Hace 20 años parecía una mala idea, pero hoy ha salvado a Renault de tener que reparar gratis los millones de autos que otras marcas sí han tenido que arreglar

Pablo Monroy

A principios de la década de 2000, Renault tomó una decisión que a largo plazo evitó que cayera en uno de los problemas más complicados que otras fabricantes siguen enfrentando: bolsas de aire defectuosas. A diferencia de otros fabricantes de autos, Renault optó por otra opción de proveedor de estos componentes, evitando encarar miles de llamados a revisión por air bags Takata.

Dicha empresa se volvió famosa por la facilidad en que sus bolsas de aire pueden explotar, incluso después de una pequeña colisión, proyectando restos metálicos que en algunos casos han resultado fatales. A pesar de la quiebra de esta empresa japonesa en 2017, sus airbags siguen causando estragos en la actualidad.

Esto se debe al uso de nitrato de amonio, un compuesto químico bastante fácil de producir y, por lo tanto, económico, pero que puede volverse muy inestable a largo plazo en climas cálidos y húmedos.

El interminable escándalo de Takata no solo está en las bolsas de aire como tal, pues para los muchos fabricantes de coches que las instalaron, ha tenido consecuencias financieras, sobre todo porque ya no pueden responsabilizar al proveedor japonés que ya está inactivo, sino porque el gobierno francés los está amenazando con multas si no corrigen el problema lo suficientemente rápido.

El envío de miles de cartas certificadas a los propietarios afectados por los diversos llamados a revisión relacionados con este caso ya representa una factura bastante considerable. Pero esto no es nada comparado con la necesidad de pedir una cantidad astronómica de bolsas de aire, o incluso de remanufacturarlas a propósito, y luego reemplazarlas a expensas de la marca.

Ante ello, algunos talleres han recurrido a contratar personal adicional para hacer frente a la gran afluencia de vehículos con bolsas Takata que deben ser reparados. Por otro lado, suministrar vehículos de préstamo a los clientes a los que se les ha ordenado dejar de conducir su coche derivado de esta situación tampoco es gratuita, y el estado ha tomado medidas recientemente para hacerla más sistemática.

Eso sin mencionar el impacto negativo en la imagen de marca, que es imposible de calcular, ni de la posible indemnización que se pagará a las víctimas al final de los juicios, que actualmente se dirigen principalmente contra Citroën en Francia.

En este contexto, las marcas de autos que no optaron por airbags Takata ahora pueden estar tranquilas. La elección de un proveedor no sólo está dictada por varias consideraciones, pues también se pueden considerar otros criterios, como la proximidad geográfica, capacidad de producción e incluso la "solidaridad nacional", lo que ha llevado a muchos fabricantes japoneses a favorecer a Takata.

Pero en Renault, la decisión de rechazar los airbags de este fabricante de equipos fue motivada por razones de seguridad. En una importante investigación, en la que participó la revista L'Automobile, la unidad de investigación de Radio France asegura que un "ex gerente de seguridad del fabricante, también ex soldado, conoce bien los peligros del nitrato de amonio y no lo quiere en un automóvil".Este misterioso "benefactor", cuya identidad no ha sido revelada, pudo haber ayudado a salvar vidas, al mismo tiempo que hacía un orgulloso servicio a la marca para la que trabajaba.

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