El nuevo Audi Q5 parece más de lo mismo, pero ha cambiado por completo

Sí, el Audi Q5 lleva con nosotros desde 2008, y aunque sus constantes actualizaciones lo han mantenido vigente en un segmento muy competido, ocho años en el mercado piden, a gritos, una nueva generación. El segundo capítulo en la historia del SUV más popular de Audi se escribe en el Auto Show de París, con tinta de conectividad, tecnología y deportividad.

Si dejas de leer a partir de aquí y únicamente miras las fotos, creerás que se trata más de un facelift que de un cambio generacional. Los diseñadores de la marca decidieron no explorar terrenos nuevos en materia de estética, y se apegaron a la fórmula que tan buenos resultados les ha dado: parrilla hexagonal, faros y calaveras cuadrados, salpicaderas anchas y la posibilidad de elegir entre paquetes, que en el caso concreto del nuevo Q5 son cinco: Sport, Design, S-Line Sport Package, Design Selection y S-Line Exterior Package.

De la falta de imaginación, a la metamorfosis permanente

Sí, quizá es demasiado parecido a su generación pasada, sobre todo en la parte trasera, pero cuando miras hacia atrás, encontrarás que el nuevo Audi Q5 es muy parecido al modelo 2016 que encuentras hoy en los concesionarios, pero no tanto al primer Q5 que debutó en 2008.

Constantemente Audi ha actualizado a su SUV, de manera que entre pequeñas modificaciones en faros, defensas, parrilla e incluso motores, a la hora de diseñar una nueva generación no quedaba mucho por mejorar. Al menos no en trazos. Dentro de esos nuevos faros, por ejemplo, se puede instalar iluminación LED Matrix y direccionales dinámicas, tanto al frente como en las calaveras.

Salvo el motor de 150 hp, todos los Audi Q5 llevan tracción integral Quattro.

La oferta de motores se centra en el mercado europeo, dominado por los diésel. Encontramos un 2.0 TDI del que se desprenden versiones de 150 hp, 163 hp y 190 hp, y un 3.0 TDI de seis cilindros, de 286 hp y un increíble par de 457 lb-pie. La única opción de gasolina es un 2.0 TFSI de 252 hp, con el que seguramente llegará a México el próximo año.

En Europa, los motores de 2.0 litros de gasolina y de diésel se pueden pedir con transmisión manual o con automática de doble embrague (S-Tronic); el V6 3.0 TDI únicamente está disponible con caja automática de ocho velocidades, debido a la cantidad de torque.

En favor de una conducción ágil y confortable a la vez, el Audi Q5 adopta un sistema de amortiguación variable, que el conductor puede configurar a su gusto. De igual manera cuenta con suspensión de aire, para regular la altura según convenga. Cuenta con una función que permite bajar la suspensión para cargar más fácilmente objetos a la cajuela.

Al interior, la conectividad es una prioridad

Como puedes imaginar, los acabados del tablero y las vestiduras son dignas de llevar un apellido premium, pero los esfuerzos de la marca se centraron, sobre todo, en ofrecer un equipamiento tecnológico de primer nivel. Todo comienza a partir del sistema de infotenimiento MMI con pantalla de 8.3 pulgadas, con touchpad en la perilla de control y sistema de navegación con función personal route assist, que monitoriza las rutas habituales del conductor y le ofrece caminos alternativos y vías con menos tráfico.

Al igual que el Audi TT y el Audi A4, el Q5 puede llevar, de manera opcional, el cuadro de instrumentos digital Audi Virtual Cockpit con pantalla de 12.3 pulgadas. Además, si así lo desea el cliente, se puede pedir con head-up display y sistema de infotenimiento para las plazas traseras, con tablets instaladas en los respaldos delanteros y compatibles con Android Auto y CarPlay.

El resto del equipamiento, que no es poco, se puede resumir en una completa computadora de viaje, climatizador automático de triple zona, volante calefactable, techo corredizo, módulo LTE para activar puntos de conexión Wi-Fi, Bang & Olufsen, iluminación ambiental y asientos de ajuste eléctrico con función de masaje neumático.

El nuevo Audi Q5 se fabricará en México, para todo el mundo

Los ejecutivos de Audi están divididos en dos: los que acompañaron al Audi Q5 en el lanzamiento de su segunda generación, y los que presiden la inauguración de la fábrica de la marca en México —en Puebla, en concreto. La producción dará inicio a finales de este año, para llegar a los principales mercados europeos a principios de 2017.

Para Norteamérica, las especificaciones serán muy parecidas a las del modelo europeo, salvo por la mayoría de los motores de diésel y, según mercados, algunas de las asistencias de conducción. Cuenta con una función de seguimiento en tráfico, en la que el Q5 se hace cargo del freno y la dirección; no es conducción autónoma en toda la extensión de la palabra, pero es un buen punto de partida.

Para el mercado alemán, los precios partirán desde 45,100 euros, un incremento de precios del 15% respecto al modelo actual, por lo que al llegar a México, lo hará por encima de los 700,000 pesos en su versión de entrada.

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