
Cuando la cuarta generación del Mazda2 debutó en nuestro mercado, por allá de 2016, causó mucha sensación entre los entusiastas de la marca y el público en general. Al final, se trataba de un cambio radical en todos los sentidos, con el diseño Kodo como estandarte, calidad en todos lo sentidos y, por supuesto, un vehículo hecho en México.
Más allá de colocarse como un vehículo urbano más, el Mazda2 buscaba ser un tanto aspiracional. No tuvo bajo el cofre motores turbocargados, ni cifras impresionantes de potencia, pero el habitáculo ofrecía a sus usuarios los suficientes elementos como para hablar de un auto que ofrecía algo más que sólo lo básico, pero también lo había en versiones accesibles.
En 2016, el Mazda2 en México se ofrecía en tres versiones: i, iTouring y iGT. Desde la versión básica se podía disfrutar de aire acondicionado, frenos ABS, dos bolsas de aire, control de tracción y de estabilidad, encendido por botón, equipo eléctrico, sistema de audio con entrada auxiliar, Bluetooth, puerto USB y 4 bocinas, controles al volante, computadora de viaje y alarma.
La versión intermedia agregaba rines de aluminio de 15 pulgadas, faros de niebla, detalles en piel en volante, palanca y freno de mano, así como el sistema de infoentrenimiento Mazda Connect, con pantalla touch de 7 pulgadas, navegador, control central de mando y comandos de voz, así como 6 bocinas en el equipo de audio.
El tope de gama, denominado iGT, apuntaba hacia lo premium, sumando rines bitono de 16 pulgadas, faros LED, aire acondicionado automático, vestiduras en piel arena o leatheratte negro, asientos delanteros calefactables, control de velocidad crucero y Head-Up Display.
Para ponerse en movimiento, el Mazda2 2016 ocultaba bajo el cofre un motor atmosférico de cuatro cilindros de1.5 litros, que desarrollaba 106 caballos de fuerza y que se podía acoplar tanto a una transmisión manual como a una automática, ambas de seis velocidades. Justo frente a la palanca de velocidades encontrábamos un botón que permitía seleccionar el modo de manejo.
En su momento, los rivales del Mazda2 en México no eran pocos, pero con la nutrida lista de equipamiento, diseño atractivo, motor que aseguraba consumos de combustible de hasta 18 km/l y precios que iniciaban en 192,900 pesos y terminaban en 244,900 pesos, pudo colocarse como uno de los referentes del segmento, entre opciones como el SEAT Ibiza, Suzuki Swift, volkswagen Polo, Ford Fiesta, Fiat 500, Honda Fit o un Peugeot 208, por citar sólo a algunos de sus rivales de la época.
En la actualidad, podemos encontrar Mazda2 en el mercado de seminuevos que valen mucho la pena, con precios que oscilan entre los 147,000 y 180,000 pesos, en función del kilometraje recorrido y por supuesto de su estado general, pero si hay algo que destacar de los vehículos Mazda es que envejecen con mucha dignidad. Por ejemplo, localizamos uno en una plataforma de venta de vehículos seminuevos: Mazda Mazda 2 1.5 I GRAND TOURING TA, con 59,900 km recorridos y por un precio de 180,999 pesos.
Foto de portada: Nano Banana 2.
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