Hoy en día, el término degradación de batería es un fenómeno con el que convivimos todos los días y un ejemplo es con nuestro teléfono celular. Cuando lo compramos todo es felicidad, pero un año después la salud de la batería se encuentra al 90%. Poco a poco te vuelves dependiente de un enchufe y hasta llevas contigo un power bank por cualquier cosa.
Posteriormente el modo ahorro de energía se convierte en tu mejor aliado y no tardan en aparecer los sustos. Desde buscar un enchufe y pedir prestado un cargador, hasta que finalmente un día te quedas sin batería. Decimos esto porque, con la llegada de los coches eléctricos, la degradación de las baterías también se está convirtiendo en un factor a tener en muy cuenta.
En ese sentido, la compañía Recurrent Auto realizó un estudio el cual monitoreó el uso real de un vehículo eléctrico de uno de sus clientes y llevar un control exhaustivo y diario de los niveles de carga, las recargas, el kilometraje, y las estimaciones de autonomía.
Con esos datos, Recurrent asegura poder estimar con fidelidad qué tan degradada se encuentra la batería con respecto al momento en que el coche salió del concesionario. La compañía publicó su estudio, el cual establece la salud promedio de las baterías de vehículos eléctricos que salieron del concesionario entre 2012 y 2023, con más de 241,000 kilómetros.
El buen estado promedio de las baterías se obtuvieron de un muestreo de 1,000 vehículos eléctricos, que fueron utilizados en condiciones reales y además comparando autonomías reales, no las estipuladas según protocolos de homologación de consumos.
Lo interesante es comprobar el efecto de degradación de las baterías, que no sólo tiene el uso, el kilometraje, y por ende, el número de ciclos de carga, sino también el paso del tiempo.
De acuerdo con los resultados, la mayoría de los coches eléctricos mantienen su autonomía más de lo esperado, incluso los vehículos con más de 240,000 kilómetros tienen una resistencia excepcional. Por otro lado, los vehículos eléctricos modernos tienen una tasa de reemplazo de batería de tan sólo el 0.3%, por lo que el estudio concluye que “la ansiedad por la batería no coincide con la realidad de la batería”.
Debemos tener presente que las baterías de los coches eléctricos se degradan principalmente por la pérdida de material activo y el aumento de resistencia interna, causados por ciclos de carga y descarga, altas temperaturas, uso de carga rápida excesiva y niveles extremos de carga.
La degradación es natural, ineludible y no lineal, siendo mayor al principio y estabilizándose con el tiempo. Desde luego que el avance en las químicas de las baterías permite una mayor vida útil, pero no son eternas.
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