Renault ya se está preparando para el futuro y presentó el FutuREady, su nueva estrategia que promete varios nuevos modelos, vehículos eléctricos más económicos y ciclos de desarrollo mucho más rápidos, esto mientras el fabricante francés intenta proteger su negocio de China y convertirse en el fabricante de automóviles de referencia en Europa.
La nueva estrategia se basa en el plan de recuperación Renaulution, presentado en 2021, el cual ayudó a estabilizar a la empresa luego de enfrentar varios años complejos. Ahora, Renault quiere convertir esa recuperación en crecimiento a largo plazo, con una hoja de ruta que se extiende hasta finales de esta década.
En términos generales, el Grupo Renault planea lanzar 36 nuevos modelos en los próximos cinco años, incluyendo 22 en Europa y 14 para los mercados internacionales, en el que podría figurar América Latina y, por supuesto, México. La electrificación será un factor clave, ya que 16 de esos lanzamientos europeos serán totalmente eléctricos.
Sin embargo, los vehículos híbridos seguirán jugando un papel importante dentro de la compañía, pues Renault afirma que la tecnología híbrida se mantendrá en su catálogo europeo después de 2030, mientras continúa expandiéndose globalmente donde la infraestructura de carga aún no está lista para una adopción total de los vehículos 100% eléctricos.
Cada marca perteneciente al Grupo Renault desempeñará su propio papel en el plan. Por un lado, Renault aspira a fortalecer su posición europea, mientras busca expandirse internacionalmente, esto con el objetivo de superar los 2 millones de ventas anuales para 2030, la mitad de las cuales se entregarán fuera de Europa. Esto incluye una versión de producción del robusto SUV de combustión Bridger, que competirá con el Suzuki Jimny en India.
Por otro lado, Dacia mantendrá su fórmula de valor habitual, pero añadirá más electrificación. Para finales de la década, se espera que aproximadamente dos tercios de sus ventas sean electrificadas y la marca se expandirá aún más al segmento C, que es más amplio.
Por su parte, Alpine liderará la parte de rendimiento y una nueva generación del A110, esta vez como vehículo eléctrico, llegará junto con modelos más recientes, como los eléctricos A290 y A390. El director de la marca, Philippe Krief, confirmó que la plataforma del A110 eléctrico también será compatible con motores de combustión interna. Eso sí, la estrategia de Renault descarta pisar suelo estadounidense.
Uno de los elementos más importantes del plan del grupo francés es la próxima plataforma eléctrica mediana RGEV 2.0 de Renault, destinada a su próxima generación de vehículos compactos del segmento C. Esta arquitectura incorpora, por primera vez a la compañía, la tecnología de carga de 800 volts y promete cifras impresionantes, incluyendo una reducción del 40% en los costos de fabricación.
En ese sentido, Renault presentó sus posibilidades, así como la estética del próximo Espace, con el R-Space Lab, un prototipo de vehículo eléctrico. Renault afirma que los vehículos eléctricos montados sobre esta plataforma podrían ofrecer una autonomía de hasta 750 km, mientras que una versión con extensor de autonomía podría incrementarla hasta cerca de 1,400 km. La potencia tampoco faltará, ya que se espera que el motor eléctrico de próxima generación alcance los 271 hp.
Finalmente, el software será otra pieza clave del rompecabezas. Al respecto, los futuros modelos de Renault adoptarán una arquitectura de vehículos definida por software, que permite que la mayoría de las funciones se actualicen de forma inalámbrica y, en última instancia, sean gestionadas por sistemas de inteligencia artificial. La compañía también quiere acelerar drásticamente el proceso. Con todo esto, Renault aspira a reducir los ciclos de desarrollo de los nuevos vehículos a tan sólo dos años, algo crucial para seguir el ritmo de los fabricantes chinos.
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