Nissan Z, al volante de un coupé para puristas, digno de la dinastía Z

El 370Z nos mantuvo entretenidos —MUY entretenidos— durante más de una década, pero su sucesor tardó tanto en llegar, que casi había olvidado la emoción que supone una nueva generación de este modelo, que es todo un ícono de los deportivos japoneses. Hoy, tras una buena espera, el Nissan Z 2023 por fin ocupa su lugar en México como el digno sucesor de la dinastía Z, con un gran salto de potencia y la delicia que supone la mezcla de tracción trasera y transmisión manual.

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Olvídate de los números. La séptima generación de este coupé se llama simplemente Z, así, a secas. Su diseño, en lo personal, me fascinó desde el primer momento que lo vi a través del monitor. Hoy nos tengo cara a cara, me gusta todavía más.

Su estilo envuelve cierto sabor retro, con una silueta inspirada en el 240Z, el modelo con el que comenzó esta historia en los años 70. Los faros incluso me atrevería a decir que traen cierta nostalgia de Datsun, pero la declaración más firme de su amor y orgullo al pasado está en la trasera, con su panel horizontal de calaveras inspiradas en el 300ZX.

Al final, el nuevo Nissan Z tiene un poco de todos sus predecesores, y a la vez una identidad bien definida, un diseño con encanto y las proporciones clásicas de un coupé. A México llega con rines de aluminio de 19”, alerón y carrocería bitono. El spoiler trasero se ofrece como accesorio.

Una cabina de mucho sabor deportivo y bien equipada

Lo que más rápido envejece en prácticamente cualquier auto es el interior. Y no hablo precisamente del diseño. Me explico: aspectos como chasis, motor, equipamiento y hasta diseño exterior pueden disimular el paso de los años, pero el ritmo al que avanza la tecnología siempre pasa su factura al hablar de conectividad. Eso es, quizá, de lo que más pesaba ya en el 370Z.

Lo que encontramos a bordo de esta nueva generación explota la tecnología más fresca de la marca, comenzando con una pantalla de 8” con la nueva interfaz de infotenimiento de Nissan. Esta unidad que nos prestó la marca, aún con specs de Estados Unidos, tiene pantalla de 9”, que no viene a México porque no hay compatibilidad con radio satelital. Lo que sí tiene es compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay, además de los servicios de telemáticos de Nissan Connect Services.

Frente al conductor hay ahora un cuadro de instrumentos completamente digital, con múltiples vistas según la información que nos interese ver. Todo esto cumple con las exigencias de cualquier auto en pleno 2023, pero no por ello el interior se olvida de ese toque retro. Tenemos los clásicos instrumentos análogos para saber la presión del turbo, su velocidad de giro y el voltaje de la batería. ¿Necesario? No tanto, pero qué bonito tenerlo. Algunos componentes vienen de su predecesor, como las manijas ovaladas que integran una rejilla de aire acondicionado.

¿Qué hay de la calidad? Bastante buena. No persigue ninguna pretensión premium, pero en casi cada rincón del interior encontraremos piezas de tacto suave y fabricadas con mimo. Hay costuras en contraste, buen tacto de perillas y piel en las zonas correctas. Aún no conocemos su spec final para México: crucemos los dedos por encontrar piezas con colores más atrevidos; el interior totalmente negro no enamora igual.

Ahora bien, hablemos del equipamiento. A México llega únicamente en versión Touring, y viene bastante completo. Tiene asientos delanteros eléctricos y calefactables, espejo retrovisor electrocrómico con apertura universal de garaje, faros de LED, cámara de reversa, sistema de sonido Bose de 8 bocinas, sensores de proximidad y toda una suite de asistencias avanzadas de manejo: freno autónomo de emergencia con detección de peatones, monitor de punto ciego, alerta de abandono de carril, luces altas automáticas y control de velocidad crucero adaptativo.

Finalmente, en temas de practicidad... bueno, es un coupé. El Nissan Z únicamente cuenta con asientos delanteros. La posición de manejo es baja, los controles están en el lugar correcto y la visibilidad es buena, aunque con ciertas restricciones hacia atrás por la misma naturaleza de un coupé.

Al volante es todo un caramelo para entusiastas

El Nissan Z es muchísimo más que una simple evolución del 370Z. Se le nota a simple vista, pero quizá es importante recalcarlo al saber que la plataforma no es completamente nueva. En esencia es la misma arquitectura que su predecesor, aunque el 80% de los componentes son nuevos. Eso es lo que marca la diferencia.

La geometría de suspensión fue meticulosamente revisada y ahora ofrece un extra de firmeza. También se incluyen mejores amortiguadores, frenos más capaces y neumáticos más anchos al frente y un nuevo sistema de dirección. Todos estos ajustes de chasis hacen del nuevo Z un auto divertido y muy juguetón. A México además llega con el diferencial de deslizamiento limitado como equipamiento de serie. No nos enredemos. Vamos por partes.

El Nissan Z es un auto hecho para entusiastas y su comportamiento está a la altura. Se apoya muy bien en curvas, con una leve tendencia a sobrevirar, pero lo digo de un modo divertido, porque lo hace con sutileza para no interferir con una dinámica grata, pero a la vez recordarnos que estamos ante un auto de tracción trasera.

La dirección endurece según la velocidad y aunque el tacto es bueno, no iguala el nivel de precisión del modelo anterior porque ahora es una dirección eléctrica, no hidráulica como la del 370Z.

Hay dos transmisiones a elegir, una manual de seis cambios o una nueva automática de nueve velocidades. Probamos el manual. La caja es deliciosa. Desde el tacto de la palanca y lo corto de los recorridos, hasta lo rápido que permite hacer los cambios, la precisión y que los movimientos no se sienten secos. La transmisión manual realmente hace mucho por el comportamiento deportivo de este auto. También cuenta con un programa rev match, como un "punta tacón" electrónico.

Sin duda es la caja más divertida para explotar el poder del motor. Es un V6 twin turbo de 3.0 litros, de 400 hp y 350 lb-pie, que si te suena familiar, es porque es el mismo que se utiliza en la gama deportiva de Infiniti, y si ahí ya es una delicia, imagínate lo que hace en el Z, que es más pequeño y ligero. Claro, en comparación, porque sobre báscula marca 1,601 kg.

¿Qué me gusta de este motor? Dos cosas. Una, que el par máximo está disponible desde muy bajas revoluciones y que prácticamente no sufre de turbolag. Dos, que hay muy buena dosis de poder a prácticamente cualquier rango de revoluciones, al grado que a veces ni siquiera será necesario un cambio descendente, simplemente hundir el pie sobre el acelerador.

El motor se siente explosivo y de apetito deportivo, digno de un Z. Es 68 hp y 80 lb-pie más poderoso que el del 370Z, y eso le permite ser un 15% más rápido, con un 0 a 100 km/h en torno a 4.5 segundos. Así que si te quedaban dudas de las cualidades dinámicas de este auto, no hay nada que temer. Hay poder, hay capacidad de manejarlo, hay margen para la diversión y, sobre todo, cierto sabor old-school.

Por el momento lo probamos sólo en pista. Llegado el momento también le pondremos las manos encima en ciudad para ver qué tan cómodo es con la vida diaria y, sobre todo, medir el consumo. Nissan reporta de manera oficial 9.7 km/l en ciudad y 14 km/l en carretera.

Un coupé adictivo

Si esta fuera la última generación que se fabricara del Nissan Z —que espero que no, y estoy seguro de que no—, me quedaría satisfecho. Marca con palomita todo lo que un Z debe ser, desde este diseño con mucha personalidad y un toque de nostalgia, hasta una dinámica sumamente divertida y con un inusual sabor old-school en los tiempos que vivimos.

No es perfecto. Me hubiera gustado una dirección un poquito más deportiva y quizá una nota de escape más ronca, al menos a bajas revoluciones, pero aun así me parece un auto extremadamente deseable. La gran pregunta es el precio. Nissan nos lo prestó antes de su lanzamiento y no nos contaron cuánto costará.

¿A qué se enfrenta el Nissan Z al llegar a México? Básicamente a los coupés deportivos japoneses, que se reducen al Toyota Supra. Si ampliamos su rango de rivales, incluso podríamos colar ahí a muscle-cars como Camaro o Mustang, e incluso podríamos mencionar al BMW M240i.

Agradecemos a Mexico Drive Resort por las facilidades para la realización de esta sesión de fotos.

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