirige el chorro de agua, lo que permite giros cerrados sin los riesgos de una hélice convencional. Para alojar el motor, el casco inferior se diseñó con una cavidad oval hueca en su interior.
El acabado interior sorprende dado el proceso de fabricación. El piloto va reclinado en un asiento, con un volante inspirado en la aviación frente al panel de instrumentos e interruptores y el cableado está oculto tras los paneles de acabado.
El habitáculo lleva revestimiento insonorizante, mientras que las ventanas son de acrílico tintado. Desde fuera, LED y paneles solares completan una estética que, efectivamente, recuerda a un platillo volador con unos colores reminiscentes de los de un bombardero furtivo B2.
En el viaje inaugural, la embarcación se comportó exactamente como el diseño prometía: estable, con buena respuesta direccional y capaz de hacer giros cerrados a alta velocidad. El bajo centro de gravedad del casco y la ausencia de elementos externos bajo el agua juegan a su favor.
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