Quizá no lo sabías, pero después de 82 años de historia, Pontiac desapareció del mapa en 2010, cuando General Motors se vio obligada a sacrificar una de sus marcas más emblemáticas, para poder sobrevivir, sin embargo, a lo largo de su camino, dio vida a vehículos que llamaron la atención, y uno de ellos sin duda fue el Sunfire.
Después de la crisis petrolera, Pontiac, que en su momento se caracterizó por tener varios muscle cars, se vio obligada a producir coches menos potentes. Al ser parte de General Motors, Pontiac usaba sus componentes, de ahí que en algún momento se decidiera darle a Pontiac un Cavalier para que lo vistiera de una forma distinta, bautizándolo como Sunfire. Ambos compartían la plataforma J, por lo que incluso sus dimensiones eran similares.
De esta forma, el modelo se introdujo en nuestro mercado en 1996, para posicionarse como una opción más deportiva del mencionado Cavalier, reemplazando versiones como la Z24, cuya producción se llevó a cabo en la planta de General Motors en Ramos Arizpe, Coahuila.
Un 1996 marcado por el campeonato del mundo de la Fórmula 1 obtenido por el piloto británico Damon Hill, la celebración de los Juegos Olímpicos en Atlanta, Estados Unidos; el estreno de películas como Trainspotting o Misión Imposible; la separación del grupo español Héroes del Silencio o del lanzamiento del Nintendo 64, qué tiempos aquellos.
Mientras que el Cavalier lucía más civilizado y enfocado en un cliente adulto, el Sunfire recurría a trazos más arriesgados y afilados, esto con el fin de llamar la atención de consumidores más jóvenes. Estuvo disponible en carrocerías sedán, coupé y convertible, aunque a nuestro mercado sólo llegaron las dos primeras.
A lo largo de su vida, el Sunfire fue sometido a dos actualizaciones y se colocó como el único coupé que Pontiac tuvo entre 2002, cuando el Firebird dejó de existir y 2004, cuando el GTO regresó. Un rasgo característico de este auto era su frente angulado y los faros, que también ostentaban líneas afiladas.
En su última actualización, el frente se tornó más radical, saliéndose del gusto de muchos. En la parte trasera destacaban sus calaveras unidas al centro por un plástico de color negro, con algunos detalles, una configuración que también se perdió con la última actualización.
El interior no era excepcional pues, debido a la época y por algunos problemas económicos, no equipaba el mejor diseño, ni los mejores materiales, aunque por equipamiento no quedaba a deber, ya que ofrecía aire acondicionado, radio con reproductor de cassette, bolsas de aire y vidrios eléctricos, entre otros elementos.
Durante su existencia, la selección de motores fue variada, comenzando en 1996 con un cuatro cilindros de 2.3 litros, con 145 hp y 150 libras-pie de torque. También estuvo disponible un L4 de 2.2 litros hasta el 2002, con 115 hp y 130 libras-pie, así como un 2.4 litros de 155 hp y 155 libras-pie.
Finalmente para su última actualización, el Sunfire estuvo disponible con un propulsor L4 de 2.2 litros Ecotec, de 140 hp y 150 libras-pie, con transmisiones manuales de cinco velocidades o automáticas.
Si bien fue un auto querido por muchos en nuestro país, lo cierto es que algunos criticaron el hecho de que, al tratarse de Pontiac, no equipara de serie una opción mecánica más potente bajo el cofre.
Finalmente, el Sunfire desapareció en 2005, para dar paso a otra oleada de autos que seguirían buscando elevar las ventas de Pontiac, algo que no sucedió y, en consecuencia, no pudo salvar a la marca de la gran crisis financiera que se desató entre 2007 y 2008, lo que obligó a General Motors a deshacerse de varias marcas, incluyendo a Pontiac.
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