
Cuando manejamos un coche con caja manual, si soltamos el pedal del acelerador, experimentaremos un ligero frenado debido esencialmente a la compresión de los pistones en el interior del motor, que se mantiene conectada a las ruedas que impulsan al vehículo por medio de los engranes de la transmisión.
De hecho, ese fenómeno mecánico lo podemos utilizar a nuestro favor para frenar con motor el vehículo en una pendiente pronunciada y no fatigar los frenos, así como darle un mayor impulso al auto en caso de enfrentar una pendiente pronunciada.
Sin embargo, este efecto es poco o nada aprovechable en un coche equipado con una transmisión automática pues, si soltamos el pedal del acelerador, por ejemplo, el vehículo mantendrá su inercia de movimiento, hasta que pisemos el pedal del freno.
Es justamente para estos casos en los que una transmisión automática cuenta con un escalón en la placa que recorre la palanca de la caja. Y es que después de pasar de P (Parking), R (Reverse), N (Neutral) y D (Drive), existe un paso adicional, la L (Low), que se utiliza para mantener al motor un poco más revolucionado, debido a su relación corta de engranes, para frenar con motor o para ascender en un asfalto que está muy pronunciado.
En otras palabras, la L la transmisión mantiene el vehículo en marchas cortas y evita que la caja suba rápidamente de cambio, lo que genera más revoluciones del motor y permite mejorar la respuesta del auto en situaciones donde se necesita potencia adicional o mayor control sobre la velocidad.
Otro escenario frecuente para utilizar esta función es cuando manejamos sobre superficies complicadas como lodo, nieve caminos resbaladizos, pero ojo, porque esta función no sustituye en absoluto a los sistemas de tracción integral o 4X4, simplemente ayuda a mantener marchas bajas para controlar mejor la tracción y reducir pérdidas de adherencia, algo especialmente importante en estos terrenos inestables.
Inclusive, en vehículos grandes, como una pick-up full size o SUV grandes, podremos encontrar niveles L2, L1 y L, lo que significa que podemos incrementar la intensidad mecánica de la relación de los engranes de la caja. Una vez superado el escenario es conveniente regresar a los parámetros normales de manejo, y desplazar la palanca de la transmisión hasta Drive.
Hoy en día ya no es tan común ver este tipo de transmisiones automáticas que cuentan con las opciones L como hace 10 años o más, puesto que ya hay más variedad de cajas, con una electrónica más sofisticada, como las de doble embrague, o algunas robotizadas que ya vienen con programaciones específicas para enfrentar este tipo de escenarios o incluso ellas mismas ejecutan el cambio de marcha hacia abajo sin ninguna intervención por parte del conductor.
En otros casos, en las cajas automáticas por convertidor de par modernas, que ya no cuentan con la función L, se utiliza la opción de uso manual, y es a partir de ahí que el conductor puede reducir de marchas para frenar con motor o buscar más impulso en ascensos pronunciados.
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