BMW X5 M, a prueba: ¡Un monstruo de casi 600 hp! (Y un auténtico M)
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BMW X5 M, a prueba: ¡Un monstruo de casi 600 hp! (Y un auténtico M)

Es una bestia. No, es un Monstruo —sí, con M mayúscula—, con M de BMW Motorsports. En lugar de cuernos tiene un par de turbos, en lugar de colmillos tiene cuatro salidas de escape, y su corazón late a sístole y diástole con un V8 de 4.4 litros. El BMW X5 M hace todo lo que un monstruo: ruge, intimida y es enorme.

Estar al volante de un deportivo como éste —porque vaya que merece llamarlo deportivo— se resume en un montón de sentimientos encontrados. Te sientes poderoso, el rey del mundo, pero algo dentro de ti, en lo más recóndito de tu alma petrolhead, se cuestiona si un BMW M puede andar por aquí y por allá en forma de camioneta. Siete días bastaron para encontrar todas las razones para amarlo (u odiarlo).

Bmw X5 M 5

No se me ocurre otro adjetivo además de colosal

Lo miro de frente, por atrás, por un costado... el BMW X5 M es enorme. No es que nunca haya visto un SUV de estas dimensiones, pero pintado en negro y con todos estos accesorios deportivos, el X5 M verdaderamente sabe cómo abrirse paso. Y aun dentro de toda su bestialidad, guarda una apariencia bastante discreta... para tratarse de un SUV que esconde casi 600 caballos.

Las tomas de aire del frente son enormes, no así las de la trasera. Hay cuatro escapes, rines de 20 pulgadas y espejos muy atractivos, pero nada de extravagancias. El BMW X5 M está adecuadamente deportivo para quien sabe distinguirlo como un Motorsports; quien no, simplemente encontrará en él un SUV chulo, pero nada más.

Bmw X5 M 10

Vale, su silueta no es tan sexy como la de un coupé (aunque ahí está el X6 M), pero cómo impone tenerlo de frente.

Para entender de qué hablo tendrás que subirte y encenderlo. De inmediato, el sonido de los escapes vibra en tus tímpanos. Y eso que aún no aceleras. La posición de manejo es alta y dista de ser tan espectacular como la de un superdeportivo, pero a cambio tienes una sensación de poder digna de un SUV de casi cinco metros, con todo lo que ello implica.

Circular en ciudad es sentirte Goliat entre un montón de pitufos, sobre todo en avenidas de carriles estrechos. Esto, por supuesto, pasa con cualquier SUV grande; la peculiaridad del BMW X5 M es que, aunque el tráfico no fluya como a ti te gustaría, sigues teniendo 575 caballos de fuerza y 553 lb-pie de torque a la merced de tu pie derecho. Un roce en el acelerador, incluso en modo Efficient, es suficiente para sentir la magia del V8 biturbo.

¿Poco práctico para ciudad? Para nada. Más allá de sus dimensiones, y de una dirección aparentemente imprecisa a bajas velocidades, controlar la potencia del BMW X5 M resulta demasiado sencillo gracias a un acelerador sumamente fácil de dosificar. Esto, sumado a una suspensión deportiva de amortiguación variable, permite conducir un deportivo rudo que no renuncia a los modales propios de un SUV.

Pese a tener casi 600 hp, resulta muy fácil dosificar el acelerador en tráfico denso.
Bmw X5 M 4

Venga, pues, explotemos el BMW X5 M

Hasta aquí hemos sido muy civilizados. No podemos más. ¡Vámonos a carretera y comprobemos si este X5 merece llevar los emblemas M! Pasamos los controles de dirección, chasis y motor a modo Sport, y en automático sentimos que el X5 M se vuelve nuestro cómplice. Sin pedirlo, sin siquiera acercarnos lo suficiente, todos los autos se hacen a un lado. Eres el rey del carril y este SUV es tu corona.

Si padeces de la espalda, este es el momento para confesarlo. En cuanto hundes el pie sobre el acelerador, los 575 caballos de fuerza y todo el torque disponible explotan, sin retraso, para hacerte golpear el asiento. ¡Es como estar en un parque de diversiones! El X5 M acelera como si pesara lo que un Lotus, aunque en realidad cargue con 2,350 kilos.

Llegamos a zona de curvas, momento de la verdad. Sí, casi 600 hp... sí, tracción integral... sí, sonido espectacular... todo eso está muy bien, pero si quieres merecer el apellido M, tienes que curvear como los dioses, y con más de dos toneladas encima, parece complicado. Charla telepática con el X5 M. Entramos a la primera curva y, aunque al volante se siente pesado, no sufre ni tantito. La transferencia de peso muy progresiva y su comportamiento tiende a lo neutral. Como todo BMW, la dirección apunta con precisión —y va mucho mejor rápido que lento— y todo es muy fácil de controlar. Por cierto, ¿mencionamos que tarda 4.2 segundos en llegar a 100 km/h? Pues eso. ¡¡Y cómo suena!!

No es un BMW M4, pero tampoco parece ser un X5 como todos lo concebimos. Es ágil para pesar tanto. ¡Impresionante!
Bmw X5 M 7

Lo magnífico de un M es que no nace, se hace

Es un M para todos los días. Un M que, además, es discreto, cómodo y muy espacioso... y eso, justamente, es lo mágico de los Motorsports: BMW no crea ningún auto siendo M, los transforma desde la serie que provienen. Un M3, antes de ser un M3, debe ser un Serie 3. Hace de ellos auténticos deportivos, sin restarles su esencia. Y en el caso del X5 M, conserva la esencia de SUV, con equipamiento abundante.

Cinco plazas comodísimas y equipamiento de sobra. Es un deportivo que apapacha mucho.

Necesitaríamos la mitad del post para mencionar todo el equipamiento disponible, así que lo resumiremos en sistema de infotenimiento con servicios en línea, asientos delanteros calefactables, climatizador automático de cuatro zonas, sonido Harman Kardon con 16 bocinas, head-up display, vestiduras en piel, servicios remotos, techo panorámico, entre otros. Opcionalmente se puede pedir con... con muchas (muchísimas) cosas, pero lo más relevante son las asistencias de conducción (alerta de colisión, asistente de carril, frenado automático de emergencia, etc.), que BMW sigue conservando en el plano de lo opcional.

Bmw X5 M

Al mes gastarás en gasolina lo que te cuesta la mensualidad de un Vento

Como todo lo bueno, el BMW X5 M tiene su precio. No es barato de comprar ni de mantener. De entrada hay que desembolsar 1'759,900 pesos por el modelo base —que de base tiene muy poco, la verdad. A eso debemos sumarle lo que gastamos en gasolina. Durante nuestra prueba conseguimos un glorioso rendimiento de 4.8 km/l en ciudad y 7.8 km/l en carretera —aprovechando algunas pendientes para dejarnos ir por inercia—, lo que nos lleva a esta conclusión: el BMW X5 M gasta en gasolina al mes lo que te cuesta la mensualidad de un Volkswagen Vento: cerca de 3,500 pesos.

¿Quieres ahorro? Cómprate un X5 eDrive, que el M se hizo para disfrutarse. Es amplio, rápido, muy premium, cómodo y sumamente deseable. Un auténtico BMW Motorsports que sin ir pegados al piso, nos conquista con su brutalidad. ¡Vivan los excesos, que para lo demás ya existen los híbridos!

8.9

Calidad10
Equipamiento9
Seguridad9.5
Motor10
Comportamiento10
Consumo4
Espacio interior10
Cajuela10
Comodidad8.5
Precio8

A favor

  • ¡Acelera que te rompe la espalda!
  • Es pesado, pero lo disimula de maravilla.
  • Tan cómodo como deportivo, ¡bien!

En contra

  • Acabarás gastando mucho en gasolina.
  • No es para nada barato.
  • Como todo SUV grande, la ciudad no es su mejor escenario.

Versión probada

X5 M

Motor

V8 biturbo

Suspensión delantera

Eje de doble brazo transversal

Cilindrada

4,395 cm³

Suspensión trasera

Eje posterior Integral IV

Potencia

575 hp @ 6,000 rpm

Longitud

4,880 mm

Torque

553 lb-pie @ 2,200 rpm

Cajuela

650 litros

Transmisión

Automática de 8 vels.

Consumo urbano

4.8 km/l

Tracción

Integral

Consumo en carretera

7.8 km/l

Frenos

Disco perf. / Disco perf.

Consumo combinado

6.3 km/l

Peso

2,350 kg

Capacidad del tanque

85 litros

Velocidad máxima'

250 km/h

Emisiones de CO2'

258 g/km

Aceleración'

4.2 s

Precio

$1,759,900

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